[GALÁPAGOS] Maravilloso, las fragatas duermen al volar grandes distancias

EFEverde

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Las fragatas o tijeretas, que por cierto también se les encuentra en Perú, y en grandes cantidades, en los manglares de Tumbes, han desarrollado la rara habilidad de dormir mientras vuelan distancias largas gracias al uso de uno solo de sus hemisferios cerebrales, lo acaban de comprobar científicos suizos y ecuatorianos.

Les dejo la nota que hemos recogido de EFEverde y unos modestos tips para toparse con la majestuosa avecilla que adoraron los griegos: en las palmeras más copiosas de Colán, en Máncora a toda hora, en Punta Sal y alrededores, ocasionalmente en Paracas, las ave fragatas, tijeretas o rabihorcados son distinguibles por su vuelo potente y decidido, por lo general se les encuentra en grupo y al acecho de la pesca de pelícanos, gaviotas y gaviotines. Alguna vez, poéticamente apunté lo siguiente: “Las hay de diferentes disfraces: negros con pecho rojo, negros con pecho blanco, negros con pecho y cabeza blanca…cuando se agrupan parecen un escuadrón presto al ataque y son capaces de recoger de la arena o el mar los despojos marinos que otras aves dejaron caer. Son unos verdaderos piratas del aire”.

Buena suerte en las pesquisas.

Las fragatas, aves que pesan entre 1 y 1,8 kilos y que son capaces de volar, sin descanso, hasta once días, duermen mientras vuelan, según revela un estudio dado a conocer hoy y realizado en el archipiélago ecuatoriano de Galápagos, un laboratorio natural que es, además, Patrimonio de la Humanidad.

Dado que el sueño es uno de los medios más importantes a través del cual el cerebro descansa, las largas travesías de las fragatas, que pueden pasar en vuelo sobre el océano durante semanas, despertaron la intriga de los científicos.

Así, el asunto se remonta a 2012, cuando inició la prueba de dispositivos para colocarlos en la cabeza de algunas fragatas grandes (Fregata minor) a fin de obtener información sobre su actividad cerebral y su ubicación por medio de un sistema de GPS.

Una vez comprobado que los instrumentos no afectaban a las aves, se escogió a quince ejemplares adultos de la isla Genovesa, en el norte del archipiélago de Galápagos, un espacio de gran riqueza natural que permitió al científico inglés Charles Darwin formular su teoría sobre la selección natural de las especies.

Cambios electroencefalográficos y GPS

Dos fragatas en el archipiélago de Galápagos (Ecuador). Estas aves, que pesan entre 1 y 1,8 kilos, son capaces de volar, sin descanso, hasta once días.

Dos fragatas en el archipiélago de Galápagos (Ecuador). Estas aves, que pesan entre 1 y 1,8 kilos, son capaces de volar, sin descanso, hasta once días. EFE/Diego Bermeo/Parque Nacional Galápagos

A esos ejemplares, se les colocó un pequeño aparato que mide los cambios electroencefalográficos (EEG), desarrollado por Alexei Vyssotski, de la Universidad de Zurich y el Instituto Federal Suizo de Tecnología; y un GPS (sistema de posicionamiento global). En total, los dos aparatos pesan 25 gramos.

El análisis de ambos dispositivos demostró que durante el día las fragatas se mantienen despiertas y por la tarde registran un Sueño de Ondas Lentas (SOL), de varios minutos mientras planean.

El vuelo ascendente en círculos reveló que la fragata duerme con un hemisferio mientras el otro, que está conectado al ojo que guía el giro permanece despierto, para evitar colisiones con otras aves.

Las fragatas también experimentan Sueño de Movimientos Oculares Rápidos (MOR) que dura segundos. Este tipo de sueño es acompañado por pérdida de tono muscular, por lo que durante esos episodios las aves experimentaron una caída momentánea de la cabeza sin alterar su patrón de vuelo, según el Parque Nacional Galápagos.

El estudio, desarrollado por un equipo internacional liderado por Niels Rattenborg, del Instituto Max Planck (Alemania), junto al ornitólogo galapagueño Sebastián Cruz, se realizó entre 2014 y 2015, explicó hoy a Efe el Director de Gestión Ambiental del Parque Nacional Galápagos, Jorge Carrión.

Una hora con uno de los hemisferios cerebrales

En su trabajo de campo, avalado por la Dirección del Parque Nacional Galápagos del Ministerio del Ambiente, el equipo descubrió que las fragatas son capaces de dormir menos de una hora al día con cualquiera de los dos hemisferios cerebrales y que llegan a volar hasta once días ininterrumpidamente.

“En los registros están que podrían volar hasta 3.000 kilómetros, o sea podrían ir y volver del Ecuador continental tranquilamente, sin descansar” al archipiélago, resaltó Carrión, quien indicó que, cuando están en tierra, las fragatas son capaces de dormir, con los dos hemisferios, hasta doce horas diarias.

De acuerdo a Carrión, hay estudios que determinan que mamíferos marinos, como las ballenas, podían dormir durante sus travesías con un solo hemisferio, “sin embargo en las aves y, especialmente, en aves que tienen largas trayectorias, como las fragatas, no se había determinado eso”.

La investigación ayudará a los científicos a explicarse las largas rutas de las fragatas, y la forma en que pudieron haber colonizado hace mucho tiempo Galápagos, archipiélago situado a unos mil kilómetros de las costas continentales ecuatorianas.

Los resultados podrían ser, además, claves en temas de bioseguridad pues, como las fragatas tienen la capacidad de viajar por largas distancias, también podrían transportar cualquier tipo de enfermedad para las aves de Galápagos, por lo que los técnicos tendrían un nuevo elemento con el que realizar sus estudios.

Pareja de fragatas en el Parque Nacional Galápagos.

Una pareja de fragatas en el Parque Nacional Galápagos. EFE/Diego Bermeo/P.N.G.

 

 

 

 

 

 

 

 

Planean durante horas

La capacidad de planear durante horas, fue una de las características de las fragatas que llevaron a los científicos a escogerlas, pues esos períodos de pocos movimientos permitieron a los dispositivos medir las ondas cerebrales.

Las fragatas que, según Carrión, pudieron llegar al archipiélago de Galápagos desde cualquier parte de Suramérica o de cualquier archipiélago del Pacífico, son generalmente negras con pequeñas coloraciones blancas o grises en el pecho.

Durante la época reproductiva, los machos inflan “un saco” rojo que tienen en la parte frontal para atraer a la hembra.

Con su estudio, el equipo espera determinar cómo estas aves pueden mantener un rendimiento adaptativo con poco sueño, mientras las personas y algunos animales sufren dramáticamente con la pérdida de sueño.

4/8/2016