Humedales de Puerto Viejo: las aves del adiós…

Álvaro Rocha para Somos

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Hace muy poco días festejamos el éxito peruano en el Global Big Day 2018, segundos después de Colombia pero en indudable crecimiento como comunidad. Buenísimo. En el balance de la jornada se volvió a insistir en un objetivo oculto en apariencia que Fernando Angulo, líder de los Corbidi, se animó a señalar con claridad: ser más, cada vez más, para conformar un movimiento con capacidad para impedir las obras y otros desatinos que se echan a andar sin respetar la naturaleza y los bienes comunes.

Como en los humedales de Puerto Viejo, un lugar icónico para la comunidad pajarera que de no mediar la intervención de la gente, como lo señala Álvaro Rocha en su nota sabatina de Somos, va a caer irremediablemente en manos de la barbarie esta vez disfrazada de pista de remo para los Juegos Panamericanos del año próximo.

Demás está decir que es muy importante la construcción de la infraestructura deportiva señalada, claro que sí. Lo terrible es que esta se pretenda hacer, con la complicidad del Estado, sobre una cancha, por llamarla de algún modo, utilizada por años por pajareros y amantes del aire libre.

Hay que juntarnos para hacer bulla, los chicos y chicas que salieron a registrar aves el último 5 de mayo se merecen una respuesta más clara de los que creemos en un futuro verdaderamente verde. Y qué no jodan los que miden el progreso en metros cuadrados de cemento. O en canchas de remo sobre un paraíso.

La primera vez que visité los humedales de Puerto Viejo, en compañía del renombrado ornitólogo Thomas Valqui, quedé impresionado por los patos bermejos, las pollas de agua y los siete colores de la totora, entre otras maravillas aladas.

Florencio Chumpitaz (80), dueño de un restaurante y engreído de los surfers, conoce loa playa desde los ocho años, cuando venía desde Azpitia a lomo de burro en compañía de su padre. “En esa época las nubes de patos ensombrecían el sol, ahora andan escondidos”. Sin embargo, hubo una luz de esperanza cuando, en el 2008, el Sernanp declaró Puerto Viejo como zona reservada por ser “un humedal de importancia, pues representa un punto de parada y de descanso para muchas aves migratorias”,

Incomprensiblemente, el Sernanp, dirigido por Pedro Gamboa, desafectó a Puerto Viejo como zona reservada en el año 2017, “sin ningún sustento técnico”, señala la bióloga Karina Takahashi, quien está haciendo las gestiones para que esta zona se convierte en un área de conservación regional.

“Si se claudica en Puerto Viejo, se pierde la conectividad, el corredor biológico, entre los Pantanos de Villa y Paracas. Ya la zona sur ha sido invadida en gran parte, pero la zona norte, la más importante, que alberga flamencos, garzas amazónicas y hasta aves provenientes del Ártico, puede recibir una estocada mortal si es que se concreta la pista de remo de 2,3 km de largo que se pretende implementar para los Panamericanos”, advierte el ecologista Alejandro Tello.

Hace poco volví a los humedales de Puerto Viejo. Había alambradas sobre lo que había sido la zona reservada y órdenes de disparar al que se atreviera a ingresar, pero las aves se mantienen en sus refugios hasta que un esfuerzo mancomunado impida esa desatinada orden de desalojo.

Dónde encontrarlos
Los principales humedales de la costa peruana se encuentran en los Manglares de Tumbes; las lagunas de Ramón y Ñapique; en los manglares de San Pedro; en el estuario de Virrilá; la Albufera de Medio Mundo; El Paraíso; en los Pantanos de Villa, Puerto Viejo, Pisco y Paracas; y en las lagunas de Mejía e Ite.

Los humedales de Puerto Viejo se ubican entre los km 68 y 71 de la Panamericana Sur.

21/5/2018