Michel Onfray, Teoría del viaje.

“Viajar supone menos el espíritu misionero, nacionalista, eurocéntrico y estrecho. El turista compara, el viajero separa. El primero se queda en las puertas de una civilización, roza una cultura y se contenta con percibir su espuma, con captar sus epifenómenos, de lejos, como espectador comprometido, militante de su propio arraigo; el segundo intenta entrar en un mundo desconocido, sin prevenciones, como espectador libre de compromisos, con cuidado de no reír ni llorar, de no juzgar ni condenar, de no absolver ni lanzar anatemas, sino deseoso de captar su interior, de comprender en el sentido etimológico. El comparatista designa siempre al turista, el anatomista señala al viajero”.