Pablo Solón, boliviano. ¿Es posible vivir bien?, 2016

“El objetivo de los seres humanos no es controlar la naturaleza, sino cuidar de la naturaleza como cuando uno cuida de la madre que le ha dado la vida. Ahí es donde la expresión “Madre Tierra” cobra sentido. La sociedad no puede entenderse sólo en relación con los seres humanos, sino como una comunidad que tiene a la naturaleza y al todo en el centro. Somos la comunidad de la Pacha, la comunidad de un todo indisoluble en permanente proceso de cambio cíclico.

El suma qamaña y el sumak kawsay son pachacéntricos no antropocéntricos. El reconocimiento y pertenencia al conjunto es la clave para el Vivir Bien. La cosmovisión andina coloca el principio de la “totalidad” en el núcleo de su existencia. Para el Vivir Bien hay que centrarse en todos los aspectos de la vida. La vida material es sólo un aspecto y no se puede reducir a la acumulación de cosas y objetos. Tenemos que aprender a comer bien, a bailar bien, dormir bien, beber bien, a practicar las creencias de uno, trabajar por la comunidad, cuidar la naturaleza, valorar a los ancianos, respetar todo aquello que nos rodea y aprender también a morir, porque la muerte es parte integral del ciclo de la vida. En la forma aymara de pensar, no existe la muerte, tal como se entiende en occidente, donde el cuerpo desaparece en el infierno o en el cielo. Aquí la muerte es sólo un componente más de la vida, porque se vive de nuevo en las montañas o en las profundidades de los lagos o los ríos.”