Basuralización televisiva / Marco Aurelio Denegri

La televisión tiene entre nosotros 56 años, pero la llamada televisión basura o televisión excrementicia o televisión de las heces fecales es un fenómeno de los últimos 17 años, aproximadamente.

Ahora bien: yo no creo en la irrupción del mal gusto, en su manifestación brusca y repentina. En efecto, para que el gusto se envilezca tiene que pasar algún tiempo; el gusto no se encanalla de buenas a primeras.

Sin embargo, las cosas ya estaban cambiando ad portas del siglo XXI. Tanto es así que los cómicos ambulantes resultaban por entonces televisables y televisivos; y al revés, un humorista fino como Juan Verdaguer habría resultado a la sazón anacrónico, aunque muchos años antes los que peinamos canas habíamos festejado sus gracias.

En el primer quinquenio de la década de 1960, un conductor radial cuyo nombre ignoré siempre, tuvo la ocurrencia de anunciar gritando las grabaciones musicales que le pedían sus oyentes. Recuerdo que el comentarista radial-televisivo de La Prensa lo criticó varias veces, inútilmente, claro está, porque el gritón seguía haciendo de las suyas y lo peor fue que al poco tiempo tuvo imitadores en otras emisoras. El mal ejemplo cunde.

Con la televisión ocurrió otro tanto. Los cómicos ambulantes, los talk shows y los chismes y turbulencias del microcosmos de la farándula, inician lo que llamaré la basuralización de la televisión peruana comercial, su enmierdamiento. Para ello se tuvo que ignorar y se ignoró lo que decía Óscar Wilde. Decía:

“No todo crimen es vulgar, pero la vulgaridad es un crimen.”

Los productores de televisión jamás compartieron y hoy menos que nunca la observación certera de Wilde.

Ante la bajura y excrementización de la televisión comercial, preguntémonos, como se preguntaba Lenin a diferente propósito: ¿Qué hacer?

El pensador y politicólogo de origen alemán y nacionalizado norteamericano, Herbert Marcuse, le decía a Hacker en una entrevista:

“Lo que hay que hacer es intervenir inmediatamente los medios. Eso es lo que hay que hacer.”

Y agregaba:

“Si a mí me permitieran intervenir los medios, les aseguro que aquí en California [Marcuse estaba en la Universidad de Berkeley] las cosas comenzarían a cambiar y no habría que esperar tres años para ver resultados; a los tres meses ya se verían.”

2/09/2015