Comunidad de Tres Islas en Madre de Dios exige energía trifásica para operar plantas procesadoras

Prensa FENAMAD - foto ICAA - #SuenaSelva

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En agosto del año pasado visitamos la Comunidad Nativa Tres Islas, en la provincia de Tambopata, Región Madre de Dios, un asentamiento humano poblado mayoritariamente por nativos shipibos y ese’ejas que decidió dejar atrás la dependencia a la minería y la extracción de la madera de forma inadecuada. Gracias al apoyo de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD) y Rainforest Alliance, una de las instituciones socias del Consorcio Paisajes Sostenibles de la Iniciativa para la Conservación en la Amazonía Andina (ICAA), los pobladores de Tres Islas vienen impulsando el proyecto “Un modelo integral para aumentar los ingresos económicos de las comunidades y conservar el bosque”, una experiencia piloto sumamente novedosa en Madre de Dios que intenta fortalecer la gobernanza ambiental para impulsar el desarrollo de una serie de actividades productivas sostenibles que eviten la deforestación generando ingresos a las poblaciones locales.

Con Javier Martínez, de Rainforest Alliance, recorrimos el aserradero que el Comité de Madera de la comunidad ha implementado con el objetivo de trabajar un recurso que manejado apropiadamente mejora los ingresos económicos de las familias y, sobre todo, permite conservar el bosque en pie. “Antes vendíamos a terceros nuestros árboles en palo, a la buena de dios”, nos lo comentó Neptalí Carpio, el presidente del aguerrido comité, “ahora tenemos un plan de gestión que nos va indicando qué es lo que debemos hacer. El bosque es nuestra fábrica y bien tratado va a durar para siempre”.

La misma intención y similar compromiso observamos en el Comité de Castañas de la comunidad nativa, una asociación de 56 mujeres que trabaja todos los días para producir snacks de castañas confitadas y aceite. En Tres Islas conversamos con Juana Pacaya, la combativa dirigente ese’eja que logró expulsar a los mineros ilegales que invadieron sus tierras y que ahora preside el comité, ella fue muy clara en su testimonio: “Ya no vendemos nuestras castañas en barricas y a cualquier precio, asociados con otras comunidades a mejores precios”.

Vender los productos locales a mejor precio, sin agotar los recursos que les provee el bosque, es el sueño de los pobladores de Tres Islas. Esperemos que el Gobierno Regional de Madre de Dios los apoye en este legítimo pedido. Las actividades económicas que vienen realizando son una apuesta por un futuro mejor para la Amazonía que se está construyendo con el aporte de todos sus hijos. La historia de los pobladores de Tres Islas y de las comunidades nativas que acompañan el proceso en marcha las podrás apreciar en el documental #SuenaSelva que se estrenará a fines de este verano en Lima.

A fines del 2013 inauguraron su planta piloto de procesamiento de aceite de ungurahui, pero a la fecha no pueden operarla, porque no cuentan con energía trifásica, a pesar de las reiteradas solicitudes verbales y escritas presentadas al gobierno regional de Madre de Dios.

Actualmente la comunidad nativa Tres Islas cuenta con energía monofásica para pequeños consumidores.

La situación es preocupante para el jefe comunal Sergio Perea, porque muy pronto la comunidad contará con otra planta de procesamiento de castaña que está en su etapa de construcción e implementación, gracias a un fondo del gobierno japonés.

La semana que pasó, el jefe comunal, Sergio Perea y el presidente de la Asociación Forestal Indígena de Madre de Dios-AFIMAD, Martín Huaypuna, reiteraron el pedido a funcionarios del Goremad quienes se comprometieron a solucionar el problema.

“La misma comunidad ha adquirido el transformador para la energía trifásica y esperamos que el gobierno regional apoye los esfuerzos de la comunidad”, sostuvo Perea.

La comunidad ha decidido dejar la actividad minera y ahora se está dedicando a actividades más amigables con el medio ambiente, gracias al apoyo de AFIMAD y ONG aliadas.

Otro de los problemas de la comunidad es la carretera de unos 19 km que une Puerto Maldonado y Tres Islas y que se encuentra en pésimas condiciones por la circulación de camiones de gran tonelaje que transportan agregados para la construcción con autorización del municipio provincial.