Entrevista
Por Patricia Marín, para Valicha, portal del Cusco

José Tamayo Herrera habla de Hiram Bingham

tamayo

Recientemente, fue incorporado como Miembro de Número a la Academia Nacional de la Historia el doctor José Tamayo Herrera. Merecida distinción a un ilustre cusqueño, autor de numerosos libros de valor, entre los que destaca su Historia Regional del Cusco Republicano, obra indispensable de la historiografía nacional. Precisamente, una nueva edición de esta, puesta al día, nos da motivo para hablar, una vez más, con el doctor Tamayo sobre su vocación y su obra.

Se formó en Letras y se graduó de abogado, ¿cómo es que nace su vocación de historiador?

Mi vocación por la historia nace desde pequeño. Cuando yo era chico y aprendí a leer a los 6 años, en el colegio La Salle en el Cusco. Había unas revistas que llegaban todos los jueves de Buenos Aires: Billiken que era Argentina, y Penecaque era Chilena. Billikentenía dos secciones, una que se llamaba Nuestra historia(historia argentina por cierto, que leí y se me quedó grabada para el resto de la vida); y la otra sección se llamaba Grandes fechas de la humanidad, que mostraba los personajes fundamentales de la historia universal. Esas dos columnas de historia las leía todas las semanas y esto me gustaba. Lo mismo pasaba con la historia chilena en la revista Peneca.

(…)

Me refiero a que hablaba con Basadre y con Valcárcel sobre el Cusco. Basadre me daba el método y Valcárcel la sustancia. Y estos dos viejos me querían mucho. Y no era por mí, sino porque era hijo de Francisco Tamayo Pacheco, que había sido su compañero de estudios, y su compañero de aventuras políticas en el partido Social Republicano. De ahí que me quisiesen y me tuvieran predilección. Había mucha gente que los perseguía, pero ellos los rehuían; a mí, en cambio, me acogían todos los sábados y domingos. Por mi parte, esperaba el fin de semana como si fuera a visitar a mi primera novia: el sábado a Basadre, y el domingo a Valcárcel, desde año 73 ó 74 hasta el año 79. Ellos también veían en mí al muchacho provinciano que quería abrirse paso en Lima, como ellos lo habían hecho 20 ó 30 años antes, ya que fueron provincianos. Y veían en mí su pasada juventud. Ellos también habían sido nostálgicos de su tierra, y todo eso me sirvió.

¿Cómo eran esas reuniones?
Muy sencillas. Yo los visitaba, conversábamos y yo anotaba en mis fichas las cosas que me decían, algunas sugerencias que me hacían. Era un fructífero diálogo que duraba, con Basadre, de las 10 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Y con Valcárcel era por las tardes, desde las 3 de la tarde hasta las 6 ó 7 de la noche. Quizás yo era un poco molesto para las familias, porque era un visitante asiduo, pero ellos sí querían estar conmigo. Nuestras reuniones con Valcárcel eran felices, y me contaba una serie de cosas, que nunca había contado a nadie.

¿Llegó a hablar alguna vez con Valcárcel sobre Bingham y Machu Picchu?
Sí. Valcárcel decía que Bingham se había llevado los objetos de Machu Picchu por Mollendo, pero también les habían dicho en el Cusco que por Arica, pero no encontraron huella. Tuve en mi poder un folleto, que desgraciadamente no sé donde lo he extraviado, donde se decía que la población de Mollendo se sublevó al ver las cajas y cajas que metía Binghan al barco, entre ellas un gran choclo de oro. ¿Mito, verdad? No lo sabemos.

¿Qué recuerdos tenía Basadre de Cusco?
Basadre se acordaba mucho del Congreso del 20, de la Federación de Estudiantes del Perú, en el que Giesecke los agasajó. Se quedó sorprendido de que el Rector fuera tan democrático, tan abierto; en cambio en Lima, el Rector era un señorón como Javier Prado, que ni se acercaba ni daba la mano a los alumnos, y nadie tampoco osaba a cercarse a él. En cambio, el rector de la San Antonio Abad era un hombre bonachón que jugaba tenis con los alumnos. Era un hombre de otra laya, y fue muy importante para la ideología, y para la teoría en el Cusco, porque el trajo, el pragmatismo de William James, para reemplazar el Krausismmo de Araujo y todo ese grupo, instaurado en el Cusco del año 1880 al año 1910.

Volviendo a Basadre, él me prestaba sus libros francesesque no se conocían acá en Lima, me los prestaba, no por un día, sino por dos o tres meses, y devolví todo lo que me prestó, por cierto. Valcárcel, tuvo la gentileza de regalarme sus libros, pues le quedaban algunos de ediciones anteriores, y pude reunir una bibliografía de Valcárcel, pero era una cosa complementaria, pues como te dije, Basadre tenía el método y Valcárcel la sustancia. Entonces yo combinaba el método y la sustancia, la teoría y la praxis, la historiografía y la filosofía, porque más filósofo, más profundo era Basadre, que leía varios idiomas, el alemán, el francés, el inglés, en cambio Valcárcel no.

En su discurso de incorporación dijo claramente que el siglo XX para el Cusco fue el siglo de Machu Picchu, ¿por qué?
Entre 1910 y 1920, soñaban con el siglo del indigenismo, pero esto pasó de moda. Luego dijeron que era el siglo del marxismo, de la revolución, que no se hizo; que era el siglo de la Reforma Agracia, pero esta fue un fracaso; la conquista de la selva, como soñaba mi padre, nunca se hizo, aunque con carretera del VRAE a Echarate, algo se está abriendo; luego pensaron en el parque industrial: la industrialización del Cusco, no hay ninguna industria. Simplemente hay Machu Picchu, que se ha convertido en el gran generador de la economía. Machu Picchu es la única Maravilla que el Perú tiene, y es una tontería que el Ministerio de Turismo de Lima esté distrayendo esfuerzos al promocionar otros destinos como Moyobamba, Tarapoto, etc, cuando Machu Picchu es lo que realmente atrae y lo que revaloriza lo demás. La prueba de esto es que cuando el tren se vio detenido por las torrenciales lluvias en febrero de 2010, el turismo en el Perú se fue al suelo. Además hay que tener en cuenta que ese cerro, el Machu Picchu, oculta en su entraña la enorme energía que mantiene al Cusco con la Central Hidroeléctrica.

Bueno, la inversión en el sector de energéticos como en el del Turismo han generado grandes conflictos, tanto en los más radicales como en los moderados, que han tenido que protestar por algunos excesos del Gobierno Nacional, ¿qué opinión tienen al respecto?
Lo que pasa es que para el gobierno nacional y para Alan García, la cultura, la identidad, lo ecológico, el valor de las culturas primigenias, con sus conocimientos médicos y ancestrales, no le importan nada. A raja tabla quieren meter a una serie de empresas en determinados yacimientos mineros, petrolíferos, etc, y eso choca. Estas comunidades no tienen tecnología y modernidad, es cierto, tampoco tienen madurez para constituirse en naciones andinas a la boliviana. Está claro que la lucha es entre la inclusión y la exclusión, entre la modernización capitalista y la tradición, entre la economía global sin rostro y la identidad. Va a ver una lucha, si el gobierno de García quiere establecer un capitalismo radical, pro extranjero, a toda costa.