Juan Cruz, en Especies en extinción, memorias de un periodista que fue editor

“¿Qué vi en el periodismo? De todo. Chicos y gente muy buena: gente muy noble y gente innoble que miente para ganar posiciones en la carrera infinita hacia lo que está detrás del oficio; en ese lado oscuro vi lo que no le corresponde al periodismo, que es un oficio que trata de verificar lo que ocurre con los más viejos instrumentos, los de la curiosidad, esa especie de estilete que los niños usan mirando.

Kapuscinski dejó dicho que éste no es un oficio para cínicos. Sin embargo, eh encontrado en este trabajo un gran número de cínico, igual que hay futbolistas cínicos y aficionados cínicos, del mismo modo escritores cínicos y lectores cínicos. Hay cínicos en todos los oficios, y en algún momento, lo queramos o no, actuamos cinismo para salvar la piel o para vender el alma, o para salvar la piel vendiendo el alma. Y en el periodismo he visto cinismo y altruismo, y he visto nobleza y he visto la niebla del alma mostrando su cara sucia.

He visto de todo, pues, pero el periodismo es mi hijo de puta, volví a él porque representa mi respiración, como si fuera un método de vida, desordenado y fértil, melancólico y vital, abrupto y despiadado, pero es mi hijo de puta, un oficio en el que, como escribió José Alfredo Jiménez de la vida, se empieza siempre llorando y así llorando se acaba”.