Marc Dourojeanni

“Los antiguos pueblos amazónicos hicieron exactamente lo mismo que se hace en la actualidad: deforestaron extensas áreas usando el fuego para ayudarse; sin duda que provocaron diversas formas de erosión y de pérdida de fertilidad del suelo; emitieron gases de efecto invernadero; importaron, domesticaron y cultivaron plantas anuales y perennes; alteraron la topografía y los suelos, drenándolos, modificando su naturaleza o alterando su pendiente; cazaron y pescaron intensamente; modificaron en gran medida involuntariamente la composición natural del bosque; envenenaron los ríos, etc. Entonces: ¿por qué eso sería sostenible y ambientalmente favorable si esas mismas actividades -y sus consecuencias- son actualmente vistas como insustentables y ambientalmente nocivas?

La respuesta es obvia y bien conocida. La aparente sustentabilidad de la economía precolombina amazónica se debió única y exclusivamente a la escala en que fue practicada. Las poblaciones, aun en el caso de las civilizaciones, reunían entre varios miles y pocas decenas de miles de habitantes, relativamente aislados en el gran espacio amazónico. Aun así, falta explicar la desaparición de algunas de ellas”.