Mama Simona / Ollantaytambo

Amo Ollantaytambo, la ciudad inca viviente, la ciudad pétrea engarzada como un diamante en bruto en las últimas estribaciones de una cordillera –la del Vilcanota- a punto de tomar por asalto las primeras gargantas de la Amazonía por venir…

Amo Ollantaytambo, su olor a tierra fresca me deslumbra, sus torrentes que descienden con vigor desde las alturas del Patacancha, en el territorio de los wayruros, los hombrecitos y mujeres vestidos de rojo bermellón que habitan sus quebradas, me llenan de vida.

Amo sus fiestas, sus campos de maíz, la fuerza telúrica que se anida en la raza de sus actuales habitantes. Amo sus tradiciones, su mercado campesino, su plaza de Armas, cosmopolita y varias veces centenaria, sus pisonayes, su cielo reborboteando de nubes de algodón. Su sol, su verde.

Su descanso…

El Mama Simona

Cómplice de ese amor correspondido y fecundo es, desde hace buen tiempo, el Mama Simona Ollantaytambo, el vivac que suelo ocupar cada vez que instalo mis petacas en la altiva ciudad de Manco Inca, el rebelde que se valió de la consistencia de los muros de piedra de Ollantaytambo y las almenas de granito  del cerro Pinkuylluna para vender cara su derrota frente a las huestes de Pizarro.

Considerado con razón el mejor hostel del Perú según los usuarios de la plataforma Hostelworld, uno de los sitios webs de reservas de albergues y  hoteles económicos más visitados del planeta Internet, el  Mama Simona, el segundo alojamiento de la marca en el Cusco, es un portento del buen gusto, la hospitalidad y el buen servicio.

Buen gusto debido a que sus gestores han sabido engalanar sus instalaciones con los detalles, rinconcitos y mobiliario que toda casita que se precie de estar frente al sitio arqueológico más espléndido legado por nuestros ancestros, tiene la obligación de contener.

En el Mamá Simona los cuartos son generosos en comodidad, limpios y muy bien cuidados. Desde sus ventanas se pueden otear las laderas donde se cuelgan las últimas moles del Ollantaytambo de los gentiles. Su jardín es un primor: un delicado espacio para llenarse de sol y agitar los brazos en señal de felicidad total y gracias a la vida.

Sus camas son cómodas, invitan al descanso necesario y las buenas noches. Claro, alcanzar ese estado de gracia es consecuencia también del delicado murmullo que brota del Patacancha, el río que antes de ir a morir al Willcamayu, roza las piedras de la propiedad para llenar de música las noches y las mañanas de colores.

Buenos amigos

Las veces que he aterrizado en el Mama Simona, lo digo en voz alta, muy fuerte, he sido tratado por mis ocasionales anfitriones con una amabilidad que agradezco y conservo. Cuando uno está de paso, cuando uno es un forastero detrás de experiencias inolvidables, necesita la compañía adecuada –y cálida- para ir cerrando círculos. Y en el hostel más friendly de Ollantaytambo, la hospitalidad y la buenas vibras brotan a borbotones.

Es un rasgo esencial de su carácter…

Eso es lo que valoro de los alojamientos con estilo. Eso es lo que busco en las casitas prestadas por la dicha para ocupar a placer los paraísos que tenemos la suerte de frecuentar.

Hospitalidad y buen servicio, binomio indispensable para pasarla como se debe.

Dicen los ollantinos que estas montañas invitan a quedarse. Tienen razón, cada vez que recalo por su ciudad, la emoción me embarga y empiezo de inmediato un interminable soliloquio tratando de encontrar la fórmula que haga posible quedarme entre sus calles de piedras antañosas y cielos para siempre.

Apunta el nombre del Hostel Mama Simona en tu bitácora, viajero, sé lo que te digo. No hay un hostel más especial que éste en todo el Valle Sagrado de los Incas.

Buen viaje…

 

Ficha técnica:
Mama Simona Ollantaytambo
Carretera Occobamba, camino a Willoq, altura Puente Jancarachaka
Ollantaytambo

Teléfono (084) 436757 / +51 995550488
http://www.mamasimona.com/es/ollanta.php
ollanta@mamasimona.com    
Desayuno incluido. Habitaciones privadas muy confortables y dormitorios compartidos con baño privado: camarotes fuertes y de buen tamaño, edredón de plumas, toallas de baño y jabón. Lockers, luz de lectura y enchufes para cada cama. Cocina completa. Sala de TV con cable. Jardín amplio con zona de parrilla y fogata. Vista privilegiada. Wi Fi. Libros y juegos de mesa. Atención personalizada. Ideal para familias. Estacionamiento gratuito.


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