El Faro Restaurant / Puerto Maldonado

Lo he dicho muchas veces por aquí: me encanta almorzar en El Faro, el restaurante que desde hace un buen tiempo echaron a andar mis amigos Abigail Gómez y Mario Troncoso al lado, al ladito del Wasai Lodge & Expeditions de Puerto Maldonado, el hotel que conducen con tanto celo y buena nota en una ciudad al borde de dos ríos majestuosos, el Madre de Dios y el Tambopata.

Sentarme a contemplar la caída de la tarde desde una de sus mesas desde donde es posible mirar los últimos destellos de ese sol que abraza las aguas aparentemente calmas del río Madre de Dios o avistar, encaramado en el segundo piso del restaurante, los bosques ahítos de vida en el empecinadamente cercano Tambopata, es uno de los placeres que repito con insistencia cuando me toca volver a tan mágica ciudad.

Hace unas semanas nos citamos en El Faro Alvaro Troncoso, el hijo de Abigail y Mario, y yo para repasar la nueva propuesta del restaurante que monitorea desde hace un tiempo y conocer un poco más la historia de los Troncoso del Tambopata, una familia íntimamente ligada al desarrollo económico y la vida social de esta tierra prodigiosa. Por él me entero de los avatares de los fundadores de la estirpe maldonadina: Domingo Troncoso Mendoza, el abuelo nacido hace más de cien años en una de las orillas del río Las Piedras y Elsa Assen Cano, la matriarca del clan, una dama de hierro que supo bordar con paciencia y mucho tesón los mejores trazos de la historia familiar.

El matrimonio Troncoso-Assen se instaló en el mismo predio donde se levanta en la actualidad el Wasai Lodge, muy cerca al puente Billinghurst, sobre una de las orillas más bellas del exultante río Madre de Dios. Don Domingo fue aplicado maestro de escuela, periodista, servidor público con 40 años de servicio al Estado, director del colegio nacional Faustino Maldonado, vista de aduana, deportista, radioaficionado, de todo: un hombre orquesta que amó como pocos a su tierra: una muestra de lo último, la bella letra del Himno a Madre de Dios, compuesta por él para un concurso convocado por la Cámara de Comercio de Puerto Maldonado.

Cantemos hermanos, con cálida voz,
Un canto vibrante de amor y esperanza
Un himno glorioso y lleno de alabanza
A la noble tierra de Madre de Dios.

Doña Elsa, su distinguida esposa, lo acompañó hasta su partida final en 1987. Álvaro me cuenta que su abuela fue una aplicada fotógrafa aficionada, sus álbumes con lo mejor de su producción permanecen guardados bajo siete llaves a la espera del momento propicio para ser mostrados al público.  En esas fotos en color sepia y también en blanco y negro se ha perpetuado la historia de la centenaria ciudad capital.

La mesa del Faro

El menú del Faro es buenísimo: fresco, bien salpimentado, muy variado y al servicio tanto de los turistas que llegan al tradicional malecón Grau como de los parroquianos que atiborran sus mesas a la hora del almuerzo.  Allí, en medio de un ambiente distendido, cómodo, típicamente maldonadino, he ultimado detalles de comisiones y aventuras por la región que atesoro como las mejores. En el segundo piso, el atalaya más cómodo de toda la ciudad, fresco, comodísimo, cubrí la llegada del papa Francisco a la Amazonía peruana y ambiciono hacer lo propio con muchas batallas periodísticas más.

Álvaro me presenta las novedades que sus chefs están terminando de presentar y al alimón vamos eligiendo los platillos del banquete que nos han preparado: empezamos con un Tiradito de doncella con leche de coco: buen limón, castañas picadas –nunca rayadas, menos chancadas-,  sacha culantro en proporción adecuada y harto ají ojito de pescado, un deleite exclusivamente made in Madre de Dios. De segundo vuelvo a insistir con la doncella: el mozo que me atiende me alcanza un Filete de doncella con chimichurri amazónico que estuvo de rompe y raja: suave, elaborado con aceite de oliva, vinagre, cocona, ají dulce y ají limo.

El plato del estribo fue el que todo buen viajante pide en estos trópicos: Chaufa amazónico  colocado con delicadeza sobre una camita de plátanos fritos. Tome nota: buena dosis de calabresa, hilitos de pollo, cecina –picadas minimalistamente- harta castaña, ajonjolí como cancha y cebollita china. Paquemás…

Volver, volver siempre…

Ya sea a la hora del almuerzo o en la cena, la propuesta del Faro me encanta. Doy fe, para terminar, de haber saboreado repetidas veces en el restaurante de los Troncoso un paco frito de campeonato, un pantagruélico arroz chaufa de cecina –sí, solo de cecina-, un spaguetti a la huancaína con sus dados de lomo fino más. Y eso que el menú de todos los días incluye un delicioso tallarín saltado.

Ah, me olvidaba. el refresco helado que acompaña el menú que se pida –o que se encuentre:  si Ud. es demorón, pierde, el servicio se agota rápido- invita al desasosiego: yo suelo preferir la chicha o el lujuriante maracuyá. Pero también hay refresco de copoazú y de cocona.

Qué buena la buena mesa de El Faro, lo firmo…

El Faro Restaurante – Puerto Maldonado
Jr. Billinghurst – Plaza Grau, Puerto Maldonado
Al lado del Wasai Lodge & Expeditions
Abierto todos los días hasta las 10 de la noche
Teléfono: +51 997595834