Refugio Amazonas / Tambopata

En la estación de embarque que los directivos de Rainforest Expeditions, la empresa que gestiona el Refugio Amazonas Lodge, han habilitado en una concurrida avenida de la ciudad de Puerto Maldonado, muy cerca al Aeropuerto Internacional Padre Aldamiz, ya me sentía en la selva.

La amplia construcción de madera y techos en la que me encontraba ese medio día, bien podría haber sido la recepción o el comedor cemtral del alojamiento de lujo que fue mi privilegiado refugio durante los tres días que pasé en las selvas del Tambopata.

¡Qué maravilla!

En la abarrotada capital de Madre de Dios empieza la experiencia Rainforest Expeditions. Todo ha sido diseñado para que el pasajero se sienta parte de un safari amazónico sin igual.

Majestuoso e imprevisible: Refugio Amazonas lodge.

Camino al Tambopata

Una hora después de dar algunos botes sobre un camino rural se llega al puerto de Infierno donde comienza la navegación por el río Tambopata –el Baawaja de los indígenas Ese ejas de estas selvas.

Una pareja de norteamericanos con dos hijos adolescentes, me acompañan. Para ellos y para los demás integrantes del grupo de expedicionarios que por primera vez se introducen en la selva, la expectativa es inmensa. Se siente.

El sol brilla a lo alto y el río, ese inmenso mar interior de color chocolate que nos acoge sin mayores sobresaltos, se mece a sus anchas. Aprovechamos la calma de esta primera parte de la navegación para escuchar las indicaciones de nuestro guía y saborear el almuerzo que nos dieron al subir a bordo: un plato de arroz chaufa de champiñones envuelto en una hoja de bijao, la palmera más común de la región.

Tres horas de navegación son suficientes para que empecemos a sentirnos en el reino de lo desconocido. A lo largo del recorrido Daniel, el guía que nos acompañará todos estos días, nos va indicando donde están las criaturas que hemos venido a conocer. Sin su ayuda, observarlas hubiera sido casi imposible.

Entre las ramas de unos árboles gigantescos, una simpática reunión de guacamayos escarlatas (Ara macao) se alimenta a placer. El ruido que hacen es ensordecedor. Más adelante, en una playa al borde de un acantilado, un caimán enano, una de las cuatro especies que habitan el Tambopata, espera, sigiloso, a su presa.

Cuarenta minutos después, sobre un barrizal cercano a un extenso bosque de palmeras una familia de ronsocos (Hydrochoerus hydrochaeris), el roedor más grande del mundo, trata de encontrar los últimos brotes de hierba de la jornada. “Aquí los conocemos como ronsocos, advierte nuestro guía, son el manjar preferido de los jaguares”.  Pajarillos multicolores y mariposas de tamaños y vuelos colosales baten sus alas para premiar nuestra osadía.

Una garza cuca (Ardea cocoi) y un alegre grupo de tortugas, una encima de la otra, aprovechan los últimos rayos del sol para despedir la jornada.

Vida natural, emociones múltiples…

Al caer la tarde llegamos a nuestro destino, un albergue extremadamente cómodo en medio de un bosque lleno de vida. Estiramos las piernas y luego de una corta caminata por un sendero lleno de novedades ya estamos en un pequeño lobby donde nos esperan nuestros anfitriones. Hechas las presentaciones del caso tomamos por asalto las habitaciones que nos han asignado.

Todas las instalaciones del Refugio Amazonas han sido diseñadas para que los visitantes puedan vivir una experiencia amazónica sin echar de menos las comodidades que se dejaron en casa. ¡Vamos, exagero un poco! En este hotel al lado del Tambopata los celulares, los juegos electrónicos y los infinitos estímulos que suelen llegarnos todos los días desde el planeta Internet han sido puestos en salmuera: no son de utilidad. No sirven.

Mi habitación, un dormitorio king size enclavado en la jungla misma, es el más cómodo atalaya para ver y escuchar el vaivén de la jungla amazónica. Un cacique (Cacicus cela) de un amarillo impactante se mueve con destreza entre las ramas y el follaje…

Mi libreta de notas se va llenando de apuntes.

Guiño arquitectónico de la marca para el mundo: la cuarta pared es el propio bosque.

Llegada la noche, Juan Diego Shoobridge, el biólogo encargado del programa Wired Amazon, la iniciativa de ciencia ciudadana que ha implementado Rainforest Expeditions en sus tres alojamientos en el Tambopata, nos explica los detalles de la iniciativa y todo lo que los visitantes podemos hacer para que la ciencia obtenga nuevos y mejores datos.

En la sala de reunión donde estamos, en el segundo piso de la formidable maloca que funge como comedor, sala de estar, shopping center (amazónico) y formidable gabinete de ciencias, mis nuevos amigos –la familia de Colorado: Peter, Jane, Joe y Marjorie- y yo nos vamos preparando para la aventura.

Refugio Amazonas es un alojamiento exclusivo que ha sido diseñado por sus propietarios con especial esmero la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata.  En ese santuario natural poblado por castañas (Bertholletia excelsa) y shihuahuacos (Dipteryx micrantha), dos de los árboles más grandes de toda la Amazonía, doscientos kilómetros de trochas y un poco más se introducen en la jungla para que los privilegiados turistas e investigadores que llegan de todas partes puedan dar testimonio de la vida natural que bulle en sus hábitats.  

Juan Diego nos muestra fotos de las cámaras trampas que su equipo ha ido colocando en lugares estratégicos muy cerca de donde estamos: jaguares, pumas, águilas arpías, venados, monos maquisapa, osos hornigueros van apareciendo en la pantalla multimedia luciendo un aspecto saludable. Libres. Discovery kids en vivo y en directo…

Luego de la cena en un patio de comidas formidable y muy variado salgo con mi grupo a gozar de la vida nocturna del paraíso. Nos ponemos las botas de jebe que nos proporciona Juan Diego, nuestro cicerone durante nuestra primera salida  y a caminar a paso lento, muy atentos, por un sendero lleno de novedades. Logramos “cazar” un gigantesco escorpión y los primeros aleteos de una alegre asamblea de murciélagos a punto de iniciar una nueva jornada por los confines del bosque.

Juan Diego se detiene para mostrarnos la despavorida fuga de miles de “hormigas cortadoras de hojas” o podadoras que está siendo atacada por un enjambre de hormigas más pequeñas -pero letales- que han venido, nos explica el biólogo, por sus huevos y de sorpresa. Joe y Marjorie, los hijos del matrimonio de Colorado, no salen de su asombro, están anonadados.

Y no es para menos…

Terminamos la jornada sobre un borde del río Tambopata. Una trampa de luz –un lienzo blanquísimo que recibe la luz de un foco muy potente- sirve de atrapa insectos de todos los linajes. Juan Diego nos explica que entre tantos prisioneros es posible hallar especies nuevas para la ciencia. De hecho, once visitantes del Refugio Amazonas han descubierto igual cantidad de especie de polillas que llevan su nombre. Fabuloso

Todos podemos ser científicos ciudadanos.

La experiencia amazónica de Rainforest Expeditions

Los días siguientes fueron increíbles. Refugio Amazonas es un albergue de 32 habitaciones que funciona también como un campo de investigación y museo de ciencias naturales. La familia de Colorado con la que comparto emociones lo confirma, sus dos hijos –y ellos- tuvieron la oportunidad de asistir a un curso intensivo de biología y ecología tropical de la más alta calidad… y van a regresar a casa felices.

Yo también.

La experiencia Refugio Amazonas ha sido concebida pensando en las familias cuyos hijos -niños y adolescentes- no han perdido la fascinación que provoca la naturaleza y quieren interactuar, respetuosamente, con sus criaturas más emblemáticas.

Todas las actividades han sido diseñadas para cumplir ese objetivo. Desde la visita a la torre de observación y canopy que desde el dosel del bosque, a treinta metros de altura, permite ver el vuelo de las aves y el trajinar de los mamíferos que han logrado colonizar el estrato más alto del fabuloso ecosistema amazónico hasta el recorrido en catamarán por la cocha Condenado para conocer a los shanshos (Opisthocomus hoazín), una singular criatura alada de estos bosques que nos señala con claridad el recorrido evolutivo de las aves del planeta.

O al magnífico castañal que produce cada año cientos de kilos de las famosas nueces de Brasil que sostienen gran parte de la economía de la región y que en el albergue es motivo de monitoreos permanente. Salvando a las castañas del bosque del Tambopata y a los shihuhuacos y lupunas, también a los aguajes y a los demás gigantes que vamos conociendo, se podrá proteger para siempre estas selvas.

De regreso, mientras voy repasando mis notas, tomo un respiro entre tantas emociones para pedirle a Peter y a Jane sus datos. Hemos quedado en volver a vernos en algún otro rincón de este planeta tan hermoso que debemos cuidar.


Refugio Amazonas
Sede Puerto Maldonado: Av, Aeropuerto, La Joya km 6
Puerto Maldonado Madre de Dios, Perú
☎ +51 1 719 6422
www.perunature.com

Ficha Técnica
Se ubica dentro de la Zona de Amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata, a tres horas por río del embarcadero de la Comunidad Nativa Infierno. Se accede a dicho puerto por una vía carrozable. El lodge dispone de restaurante y un muy surtido bar. Sus 32 habitaciones han sido construidas en medio de la naturaleza, sin perturbar el bosque que se extiende por las 200 hectáreas de la propiedad.  Las habitaciones tienen baño privado, mosquiteros y en algunos casos, hamacas. Caja de seguridad. La tarifa incluye desayuno, almuerzo y cena. Las habitaciones cuentan con energía eléctrica 3 veces al día y un set de artículos de aseo sumamente respetuosos del medio ambiente. El lodge ofrece un servicio personalizado de enlace con el aeropuerto así como visitas guiadas y actividades dentro de sus instalaciones. Guiado en inglés, alemán, español, francés e italiano. Wifi en las áreas comunes. Servicio de spa y tienda de recuerdos. Las instalaciones han sido adaptadas para visitantes en silla de ruedas. No se admiten mascotas. Zona de fumadores.

Un alojamiento ideal para niños y adultos en edad de explorar…
Cocha Condenado, lo máximo…
Actividades variadas todo el tiempo.
Comodidad y aventura…