Informe especial de National Geographic: el lado oscuro del turismo de fauna salvaje en la Amazonía

Vuelvo al ring para trompearme con los que siguen defendiendo esa tropical costumbre nuestra de “interactuar”, cuando nos toca hacer turismo, con las especies silvestres de los lugares que visitamos.

Interactuar: osea, bañarse con los lobos de ríos de las islas del Callao, bucear con las tortugas marinas de El Ñuro o Los Órganos o juguetear con los delfines rosados mejor no digo de adónde.

O caimanear, esa costumbre extendida por los ecolodges de Tambopata, el Pantanal que acabo de recorrer y el resto de la Amazonía de interrumpir a linternazos la vida de un coloso que ha logrado sobrevivir a los tiempos a pesar de la pérdida de sus hábitats a manos nuestras.

El informe que les dejo lo acaba de hacer público la prestigiosa National Geographic y denuncia el extendido negocio del turismo de naturaleza bamba que aprovechando la obstinada búsqueda del selfie por parte de los descuidados visitantes que llegan en tropel a la Amazonía peruana, pero también colombiana y brasileña, les vende, les ofrece, por decirlo de alguna manera, gato por liebre.

El reportaje que menciono es contundente y espero que contribuya a que la gente –entre ellos muchos de mis amigos que han abrazado el oficio de travel bloggers e influencers- se alinee en el bando de los que defendemos, como buenos voyeurs, una concepción más civilizada del turismo de naturaleza, una práctica que debería ser extremadamente respetuosa de las especies silvestres y sus entornos. Como dice el reporte de National Geographic “los grupos de conservación y bienestar animal están de acuerdo en que, cuando una actividad que involucra fauna silvestre cruza la línea de la observación hacia la interacción, es mala para los animales”.

Ojalá que los funcionarios del Sernanp, del Serfor, del Mincetur cercanos a esta problemática -en Cavinzas y en Palomino, islas adscritas a la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, son los burócratas del Sernanp los que avalan la tosca invasión humana del territorio de los lobos de mar- se piquen y se arme el debate.