Los señores del guano / Gregory T. Cushman

Gregory T. Cushman, profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Kansas, publicó hace algunos años los resultados de una ambiciosa investigación sobre el impacto de la explotación de guano y el uso intensivo de los fosfatos del desierto peruano y de algunas islas polinésicas en el devenir de la historia contemporánea, una época que pareciera estar llegando a su fin como consecuencia del cambio climático y la catástrofe ambiental en ciernes.

Guano and the Opening of the Pacific World. A Global Ecological History (Cambridge University Press, 2014), fue el título del libro que acaba de poner al alcance del público hispanohablante el sello editorial del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) con el nombre más sugerente de Los señores del guano. Una historia ecológica global del Pacífico.

Guano and the Opening of the Pacific World. A Global Ecological History (Cambridge University Press, 2014).

Se trata de una edición revisada y actualizada por el propio autor de su trabajo del 2013 que incluye una extensísima y muy útil bibliografía sobre el tema central de la investigación y nuevos datos sobre las aves guaneras de nuestro litoral y el medio ambiente marino del Perú.

El trabajo de Cushman supuso  un desafío académico que la crítica no ha demorado en valorar: el autor se tomó el trabajo de revisar exhaustivamente la información que teníamos sobre el guano –desde el mito de Cuniraya Viracocha y  las notas de Garcilaso de la Vega hasta los trabajos ecuménicos de Basadre, Bonilla y Macera, pasando por cierto por los aportes de Humboldt, Mariano de Rivero y Tschudi- para incluirla en una historia mayor, transfronteriza, geopolítica y, sobre todo, ambiental.

Si para los historiadores peruanos del guano, el estiércol famoso sirvió para encumbrar a la naciente burguesía criolla, financiar revoluciones y gatillar una guerra en el Pacífico sudamericano que sigue generando discordias, para el estadounidense el excremento de nuestras emplumadas “se halla en el corazón mismo de la existencia moderna y fue fundamental para la incorporación del océano Pacífico a la historia mundial”.

El guano nuestro y también el salitre, en otras palabras, la explotación y el dominio de los depósitos de nitrógeno y fósforo del Pacífico produjeron las guerras, las hambrunas, los imperialismos y los discursos económicos que han cincelado el mundo que conocemos. Y también, lo dice el autor desde el inicio, las ideologías y las teorías sobre el cuidado del medio ambiente que Occidente ha pergeñado. La industrialización que se hizo fuerte después de la independencia americana le debe más al Mundo del Pacífico que los depósitos de carbón de Alemania y el resto de Eurasia.

Por eso es que la historia que nos cuenta Cushman en su libro se aparta del apasionado recuento de las oportunidades pérdidas y prosperidades falaces referida por la historia oficial para presentarnos un escenario diametralmente opuesto en el que nuestra burguesía nacional –la decimonónica y también la del expectante siglo XX- fue capaz de organizar “uno  de los programas de conservación de fauna salvaje más exitosos de la historia de la humanidad para proteger a las poblaciones de aves marinas que anidaban en las islas costeras”. Y por supuesto generar las ganancias que los barones del guano y los gobiernos de turno esperaban.

Tomando con inteligencia y muy buen dominio transdiciplinario el hilo de Ariadna dejado por Macera  en El guano y la agricultura peruana de exportación: 1909-1945, trabajo publicado en 1977,  Cushman se introduce en los intersticios de la Cia. Administradora del Guano, el thinktank creado por la agroindustria nativa en 1909,  para entender el ensamblaje de una industria gigantesca cuya capacidad para mover al mundo moderno no ha sido del todo mensurada.  

“La intervención humana en los ciclos del nitrógeno y el fósforo representa una de las manifestaciones más evidentes de su dominio sobre los ecosistemas de la Tierra en tiempos modernos”, acota. La estela de destrucción que la maquinaria del guano y los fosfatos dejó en el Mundo del Pacífico –islas arrasadas, campos contaminados, exitosos sistemas agroproductivos en ruinas- debería incluir también en el recuento la profusión de óxido nitroso, la tercera causa más importante de calentamiento global de origen humano.

En este libro que recomiendo desde esta primera lectura -los trabajos tan vastos  como el de Cushman deben leerse varias veces-   el profesor de la universidad de Kansas describe con cuidadoso detalle y una buena dosis de humor una historia global que se entiende desde la revisión de diversas historias locales y tiempos históricos diferentes, en el Perú, México, Rapa Nui , las islas del Pacífico, Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda, que por cierto involucran a la crema y nata del ecologismo fundado por Humboldt, de quien el autor de Los señores del guano  no parece del todo afecto.

Murphy en las islas Chincha, circa 1919.

Con quienes sí es abundante en loas y menciones honoríficas es con el ecólogo Aldo Leopold (1887-1948), autor del libro “Ética de la tierra”, un ensayo sobre nuestra relación moral con la Tierra considerado la biblia del ambientalismo contemporáneo y con William Vogt (1902-1968), el ornitólogo de Nueva York que contrataron los tecnócratas peruanos de la mencionada Cia. Administradora del Guano para repotenciar el negocio guanero desde la preservación de la ecología del mar peruano y la vida de las especies productoras del recurso.

En suma, un trabajo enciclopédico, muy bien hilvanado que se inscribe en una metodología de la investigación que ha empezado a llamarse folllowing o “del seguimiento” que implica -entre otras consideraciones- la necesaria invasión de los fueros de las ciencias y disciplinas ajenas al objeto de estudio del historiador. En eso Cushman –cuyo apellido está vinculado al de un notable estudioso de la ecología marina del Perú: Robert Cushman Murphy – es un verdadero iluminado.

Mención aparte merecen las consideraciones del autor al científico puneño Enrique Ávila (1917-1972), asistente de campo de Vogt y autoridad mundial del conservacionismo aviar –el primer ornitólogo profesional del Perú al decir de Irma Franke-  un personaje minusvalorado por el establishment ambiental peruano quien comprendió antes que otros que el ambientalismo nuestro estaba reservado entonces para “ciertos peces gordos”. También merecen una mención  las notas de Cushman sobre el trabajo pionero del Comité Nacional de Protección de la Naturaleza (1940), “la primera organización no gubernamental en Perú dedicada exclusivamente a la conservación”.

Aunque parezca mentira, los políticos y los formadores de opinión del Perú (Manuel Prado, José Antonio de Lavalle, Carlos Barreda y otros), influidos por el cientificismo en boga, llegaron a considerar  la conservación de los recursos naturales asunto indispensable para conservar la paz social y la continuación del crecimiento económico. En ese sentido, las aves de guano del Perú se convirtieron en “las aves más valiosas del mundo”. Para los capitostes de la República Aristocrática la preservación de su ecología podía seguir generando la riqueza que se necesitaba para cumplir el sueño desarrollista.

En fin, considero notable el trabajo de Gregory T. Cushman que ha puesto en manos de los peruanos el Instituto de Estudios Peruanos (IEP): como ha dicho la crítica especializada estamos hablando de  “uno de los libros más impresionantes publicados en el campo emergente de la historia ambiental global”. Su lectura, por tanto, resulta obligatoria para quienes trabajamos en el campo del ambiente y la historia ambiental de nuestro país.  

Los señores del guano. Una historia ecológica global del Pacífico
Instituto de Estudios Peruanos, 2018
578 páginas

Gregory T. Cushman es Profesor Asociado de Historia Ambiental Internacional (Ph.D. University of Texas at Austin, 2003).