Manu Leguineche

“El viajero en solitario es un sospechoso. Desde entonces –se refiere a la época en que viajó con la Trans Word Record Expedition a inicios de la década de los años sesenta del siglo pasado (NE)-  la televisión ha barrido el globo. El viaje se ha convertido para muchos en una búsqueda desesperada de paraísos perdidos que ya no existen, en una prueba de uno mismo, en una huida. Se sabe mejor por qué abandonas tu casa que lo que buscas en el rincón extremo del universo. Quizás un poco de conversación. Hay quien opina que la obsesión por viajar demuestra el grado de insatisfacción universal. Pero como dicen los árabes “viajar es vencer”. Si te detienes pierdes. Los buenos viajeros son los que parten por el hecho de partir, los que saben que el mejor viaje es aquel del que nunca se regresa. Son corazones ligeros. Necesitan la dificultad, el riesgo. No se mueven para descubrir el último fulgor del exotismo”.