Entrevista
Por Revista Viajeros

Richard Smith, tratando de entender lo de Bagua y Moquegua

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Es el director ejecutivo del Instituto del Bien Común (IBC) que tiene como objetivo la gestión óptima de los bienes comunes, así como mejorar la relación dinámica entre el bien común y el bien individual, además de hacer hincapié sobre la importancia vital que éstos tienen para la seguridad y el bienestar individual y para la identidad y el desarrollo sostenible del país en su conjunto.

¿Cómo nace el IBC?
Nació por una preocupación, de personas e instituciones, no solo ligadas a la conservación o temas indígenas, sino también a energía, turismo, entre otros, sobre lo que pasaba con los bienes comunes en el Perú de Fujimori que fue una época de grandes privatizaciones. Aguas, bosques, parques, carreteras, puertos, todo estaba en la mira de las privatizaciones. Queríamos saber qué iba a pasar con los bienes que nos pertenecen a todos.

¿Qué son los bienes comunes?
Son los bienes que compartimos y que si no se regula y no se ejerce cierto control sobre estos bienes siempre habrá quienes quieren aprovecharse de todo lo que existe ahí. Los bienes comunes deben estar bien gestionados para que beneficie a todos. Por ejemplo, un Parque Nacional que es administrado por el Estado y que beneficia a todos; las tierras comunales son bienes comunes, solo que pertenecen a varios dueños. Ahora, Larcomar, para traer un ejemplo más cercano, era antes un parque público que ahora se ha convertido en un Centro Comercial. Claro, han arreglado un poco la cosa para que las protestas no continúen, pero es lo mismo, era un bien común.

¿Cuáles son los bienes comunes más expuestos en esta propuesta?
Bueno, como IBC hemos seleccionado algunos bienes comunes en particular a los que queremos y debemos prestarles una particular atención como las tierras comunales, áreas naturales protegidas, recursos acuáticos –pesquería en la Amazonía-, bosques, entre otros. Estamos a menos de un año de los sucesos de Bagua y no veo ningún cambio, no se han resuelto los temas fundamentales como ¿qué va a pasar con nuestros bosques?, ¿qué va a pasar con las tierras indígenas?, ¿con el agua?,¿con las zonas inundables del río Amazonas que fueron declaradas tierras eriazas y por tanto sujetas a concesiones? Nada de esto ha sido resuelto. Por lo menos desde el ministerio del Ambiente hay cierto deseo de enviar señales positivas, como la reciente anulación de la concesión minera Afrodita en la Cordillera del Cóndor. Es una señal del ministro a los awajún y wampis de que puede haber un respeto a su espacio y los acuerdos tomados en el pasado para la creación del Parque Nacional Cordillera del Cóndor.

Ahora, respecto a este tema, el PN Cordillera del Cóndor fue cortado por la mitad cuando se creó…
Sí, pese a un acuerdo negociado por el Estado y la población awajún y wampis, y este territorio cercenado quedó abierto para las concesiones mineras –una en particular, el de la empresa Afrodita SAC- y ahora hay más de cien concesiones en la zona. Eso explica, en parte, lo que pasó en Bagua, pues hay un malestar muy grande entre los awajún que tomaron esto como una traición a un acuerdo de buena fe con el Estado. Tal vez esto que se ha logrado permita ampliar el PN Cordillera del Cóndor y respetar las medidas presentadas en los estudios hace más de veinticinco años y además eso permitiría proteger las cabeceras de cuencas y áreas vulnerables o restringidas que han quedado fuera del Parque.

Es que hay demasiados vacíos en la información. Cada ministerio trabaja de espaldas al otro
Sí, claro. Lo de Bagua y Moquegua, por mencionar algunos levantamientos regionales, responden a estos vacíos en la información. Por eso es que el libro Amazonía en el 2021, de Marc Dourojeanni, Alberto Barandiarán y Diego Dourojeanni, además de ser un trabajo exhaustivo para encontrar datos muy difíciles de conseguir, logra hacernos ver cuáles son los planes que hay sobre la Amazonía en nuestro país. Ahora, es muy difícil saber cuáles son planes verdaderos o solo sueños de los políticos de turno, encarpetados en los ministerios, pero que igual asustan, como los planes sobre hidroeléctricas en la Amazonía y las áreas que van a ser inundadas debido a estas obras en Inambari o el río Ene, solo por mencionar algunas; las carreteras, las concesiones mineras o de hidrocarburos. ¿Esto va a beneficiar al Perú o a Brasil? Estos planes deben ser públicos, todos debemos estar enterados de estos planes, salvo que quieran esconder ciertas campañas para beneficiar a unos pocos.

Se tiene que tomar en cuenta también los costos y beneficios de estas obras
Claro. El libro tiene una lista de 15 proyectos de represas que son interesantes solo para Brasil, como Manseriche -¡Están locos, son 273 mil hectáreas inundadas!. El impacto va a ser obviamente enorme. Ahora, en el libro la información está muy detallada y ordenada y hacen una lista de los impactos sociales y ambientales de cada una de las obras que se piensa desarrollar en la Amazonía como el de las hidroeléctricas, agricultura intensiva, hidrovías, explotación maderera, en fin. Nos han hecho un gran servicio con esta publicación.

¿Este libro nace como una respuesta a los sucesos de Bagua?
Creo que ha habido un despertar con lo de Bagua, que hizo sonar una alarma. Se acercó mucho la Amazonía a Lima y ya la gente se preguntaba ¿qué pasa en nuestra Amazonía? Lima ha recibido una lección importante desde Bagua, no solo por cuestiones de medioambiente y problemas indígenas y sus derechos, sino también por los recursos naturales de todos los peruanos ¿qué estamos haciendo con nuestras riquezas? Bagua despertó una preocupación grande en todos, y este libro responde a esa preocupación.

¿Nuestro país cuenta con algún tipo de planificación a largo plazo?
Fujimori cerró el Instituto Nacional de Planificación que tuvo casi 20 años de vida y su visión era realizar planes a largo plazo, más allá de los gobiernos de turno, calculando costos, riesgos, impactos y beneficios, con una visión de mayor igualdad de los beneficios para todos. Este es otro llamado de atención sobre la falta de planificación en el país, que es tan importante. Las políticas de gobierno también son preocupantes pues permiten abrir a la privatización tierras, aguas, minerales, bosques, etc., sin ningún debate público. El primer levantamiento indígena en agosto de 2008 logró eliminar tres decretos legislativos nocivos para las tierras comunales, pero no se logró más nada, ni siquiera cambiar los textos que amenazaban a las tierras comunales. Por eso desembocamos en Bagua. Ahora, las tierras comunales son privadas, solo que pertenece a varios dueños. Parece que eso es lo que no entiende el Estado y algunos sectores de la sociedad.

¿Qué proyectos viene trabajando el IBC ahora?
El IBC tiene programas en la Amazonía peruana, en las regiones de Pasco, Ucayali, Huánuco y Loreto. En Pasco está el programa Propachitea, para conservar la biodiversidad acuática de la cuenca del río Pachitea y promover los servicios ambientales que la sostienen. El programa Selva Central Norte apunta a la gestión óptima de tres grandes paisajes compuestos por comunidades nativas, reservas para indígenas en aislamiento y áreas naturales protegidas, en las regiones Ucayali y Huánuco. En Loreto, el programa Ampiyacu Algodón promueve la creación de un conjunto de áreas destinadas a la conservación y uso sostenible de los recursos naturales en las cuencas de los ríos Ampiyacu, Apayacu, Algodón, Yaguas y Putumayu.