Joe Koechlin, CEO de Inkaterra, confirma la construcción de su nuevo hotel Machu Picchu Forest

Tomado de Turiweb

Mi opinión

Mientras el desánimo cunde y muchos empresarios empiezan a tirar la toalla debido a la magnitud de la crisis que nos ha tocado vivir, otros, Joe Koechlin uno de ellos, sacan fuerzas de flaqueza para enfrentarse a los problemas con una obstinación y una fe en el futuro que parecen imposibles. E inspiran a los demás, ciertamente.

Turiweb, la central de noticias del turismo peruano que más consulto, entrevistó hace unos días a José Koechlin, fundador y CEO de Inkaterra, pionera del turismo de aventura y naturaleza en el Perú, para saber un poco más de sus expectativas y reacomodos y lo que escuchó de boca de tamaño líder no fue otra cosa que nuevos proyectos y optimismo a raudales. Maestro Joe Koechlin, lo digo siempre, lo suyo es amor por el Perú y su destino, compromiso con el porvenir y confianza en los vientos frescos que de todas maneras volverán a soplar.

Inkaterra, el consorcio hotelero fundado en 1975, inaugura el próximo año un nuevo alojamiento, el octavo, en nuestro país. Y lo va a hacer a lo grande, fiel su estilo y en un destino que sus directivos conocen más que cualquiera: Machu Picchu. Enhorabuena, decisiones como ésta, y como su persistencia en su propuesta de reserva marina en Cabo Blanco, señalan a los que seguimos de cerca el desarrollo del sector caminos novedosos y posibles que se deben seguir. Aplausos y de pie para Joe y sus muchachos: sí se puede, #otromundoesposible.

Tras el anuncio de los World’s Best Awards 2020 de la revista Travel+Leisure, donde Inkaterra fue elegida como la mejor marca hotelera de Sudamérica, el fundador y CEO de la cadena hotelera, José Koechlin, confirmó la Econstrucción de una nueva sede en el poblado de Machu Picchu (Cusco) –cuya apertura está prevista para el próximo año– y detalló los avances del proyecto que desarrollan en las playas de Cabo Blanco (Piura).

“Inkaterra se encuentra construyendo un nuevo hotel, el Machu Picchu Forest, que tendrá las características que identifican a nuestra cadena desde que la fundamos, en 1975”, indicó Koechlin en una nota publicada en el boletín digital de la empresa.

El informe destaca lo siguiente: “Expandiendo el compromiso de Inkaterra hacia el desarrollo sostenible en armonía con el entorno, la octava propiedad –y quinta en la región Cusco– contará con casitas y cabañas alrededor de un pabellón central, una suerte de boutique de campo que, de manera natural, cumple con los estándares de distanciamiento social”.

Superando los retos que vive la industria de la hospitalidad en este tiempo, José Koechlin también brindó novedades sobre el futuro proyecto de Inkaterra en Cabo Blanco, frente al Pacífico Tropical, en el norte peruano. “En Cabo Blanco, se trata más de crear un destino”, señaló el empresario hotelero en recientes declaraciones brindadas al diario El Comercio.

“Estamos trabajando para que con una pequeña reserva logremos un ejemplo de recuperación del mar, y en cuanto al aspecto social, todo un desarrollo que incluya un muelle de pescadores, un centro de turismo, un inventario de flora y fauna y, por supuesto, las redes de servicios básicos y tratamiento de la basura, como hemos hecho en el Cusco y Madre de Dios… El hotel está en construcción, con el modelo de las casitas y cabañas. A la par, tenemos que crear el ecosistema”, precisó.

Experiencias con impacto ambiental

Por otra parte, el pasado 31 de julio, el fundador y CEO de Inkaterra condujo un seminario organizado por la Universidad Ricardo Palma (URP). El evento virtual, titulado “Inkaterra y el Desarrollo Sostenible”, profundizó sobre la resiliencia del ecoturismo en un escenario post-COVID, cuando los viajeros busquen auténticas iniciativas sostenibles, a fin de vivir experiencias significativas.

“Los viajeros entenderemos la naturaleza y las culturas locales como recursos escasos y valiosos, para lo cual desearemos contribuir a un impacto ambiental positivo”, afirmó José Koechlin durante su presentación.

Cabe señalar que Inkaterra es pionera de esta tendencia desde su fundación en 1975, con una amplia variedad de experiencias inspiradas en sus iniciativas de investigación científica, conservación de la biodiversidad y el bienestar de comunidades locales, las cuales constituyen el núcleo de un modelo de negocio respaldado con alianzas institucionales con el Smithsonian Institution y National Geographic Society, ente otros.