Minam reconoció el Área de Conservación Privada más extensa de Madre de Dios

Tomado de Actualidad Ambiental

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La comunidad nativa ese’eja de Infierno, en Madre de Dios, es ejemplar en muchas cosas. La más conocida de todas, el contrato de asociación que firmaron en 1996 –exactamente hace treinta años- con la empresa Rainforest Expeditions para construir uno de los emprendimientos turísticos de carácter comunitario de más importancia en esta parte del mundo: el albergue Posada Amazonas.

Que ahora hayan logrado que el Estado conceda el título de Área de Conservación Privada a más de mil 600 hectáreas de su territorio no hace más que confirmar el tino y la voluntad de sus pobladores de construir un modelo de desarrollo responsable que esperamos se replique por todas partes. Conozco Infierno, conozco el trabajo de su gente, estoy seguro que el estatus obtenido les va a servir de mucho para seguir creciendo hasta convertirse en una comunidad modelo para el resto de las comunidades amazónicas.

Copio unas líneas del testimonio de Federico Durand, coordinador de proyectos de Posada Amazónica, recogido en el libro Memorial de Turismo Rural Comunitario que publicó Mincetur meses atrás: “El éxito obtenido en Posada Amazónica nos ha animado en la comunidad a trabajar en un nuevo y ambicioso proyecto, para el que hemos logrado conseguir financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo para la construcción de un nuevo albergue que se encuentra relativamente cerca de Posada Amazónica, también a orillas del río Tambopata, que llevará el nombre de Bawaja Expeditions”. ¿Qué les parece? Indígenas amazónicos empoderados, haciendo negocios de igual a igual con los actores del turismo de las grandes ligas. Formidable. Larga vida al ACP Ebio Kiabamene, la segunda ACP de carácter comunal de la Amazonía del Perú.

Hace más de 20 años, la comunidad nativa Infierno, ubicada en las proximidades de la Reserva Nacional Tambopata, en la región de Madre de Dios, con una visión a futuro, decidió reservar un espacio de casi 2000 hectáreas de su territorio comunal para la conservación de la biodiversidad que ahí habita.

La buena noticia llegó el pasado 27 de julio, con la emisión de la Resolución Ministerial 208-2016-MINAM, por la cual el Ministerio del Ambiente reconoció el Área de Conservación Privada (ACP) Ebio Kiabamene. Esta medida es histórica pues se trata de la primera área de conservación privada reconocida sobre el territorio de una comunidad nativa en la región Madre de Dios, así como de la segunda reconocida a nivel nacional sobre tierras de comunidades nativas. Además, se trata del área de conservación privada de mayor extensión en Madre de Dios.

Según el Minam, el objetivo del establecimiento de esta ACP es conservar los bosques húmedos subtropicales, como aporte a la conservación de la diversidad biológica y contribuir a mantener la conectividad y los procesos ecológicos en la cuenca del río Tambopata.

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Integrantes de la Comunidad Nativa Infierno. Foto: Alfredo Matos

Con el reconocimiento del ACP Ebio Kiabamene, la comunidad nativa Infierno se ha convertido en un referente del desarrollo sostenible, pues no solo ha logrado un importante desarrollo económico gracias a iniciativas como el proyecto ecoturístico que lleva a cabo en el marco de un convenio con el sector empresarial, sino que ha logrado que dicho desarrollo sea ambientalmente sostenible, siendo una clara prueba de ello el reconocimiento en mención, así como socialmente inclusivo, considerando que se trata de una comunidad integrada no solo por nativos del grupo étnico Ese’eja, sino también por colonos andinos, ribereños y mestizos, en donde todos conviven en armonía.

Federico Durand, uno de los líderes de la comunidad, hace dos años describía así el esfuerzo de los comuneros por conservar estas zonas del país: “Lo que nos motiva es ver cómo nuestra comunidad avanza y se desarrolla buscando actividades compatibles con la conservación de la diversidad biológica y sus valores asociados”.

2/8/2016