Queuña Raymi 2020: se inició en las alturas del Cusco la fiesta de la reforestación y el futuro [FOTOS]

Fotos de Gregorio Ferro, ECOAN

Mi opinión

No hay labor más tesonera y comprometida con el futuro que la forestación, o reforestación si fuera el caso, con árboles nativos. Por eso es que en esta plataforma no escatimamos elogios cuando desde la sociedad civil o desde el propio Estado se lanzan campañas como las del Queuña Raymi, la fiesta de la reforestación con plantones de queuñas (polylepis) que desde el año 2014 impulsa la ONG ECOAN – Asociacion Ecosistemas Andinos

Los artífices de este sueño son unos tromes: ellos, los técnicos de la institución fundada por el biólogo cusqueño Constantino Aucca Chutas hace veinte años, pero sobre todo los hombres y mujeres de las 21 comunidades campesinas de una sección muy importante de la Cordillera de Vilcanota que participan en la celebración anual, se pasan. Como jugando están cubriendo de verde las cumbreras de sus cuencas para garantizar la provisión de agua y combatir los efectos del estrés hídrico y los tantos males que nos ha traído el bendito calentamiento global.

Hace unas semanas publiqué un reportaje sobre el trabajo de Tino y sus milicianos en la agencia ambiental Mongabay Latam, Alexa Vélez, mi editora en ese portal me dice que el mencionado artículo tuvo muchísimos lectores. Me parece sensacional: es necesario, vital, visibilizar los trabajos que se vienen haciendo en todos los rincones del país para sanar la Casa Común. Sobre todo, aquellos que se basan en la prudencia y el sentido común. Los Queuña Raymi de las alturas del Cusco replican el ayni, una práctica ancestral, panandina, prehispánica que fue determinante, estoy seguro de aquello, en la transformación del territorio duro que nos tocó poblar, áspero en extremo como las montañas que se están reforestando, en cuna de las grandes civilizaciones y desarrollos culturales que estamos en la obligación de festejar.

El 3 de diciembre pasado, me lo comentó por teléfono Tino, se lanzó oficialmente el Queuña Raymi versión 2020. Fantástico, ni la pandemia ni la crisis política que vivimos en el país oficial, ese que bate palmas, por ejemplo, cuando se suman cifras que restan en las conferencias sobre el cambio climático, pudo con la terquedad de los reforestadores campesinos y los cerros, los apus y los wamanis, se llenaron de “hormiguitas” intentando doblegar al gigante. Me hubiera gustado estar con ellos, no importa, prometo acompañarlos en otras jornadas, este año se trata de sembrar 385 mil queuñas, vaya si el trabajo no será de titanes.

Les dejo una lindas y conmovedoras fotos, tomadas todas por Gregorio Ferro, Goyo, otro de los directivos de ECOAN. Bravos estos waykis, en lugar de gastar músculo en ágapes y fogonazos por sus 20 primeros años de vida institucional, decidieron remangarse los pantalones, ponerse las ojotas y, cantando y sudando, acompañar a su gente en la noble tarea de salvar al mundo y al mundo-otro de la debacle tantas veces anunciada. Kausachun Tino, kausachun Ecoan.

QUEUÑA RAYMI 2020
Objetivo este año: plantar 385,000 plantas de Polylepis en las 21 comunidades campesinas de las alturas del Valle Sagrado de los Incas y las alturas del valle de Lares. Provincias de Calca y Urubamba del Cusco.
 
El 3 de diciembre del 2020 se dio inició al gran trabajo de restauración de los ecosistemas de las cabeceras de la cordillera del Vilcanota con la forestación y reforestación con 17,000 plantones de Polylepis pepei , Polylepis subsericans y Polylepis pauta en las faldas del apu Pirijuay (nevado de Pirijuay) de la comunidad campesina de Quelcanca con la participación de más de 300 hijos de las familias de la comunidad, cumpliendo con los protocolos de seguridad frente al COVID 19, coordinado por el equipo de trabajo de la Asociación Ecosistemas Andinos – ECOAN , en coordinación con los líderes de la comunidad de Quelcanca.
 
Todo esto es posible gracias al apoyo financiero de Acción Andina y Global Forest Generation,
 
Trabajos reales con sostenibilidad, para asegurar las cabeceras de cuenca, proteger el paisaje y recuperar la biodiversidad de estos ecosistemas frágiles con especies nativas y propias del área.
 
Fotos: ECOAN Gregorio Ferro M
03 diciembre 2020
 
“Los bosques organizan la vida de las comunidades de la Cordillera de Vilcanota, el dédalo de montañas que se levanta a un lado del río Urubamba, en el Valle Sagrado de los Incas, una región al sureste de Perú de belleza inaudita y campos de cultivos de todos los tonos y variedades vegetales”
“A pesar de que 40 millones de personas en siete países andinos dependen de manera directa de sus servicios forestales, las coberturas de sus bosques originales disminuyen dramáticamente”.
 
“En el 2014 ECOAN lanzó por primera vez el festival Queuña Raymi, “la fiesta de las queuñas” en quechua, una original campaña anual de producción y siembra de Polylepis en la que las comunidades altoandinas de la Cordillera de Vilcanota se unen para reforestar las cabeceras de sus cuencas hídricas”.
 
“No teníamos que inventar la pólvora: lo que hacemos con los Queuña Raymi es repetir lo que hacían los Incas”, Tino Aucca, ECOAN
 
“Las comunidades que participan en el festival —que empieza invariablemente en la primera semana de diciembre y se prolonga hasta marzo, la temporada más propicia para este tipo de actividad forestal—, se organizan para recoger las plántulas de los Polylepis que crecen en el campo de manera silvestre y hacerlas crecer en los viveros comunitarios que han instalado, algunos de los cuales llegan a producir hasta veinte mil plantones cada año”.
 
“Las cinco variedades de queuña que ECOAN siembra en un arco geográfico que integra a los distritos de Ollantaytambo, Urubamba, Calca y Lares, en las provincias cusqueñas de Urubamba y Calca, están adaptadas perfectamente a las duras condiciones de las tierras sobre los 5000 msnm”.
““Nos vimos precisados a sembrar estos árboles para garantizar la provisión de leña para las comunidades”, Gregorio Ferro, ECOAN.
“ECOAN ha logrado tejer en la Cordillera de Vilcanota una singular red de Áreas de Conservación Privadas que ha servido para poner a buen recaudo más de ocho mil hectáreas de tierras comunales y espejos de agua de importancia estratégica”.
 
“Desde que empezaron a trabajar con las comunidades donde ECOAN trabaja se han logrado reforestar más de 680 hectáreas de tierras comunales, beneficiando con ello a casi 2500 familias campesinas. Solo en el Queuña Raymi de este año, que se inició en diciembre de 2019 y tuvo que interrumpirse debido a la pandemia del COVID-19, se lograron sembrar 231 000 plantones de queuña para sumar al cuadro general 92.4 hectáreas reforestadas más.
 
“En el territorio Queuña Raymi, los varones son quienes toman delantera para abrir los orificios donde las mujeres y los niños distribuyen los plantones de Polylepis. La fiesta, la algarabía popular, transforma la dureza propia de estas montañas en un carnaval de colores. La música golpea en el alma”,
“No me voy a quedar con los brazos cruzados, termina de decirnos el biólogo cusqueño, la meta este año es sembrar 385 mil nuevas queuñas y en un futuro próximo llegar a plantar 650 mil arbolitos en cada versión anual de los Queuña Raymi. Nos estamos preparando para esa tarea”. Tino Aucca.