Denuncian atroz cacería de guanayes y chuitas en playas de Huarmey

Si hace unas semanas nos sumamos a la denuncia del tráfico inmisericorde de pihuichos en Bagua nos toca referirnos ahora a otra bestialidad propia de la sinrazón humana: la matanza con fines comerciales de chuitas y guanayes en la costa norte de Lima.

Las chuitas o cormoranes de pata roja (Phalacrocorax gaimardi) hace mucho que fueron incluidas en la lista de especies amenazadas de la UICN y en la actualidad brillan por su ausencia en los rocadales de Lima y gran parte del litoral donde antes era común verlas. Junto a cushuris y guanayes fueron en épocas pretéritas la base de la riqueza guanera de nuestro país. Hoy su carne es buscada, como antes la de los delfines, para la preparación de ceviches y picantes. Tremendo.

Lo mismo sucede con las colonias de guanayes (Phalacrocorax bugainvilii), otrora las más numerosas
de la corriente de Humboldt. Nosotros, de niños, llamábamos a los individuos de la especie simplemente patillos.

En Chile, donde arriban en una determinada época del año en busca de las concentraciones de anchoveta que se refugian en busca de las aguas más frías, recibe diferentes nominaciones: pato cholo, pato Lilo, pato Yeco, pato de mar.

Hay que frenar esta matanza. Los guanayes cumplen una función importante en los ecosistemas marinos que habitan y el sistema de protección que el Perú creó en sus islas y puntas guaneras más representativas les sirve como espacio de nidificación. Mano dura contra estos criminales y que se activen las reglamentaciones que penan este delito.