Javier Reverte, Vagabundo en África, 54

“La teoría tan cara a nuestro siglo elaborada en defensa del “buen salvaje” y que condena la perversidad de lo que llaman “civilización del hombre blanco” es una forma de lavado de la mala conciencia. Pero conduce a una nueva catástrofe: la exaltación de sociedades primitivas donde la democracia era inimaginable, donde los derechos humanos ni siquiera habían sido diseñados, las mujeres se equiparaban al valor del ganado, y el crimen era una forma natural de ejercicio del poder. La recuperación del valor de las sociedades primitivas, tan de moda entre los antropólogos de los años sesenta, es en cierta manera una nueva forma de falacia. Porque no hay sociedades primitivas felices, no hay arcadias primitivas”