Entrevista
Por Javier Lizarzaburu, tomado del blog Lima Milenaria

Las arenas del Museo Nacional de Arqueología (MUNA), sus silencios y posibilidades, una entrevista a Luis Jaime Castillo

arque

Que Lima necesita un museo arqueológico a la altura de los pergaminos patrimoniales de nuestro país nadie lo discute. Es una verdad irrebatible. Sin embargo, el proyecto del MUNA –el Museo Nacional de Arqueología que se construirá dentro del Santuario Arqueológico de Pachacamac- lejos de convocar a gestores y entendidos en la materia ha dividido a nuestro establishment cultural de manera visible. Conozco las razones de la Dra. Mould de Pease para oponerse al museo que se ha planteado, para ella la obra propuesta rompe la unicidad del santuario y no cumple con el afán descentralizador que debieran tener las políticas culturales aprobadas por el Estado peruano. En fin, se trata de una discusión interesante, que debemos estimular para tomar decisiones de consenso. Los dejo con esta entrevista de Javier Lizarzaburu al Dr. Luis Jaime Castillo, ex viceministro de Cultura, que hemos recogido del interesante blog Lima Milenaria. El tema da para rato.

No creo que nadie piense que este sea el proyecto ideal o el proyecto perfecto. No lo es. Adolece de varios puntos débiles, pero sí me parece lo más cercano que estamos de conseguir uno de los sueños republicanos: el gran museo arqueológico. Solo que en el camino las arenas se hicieron movedizas.

Los que siguen este blog conocen de mis preferencias personales, y no es mi propósito hacer una defensa acérrima del lugar.  Busco lo que hasta ahora no se ha dado: información de base para elaborar juicios, sacar conclusiones, ajustar la mirada.

Para empezar, no se puede negar que desde un principio hubo dudas, preguntas, de parte de la sociedad civil, de expertos en temas culturales y de grupos patrimonialistas. Muchas de esas dudas eran y siguen siendo sensatas. ¿Qué se hizo?

Respondiendo a una perniciosa actitud, las autoridades no se tomaron el trabajo de responder.  Se ignoró a la gente y se alimentaron temores, prejuicios, desconocimiento. Hoy muchos se han vuelto enemigos del proyecto. Dejaron de pedir información para exigir su cancelación. Con cuánta frecuencia se ha dicho que la gestión de cultura en cualquier país no se puede hacer al margen de la sociedad civil. Menos aún en un país como el nuestro. Esta es la consecuencia.

Captura de imagen de Google Earth histórico. Fecha: 22 Junio 2002. La marca amarilla
señala el forado pre existente, donde se levantaría el museo.

Es más, existen informes técnicos guardados en oficinas del ministerio de Cultura que no se han hecho públicos. ¿Por qué? Esto solo seguirá alimentando interpretaciones que, con o sin base, debilitan el único proyecto real que tiene el país para contar con el gran museo que muchos queremos.

Tampoco ayuda la infaltable dosis de mala fe con la que algunos comparten medias verdades, interpretaciones antojadizas y absolutas mentiras.

Así que hoy se hace lo que otros debieron hacer desde el primer día: responder a las críticas y cuestionamientos.

Luis Jaime Castillo no solo es uno de los arqueólogos más respetados del país. Fue viceministro de Cultura entre setiembre 2013-mayo 2015, y es considerado uno de los padres del MUNA, si bien hace el descargo que habla a nombre propio.

De lo que se trata aquí es de acercarnos a su verdad, a la información más elemental que fue negada durante tantos meses. Queda esperar la decisión que tomará el actual ministro de Cultura sobre el destino del museo.

Luis Jaime Castillo, arqueólogo y ex viceministro de Cultura.

¿En qué capacidad da esta entrevista?
Hablo solo como arqueólogo. No soy portavoz oficial ni autoridad pública, pero tengo 35 años de preocupación y trabajo por el patrimonio cultural en el Perú.

 Uno de los puntos más cuestionados del proyecto es que se piensa levantar en terreno intangible
El terreno del museo está contenido en una hollada que fue una cantera de arena. Cuando se hizo el proyecto se escogió ese lugar porque no tiene ningún contenido arqueológico. Si lo hubo, eso desapareció cuando se utilizó el terreno para otros fines.

Se han dado a conocer imágenes de un gran forado…
Puedes ver en Google Earth [Fotos 2 y 4] e irte para atrás en el tiempo y te vas a dar cuenta que ese forado está ahí desde la década del 60.

Sin embargo se han encontrado momias
Se han encontrado momias en el perímetro exterior de esa hollada. Por eso se hizo una evaluación y un rescate arqueológicos, que era lo responsable hacer, y durante la construcción habrá un monitoreo arqueológico el 100% del tiempo.

¿Descubrir momias no es razón suficiente para paralizar el proyecto?
La verdad no, porque en el Perú descubrir restos arqueológicos es algo cotidiano. Por eso hay medidas como las evaluaciones arqueológicas, los rescates y los monitoreos, y la idea es que por lo menos algunas de esas momias puedan exhibirse después en el museo.

Captura de imagen de Google Earth histórico. Fecha: 12 diciembre 2006. El forado junto
a las barras blancas de pollerías locales, izq.


SOBRE LA PRESUNTA DESTRUCCIÓN DE PATRIMONIO

Se ha denunciado que están destruyendo patrimonio…
No. No se puede destruir patrimonio porque ahí no existía nada. Eso era una cantera. Además, se hizo una consulta con la Autoridad del Patrimonio Mundial de la Unesco, que felicitó el proyecto e hizo una serie de recomendaciones, entre ellas que tuviera una escala que no impactara.

¿Y no lo hace?
El hecho de estar metido en esa hollada, ocho metros por debajo del nivel de la duna, quiere decir que si tú estás mirando desde el norte hacia el sur no lo ves. Por eso está hundido, porque la idea es que no sobresalga, y que no compita con los templos.

Igual toda esa área después fue declarada intangible
Construir museos en zonas intangibles no es un uso incompatible. Si fuera así, nunca podríamos haber construido un museo de sitio.

¿Por qué entonces algunos piensan que no se puede hacer nada?
Es un gran tema porque, efectivamente, para algunas personas lo intangible significa que no se puede tocar en absoluto. En realidad, lo intangible es lo que está regulado y significa que no puedes hacer lo que te da la gana. Si no, aquello que declaramos intangible nunca podría ser tocado. Es decir, no podríamos visitar Machu Picchu o el presidente no podría vivir en Palacio. O qué pasa cuando se cae una iglesia: ¿no la podemos tocar porque es intangible?

¿Es un concepto flexible?
No es flexible. Es algo que debe estar regulado. Hay un conjunto de cosas que sí se pueden hacer, como la habilitación turística, la construcción de museos, de museos de sitio, que son compatibles con la condición intangible. Aquí no estamos hablando de levantar una urbanización ni un hospital. ¡Estamos hablando de un museo!

Un museo gigantesco…
El edificio es gigantesco porque tenemos un patrimonio gigantesco. Si fuera otro país te puedes dar el lujo de hacer un edificio pequeño.

SOBRE LA UBICACIÓN 

¿Por qué no se buscó una zona más céntrica?
Porque si ahora cuesta 400 millones (120 millones dólares), el terreno que hubiéramos tenido que comprar, a razón de mil dólares el metro cuadrado, habría costado otros 400 millones más, lo cual hacía el proyecto absolutamente inviable. Si ya la gente se queja por los 400 millones…

El problema es que en Lima no hay un terreno con el tamaño que se necesita, unas 9 hectáreas, y el de Pachacamac es propiedad del ministerio. No había que pagar nada.

Por qué no en Pueblo Libre, donde hay un cuartel al costado del Museo actual…
Porque ese cuartel tiene propietario y no lo va a ceder así nomás. Cuando tratamos de hacer el museo de la Amazonía intentamos que el Ejército donara una hectárea del cuartel que tienen en Iquitos, una y no nueve hectáreas, y no se pudo. Un año de trámites, con el pedido especial del ministro de Defensa y del Presidente, y no se pudo.

¿Y la expropiación?
Una expropiación requiere un justiprecio. Igual hay que pagar lo que eso cuesta. Esto se hace además con leyes específicas del Congreso y ese proceso toma tiempo, y no siempre se da.

SOBRE EL TRANSPORTE

Otro punto complicado es el del acceso. En este momento no existe transporte público para llegar hasta allá. ¿Qué se tiene previsto?
Hay un tren que comunica de sur a norte toda la capital y que va a tener, tengo entendido, una estación en Pachacamac. Es decir, vas a poder llegar en tren eléctrico desde Lima norte en un tiempo y precio razonables. Eso es por lo menos lo que se planteó.

Además hay que tener en cuenta que el museo no está pensado para el presente, con los problemas actuales de Lima, sino para un tiempo más largo. En 100 años es probable que no haya autos privados y la gente se movilice de otra manera y lo más seguro es que se llegue allá por trenes rápidos.

Proyección del MUNA en su entorno, mirada de sur a norte. El edificio aparece como un
rombo blanco cerca al centro de la imagen. Fuente: Arqt. Alexia León.

SOBRE EL TERRENO

Un cuestionamiento es que el Museo estará peligrosamente sobre la napa freática. 
No lo sé porque es un tema que fue investigado después que yo salí. Lo que sí sé es que se contrataron expertos en temas de suelos e hidrología.

¿Quién evaluó todos esos criterios?
El ingeniero [Carlos] Casabonne, el especialista más importante en el Perú en estructuras. Y no se hizo una sino varias inspecciones, y una de sus conclusiones fue que el suelo en la zona del museo es bastante sólido y que la napa freática estaba mucho más profunda del suelo del museo. Lo que quiere decir es que tampoco es una zona de afloración de agua.

SOBRE LOS RIESGOS AMBIENTALES

Se ha hablado de un posible tsunami y que eso destruiría todos los depósitos, que estarán en sótanos
Si hay un tsunami va a desaparecer Pachacamac mismo. Hay que tomar previsiones.

¿Qué previsiones se tomaron? 
Es un diseño por el cual los depósitos son cajas cerradas, impermeables, aisladas.

Cuando dice ‘cajas’ a qué se refiere
Son cubos de concreto con dobles paredes, dobles pisos, herméticamente selladas y cada una de ellas tiene un manejo ambiental diferente. Es decir, cada una puede tener temperatura y humedad diferentes, dependiendo del tipo de material que se albergue ahí.

¿Y la previsión?
El edificio está concebido, como toda estructura de esas dimensiones, para aguantar no solo un tsunami sino un terremoto de gran intensidad, según está contemplado en los códigos de construcción del Perú.

¿Qué pasa respecto a las preocupaciones sobre salinidad y humedad del aire que podrían afectar las piezas?
Al otro lado está el Museo de Sitio de Pachacamac. La segunda colección de textiles más grande del Perú es la de este museo, que tiene la misma humedad y la misma salinidad, y están bien protegidos. Además, los depósitos de textiles y de cerámicas estarán completamente aislados.

SOBRE LOS COSTOS

Se insiste en que los costos de mantenimiento y de protección van a ser tan altos que harán el museo insostenible
Yo creo que hay que ser razonables en esto. El costo no va a ser barato. Es un museo grande y va a costar su mantenimiento. Pero va a poner a Lima en otra categoría. Si va a generar una activación económica el Estado debe asumir el costo. El mantenimiento de un museo de esta naturaleza es alto pero le reditúa al país. No solo en protección de patrimonio, identidad, servicios a la ciudad, sino en turismo, dinamización económica, etc.

Existe otro temor que ese presupuesto, al ser tan grande, se va a comer el presupuesto de todos los museos del país, o que no habrá para recuperar huacas
No creo. Eso es algo que escapa a lo que yo puedo hacer o decir. Es más un tema de gestión política, pero sí considero que es indispensable que se dote a los museos del presupuesto que necesitan para vivir.

SOBRE LOS CONTENIDOS

Se cree que van a desmantelar los museos del país para llevar sus mejores piezas al MUNA 
No. Afortunadamente las colecciones que están en posesión de los museos del Estado son tan grandes que no hay que desarmar nada. Podríamos armar varios MUNAS en varias partes sin tener que quitarle a nadie. Lo que se exhibe en los museos debe ser el 2% de todo lo que existe.

Se les acusa además de haber trabajado todo con gran improvisación
El proceso de planificación, llevado a cabo por múltiples equipos de trabajo, nacionales y extranjeros, del Ministerio de Cultura y privados, ha tomado a la fecha tres años de trabajo, arduo, intensivo. No se pudo consultar a todo el mundo, y muchos son los que ahora se quejan porque no estuvieron involucrados. Por lo demás, terminar de tener la museografía ideal puede tomar varios años más. Es parte de un proceso.

Museo de Sitio de Pachacamac.  Templo del Sol en el horizonte. Foto: JLizarzaburu.

SOBRE EL SILENCIO

Si todo parece tan claro, ¿por qué no se explicó antes?
Yo creo que esa es la crítica más importante que se puede hacer al proyecto. Y ahí tengo que decir que mi opinión siempre fue que había que hacer de esto una materia de debate público, de discusión, de presentaciones. Además Elías Mujica, que trabajó un tiempo como consultor, insistió mucho desde el principio que este proyecto tenía que socializarse.

Porque además hay informes técnicos. ¿Por qué no se han hecho públicos?
Eso no te puedo responder porque escapa a la responsabilidad que tuve. Yo estuve en la fase de concepción.

Pero existen los informes técnicos…
De cada punto. Porque si no, no habría pasado las etapas de aprobación. Hay informes técnicos hasta del tamaño de las salas, de los depósitos, de la luminosidad…

Se da cuenta que ese silencio solo ha alimentado temores, prejuicios y mala fe…
Desde un principio hubo equipos multidisciplinarios que trabajaron y opinaron sobre el proyecto. Es verdad que de repente no se hizo todo en el orden que debió ser pero se tuvo mucho cuidado en cada etapa. Lo que se hizo fue acelerar el proceso y la razón detrás de esto es muy simple: esta es la sexta vez que vamos a tratar de tener un museo nacional.

¿Cuáles fueron esos otros proyectos?
Julio C. Tello trató de hacer un museo; luego en la década del 70 hubo un segundo intento, en el terreno de Pueblo Libre; después vino el de [Fernando]Belaúnde, en el Parque de las Leyendas; a ese le siguió el de Alan García, de convertir el actual ministerio y que no funcionó porque se desmanteló tantas veces que no cumplió su objetivo; y Teresa Carrasco, la ex directora del museo de Pueblo Libre hizo un concurso que lo ganó la firma Llosa-Cortegana, pero el terreno era muy pequeño para todo lo que queremos mostrar y lo que un museo así debe tener.

¿Qué piensa usted de todas las críticas que recibe el proyecto?
Como arqueólogo, mi responsabilidad no es con el presente sino de cara al futuro. Es la famosa parábola de los dones: hemos recibido estos dones y dentro de 200 años nos van a preguntar: qué hiciste con esos dones. Qué hiciste con esos textiles Paracas, con esas maderas de las tumbas del Señor de Sipán, esos ceramios del Cusco… ¿tomaron las precauciones para conservar todo eso? o por pelearse unos contra otros tiraron un proyecto por la borda…

¿Cuál es el riesgo entonces?
La consecuencia de no hacer este museo y de empezar de fojas cero es que probablemente no lo vayamos a hacer nunca, y que nos pasemos 100 años más lamentándonos que el proyecto no era perfecto y como no era perfecto volvamos a empezar siempre.

Castillo renunció al ministerio de Cultura en mayo de 2015 cuando el proyecto entró en su etapa de ejecución.  Ignoramos si todo lo previsto en la fase de concepcion ha sido respetado.
Soy de la opinión que antes de tomar cualquier decisión la autoridad actual y la sociedad civil tengamos acceso a los informes técnicos.  Este es el museo de los peruanos y toda información al respecto debería estar disponible de alguna manera.
Resulta interesante que lo que parece una visión forzada de la ciudad del futuro, sea en realidad la mirada correcta y se necesite entender el MUNA en el contexto de cómo será Lima en 50 y 100 años.
Por último, insisto: a pesar de las críticas no existe ninguna alternativa viable de museo.  Existen sueños e ideas, pero ningún proyecto elaborado.  Parte de madurar en nuestro papel como ciudadanos debería incluir ofrecer soluciones y no solo exigir decapitaciones. Soy de los que quiere llegar al Bicentenario con un gran museo de arqueología que rinda homenaje a 5.000 años de civilización.

 

Proyección del interior del museo.  Imagen: MinCul.