Los bosques de Tambopata, un Edén natural de aves

La foto es soberbia. La tomó Eduardo Nycander en los confines de Madre de Dios cuando ejercía el sacrificado oficio de fotógrafo de naturaleza.  La tengo sobre la mesa donde escribo estas líneas: en ella un atrevido Guacamayo rojo (Ara macao) intenta cruzar las aguas de un océano, en apariencia, infinito.

Nada parece detener sus afanes. 

Un arcoiris sobre un manto de agua verde esmeralda, un solitario navegante de hazañas imposibles tratando de vadear un mar que en realidad es un río en medio de la selva más prístina del planeta.

Qué estampa.

Pocos lo saben, Eduardo Nycander, fundador del Tambopata Research Center y promotor también del célebre Proyecto Guacamayo, se instaló en la selva del Tambopata para iniciar en esos trópicos una carrera de fotógrafo de vida silvestre y naturaleza.

De eso hace poco más de treinta años: en esa búsqueda personal el inquieto arquitecto limeño se dio maña para construir una de las empresas de ecoturismo más sólidas y ejemplares de esta parte del planeta, Rainforest Expeditions.

Pero esa es otra historia.

Aves del Perú

La foto del Ara macao de este recuento, una de las tres especies de guacamayos que habitan los bosques donde se ubican los albergues de la cadena, fue incluida en el libro “Perú, Edén natural de aves”, uno de las publicaciones más notables que conozco sobre los emplumados de nuestro país. 

En ese libro publicado en el año 2005, justamente cuando el Perú empezaba a despuntarse como uno de los destinos más importantes para ver aves en el mundo, Nycander, autor de la introducción, comentó lo siguiente:

“En Rainforest Expeditions hemos comprobado que si se promueve la observación de aves y el ecoturismo como actividades de desarrollo en los pueblos nativos y campesinos, se estaría promoviendo la conservación de la diversidad del Perú y colaborando con la disminución de la extrema pobreza. Las comunidades nativas y campesinas verían titulados sus territorios actuales y ancestrales, al ser usados por ellos mismos como objeto y recurso para observación de aves y ecoturismo, como una fuente de supervivencia”.

Cuánta razón. 

El Perú es un Edén natural de aves, me queda clarísimo.

Nuestra exuberante y compleja geografía ha cincelado un paisaje definido por su exagerada biodiversidad y riqueza aviar: más de 1800 especies diferentes de aves -1852 según Manuel Plenge, conocido ornitólogo peruano- se pueden encontrar en nuestro territorio. Ciento veinte de las cuales son endémicas de nuestro país, es decir, solo es posible avistarlas en estas tierras de cumbres nevadas y ríos y quebradas… amazónicos.

Sí, de las mil ochocientas y más especies que se llevan registradas en nuestro territorio, se calcula que la mitad habitan la llanura amazónica; sin duda alguna, la región con más especies de aves de nuestro país.

En el Tambopata para ver aves

Esa fue una de las razones más contundentes que me llevaron a visitar los albergues Refugio Amazonas y Tambopata Research Center de los contornos de la Reserva Nacional Tambopata.  

Esta es mi historia…

La mayoría de las aves de la floresta amazónica viven escondiéndose, huyendo de sus depredadores más obstinados; no es fácil, pese a lo que algunos se imaginan, avistarlas. La competencia por la vida es de un dramatismo singular en la Amazonía peruana, más vale estar prevenidos, vivir a salto de mata, pareciera ser la consigna de las aves que viven en esta parte del planeta.

Aun así, me lo comentó Silverio Duri, guía especializado en aves de Rainforest Expeditions, en las proximidades de ambos albergues toparse con un Quetzal de Pavonine (Pharomachrus pavoninus) o con un Trompetero de alas pálidas (Psophia leucoptera), como me sucedió a mí, es absolutamente posible.

Lo demás, hay que dejárselo a la suerte…  y al buen oído y la paciencia que trae cada uno de los visitantes. “Las aves de estos bosques más que dejarse ver, se dejan escuchar”. En Refugio Amazonas lo pude comprobar.

Con Juan Diego Shoobridge, del equipo Wired Amazon y Silverio, registramos en muy poco tiempo una portentosa Garza cuca (Ardea cocoi), un elusivo Chotocabras (Nyctidromus albicollis) y los primeros individuos de guacamayos escarlatas que vi durante mi viaje, poblando las lupunas y aguajes próximas al albergue.

Y en el gabinete de ciencias del segundo piso del albergue pudimos ver, qué lujo, las fot0grafías y videos de las Águilas arpías (Harpia harpyja) que los investigadores vienen estudiando gracias a la magia de la HarpyCam, la primera cámara del mundo que captura imágenes de comportamiento de la amenazada águila arpía.

En la selva amazónica las Águilas harpía comparten la parte superior de la cadena alimenticia con jaguares y anacondas. El jaguar gobierna el suelo del bosque, la anaconda es el rey en pantanos y lagos y el Águila harpía domina el dosel de la selva.

“En Refugio tenemos una torre de observación que nos permite avistar tucanes, curtidores y cotingas, especies muy coloridas del bosque”, me explicó Silverio Duri. Lo pude comprobar: la cantidad de aves que se observan desde el dosel del bosque es sencillamente espectacular.

Aves y más aves del Tambopata

Si en Refugio Amazonas el pajareo es espléndido, en el TRC la “cacería aviar” se convierte en un exceso. En las collpas Chuncho y Colorado, dos de los lamederos de arcilla más grandes del mundo, el espectáculo de la naturaleza es sorprendente.

En mi libreta de apuntes anoté la presencia de las tres especies de guacamayos más famosos de esta parte del Tambopata: los Guacamayos escarlata (Ara macao), los Guacamayos azul y amarillo (Ara ararauna) y los Guacamayos cabezones (Ara chloropterus). Lauren Bazley y César Huamaní, los guacamayeros que me acompañaron durante mi visita de dos días al TRC, en cambio, registraron durante la jornada 13 especies de visitantes, una de ellas, el extraordinario Ganso del Orinoco (Neochen jubata), un habitante de estos bosques muy amenazado por la caza excesiva y la pérdida de sus hábitats.

La fiesta de las aves no tiene fin en el albergue al lado de la collpa Colorado. La segunda mañana de mi visita, mientras regresaba de ver la limpieza de los nidos que los investigadores del proyecto Guacamayo han colocado en lo más alto de los Shihuahuacos (Dypteryx micrantha) del albergue, me topé con un espectáculo alucinante.

Una legión de trompeteros, perdices y otros emplumados, en muy organizada formación, barrían el soto bosque en busca de presas al mismo tiempo que otro enjambre hacía lo propio en la parte intermedia y alta de la floresta. César Huamaní, el instructor a cargo del ascenso a las copas de shihuahuacos, lupunas, aguajes y castañas del Proyecto Guacamayo, me lo explicó en pocas palabras: “Se trata de un ataque concertado de una bandada mixta, una asociación de aves de diferentes especies, insectívoras mayormente, que se ponen de acuerdo para ser más efectivas al momento de salir de caza”.

Fabuloso, la madre natura imponiendo condiciones.

No lo podía creer.

Eso tienen de formidable las estaciones biológicas, o albergues, de Rainforest Expeditions del Tambopata, una de las regiones del planeta con más biodiversidad y belleza natural. Con decir solamente que en el último Global Big Day, el certamen de avistamiento de aves más importante del planeta, siete de los diez lugares con más reportes de aves en el Perú estuvieron en esta zona. El Tambopara Research Cemter fue el segundo lugar del país con más registros de aves, siendo superado solamente por las selvas del río Los Amigos, también en Madre de Dios.

De manera que es tiempo de conocer la región, una vueltita por este Edén natural no le cae mal a nadie.

Al contrario, como decía Ernesto Nycander en el libro de Thomas Valqui del año 2005 que he comentado, su visita serviría también para impulsar el desarrollo de las comunidades nativas de la zona consolidando una propuesta de ecoturismo que nos enorgullece como peruanos.

Buen viaje…

Mientras que otras aves comen insectos, semillas y frutas, el Hoatzín o shansho se alimenta principalmente hojas. Es un herbívoro voraz. Foto Jeff Cremer.
Una pareja de Gansos del Orinoco se pasea por una playa del río Tambopata. Lamentablemente la caza indiscriminada está mermando sus poblaciones.

Apunte bien los datos. que siguen, los va a necesitar durante su viaje al Tambopata: los lugares  más apropiados para “pajarear” en los albergues de Rainforest Expeditions resultan  los senderos que se han habilitado para el tránsito de turistas e investigadores y también las cochas o lagos que se visitan donde es posible apreciar hoatzines (Opisthocomus hoazin) y martines pescadores.

También las collpas o lamederos de arcilla generalmente poblados de loros y guacamayos, Chuncho y Colorado entre las más conocidas; las orillas del río Tambopata donde se ven garzas de todos los tamaños y rayadores (Rynchops nigra) y, por supuesto, los aguajales, un ecosistema habitado por pájaros  carpinteros, tucanes y los guacamayos que han hecho célebre a la región.

Otras aves que se pueden apreciar en las proximidades de los albergues: Águila crestada (Morphus guianensis), Paujil común (Mitu tuberosa), Paujil unicornio (Pauxi unicornis), Paujil carunculado (Crax globulosa) y los muy ubicuos Loros harinosos (Amazona farinosa). Es bueno tener en cuenta que  la cuenca del río Tambopata presenta uno de los mayores índices de diversidad biológica en el mundo.

A disfrutar…

La garza cuca mora (Ardea cocoi) resulta una muy buena compañía cuando se navega por el Tambopata.
El Gritón unicornio o camungo (Anhima cornuta), otro invitado de lujo en las selvas del Tambopata.
Garza tigre, común en orillas de río y en las cochas del Tambopata. Su tonos parduzcos le permite un apropiado camuflaje.
Los loros harinosos son los más grandes de la selva amazónica: solo las tres especies de guacamayos grandes (escarlata, azul y amarillo, y rojo y verde) lo superan en tamaño.
El Halcón murciélago (Falco rufigularis) es un halcón pequeño y colorido que vive al borde de las orillas del río Tambopata.
Guacamayos escarlatas (Ara macao) y guacamayos azul y amarillo (Ara ararauna) en vuelo. Verlos resulta un espectáculo incomparable, una verdadera fiesta para los sentidos.
Trompetero de alas pálidas (Psophia leucoptera), otra maravilla del Tambopata.
Tambopata, Edén natural de aves..,.