Aventureros y navegantes por los ríos de Madre de Dios, Bitácora de Madre de Dios, día 3

Wili Reaño para #MadedeDiosPuede

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Curioso, la historia de Madre de Dios está unida a un apellido celebérrimo: Maldonado. Dicen los estudiosos que el apellido de los primeros exploradores de la extensa floresta madrediosense provenía de Galicia, de un linaje cuyos antepasados se remontan al rey ostrogodo Teodorico, quien gobernó en el siglo VI. En el Perú, el primer español registrado con ese apellido fue Diego de Maldonado, un soldado de Almagro muerto en las guerras civiles que se sucedieron a poco de la conquista del imperio de los incas. En fin, los de esta historia tienen menos prosapia… pero mucho más historias que contarnos.

1.
Fueron varios los maldonados que se vincularon, en un principio y con poca fortuna, a la suerte de la ahora centenaria capital de Madre de Dios. El primero de todos se llamó Diego Maldonado, conocido como el Rico, un funcionario colonial que obtuvo del Rey las mercedes necesarias para internarse en las selvas del actual departamento.

Corría el año de 1546 y las noticias del Paititi, un reino perdido en la lujuriosa floresta, no causaban todavía los estragos que llegaron a producir en la imaginación afiebrada de los conquistadores españoles.

Diego Maldonado, el Rico, murió en el intento de desvelar los secretos de una región inexplorada, invicta, mencionada apenas en las primeras relaciones que dan cuenta de las conquistas de los incas.

Descubrimiento del río Amazonas. Tomado de Internet.

Descubrimiento del río Amazonas. Tomado de Internet.

2.
Lo siguió en el intento otro Maldonado, Pedro, tal vez su hijo o acaso su hermano. Este Maldonado no tuvo mejor suerte que el primero. También murió de manera desgraciada según el decir de los cronistas,

3.
El tercero es el más famoso de todos: Juan Álvarez Maldonado, un sujeto audaz y desprolijo de modales que se internó en la manigua en el año de 1561 para encontrar, ahora sí, el mítico Paititi, el paraíso perdido en las estribaciones del Pantiacolla donde el oro y las riquezas eran infinitas.

Este tercer Maldonado guerreó a muerte con otro explorador español que pretendía lo mismo. Aun así se dio maña para descubrir el río Madre de Dios y fundar algunos poblados y astilleros durante los años que duró su incursión por las enmarañadas selvas de la región.

Por entonces -1561, 1562, 1563, 1564, 1565- los misioneros dominicos ya se habían internado en los confines de tan vasto territorio. En su último intento por descubrir el Paititi, Álvarez Maldonado se topó con el río Tambopata.

Madre de Dios empezaba a llamar la atención de los vecinos del Cusco y las principales ciudades del Alto Perú. El Paititi seguía obsesionando a los peninsulares.

4.
El cuarto Maldonado de la serie, el más austero y laborioso de todos, se llamó Faustino, era coronel del ejército peruano y a él le debemos el nombre actual de la pujante capital de Madre de Dios. Faustino Maldonado era loretano y llegó al sur del Perú, al Cusco precisamente, después de navegar sobre una canoa desde Nauta, en el nacimiento del Amazonas, hasta el pongo del Mainique, en el río Urubamba.

Corría el año de 1861 cuando el aventurero loretano, atraído por las existencias de cascarilla (el árbol de la quina de nuestro escudo) y caucho, abundantes en la región, se internó en la floresta madrediosense que seguía siendo impenetrable. Don Faustino navegó por el río Madre de Dios, luego por el Beni, después por el Mamoré, estos dos últimos en Bolivia, para finalmente llegar al Madera, en Brasil, el río de las cachuelas o  cascadas que dificultaban el paso de las embarcaciones usadas por entonces.

Allí se le acabó la fortuna. Su embarcación se fue a pique y el coronel es tragado por las aguas del poderoso río Madera. Los pocos de sus compañeros que sobrevivieron a la tragedia continuaron la navegación, llegaron al Amazonas de milagro y gracias a la ayuda de comerciantes de la zona, pudieron tomar una nave que los condujo hasta Iquitos para navegar por el Marañón, luego por el Huallaga y arribar a Tarapoto.

Si el bravo Faustino Maldonado hubiera sobrevivido al desastre del río Madera, su navegación desde el puerto de Nauta, de donde inicialmente partió como hemos visto, hasta Tarapoto hubiera sido sensacional, épica, magallánica, casi una vuelta al mundo por la Amazonía peruana.

No lo logró. En un lugar llamado la Cueva –o Calderón del Infierno si seguimos el relato de Gabriel Arriarán publicado en La Mula- murió  y con él se fue también el quinto de los maldonados de esta historia, su hijo Gregorio, otro de los náufragos en el río Madera.

O Madeira si se quiere estar a tono con los vecinos de Brasil.

Más info sobre el viaje de Faustino Maldonado por el río Madre de Dios en: https://redaccion.lamula.pe/2014/10/18/la-exploracion-de-maldonado/gabrielarriaran/

Mañana la historia de Juana Payaba, la lideresa shipibo-conibo de una comunidad ese eja que se ha enfrentado con éxito a la minería ilegal.

BITÁCORA DE MADRE DE DIOS: UNA CAMPAÑA EN DEFENSA DE LA VIDA Y LOS BOSQUES