Retrato de un explorador. Pepe Landeo y el Circuito Nor Amazónico

Wili Reaño - Viajeros. Foto Wilson García

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En el norte peruano, al compás de una historia llena de entusiasmos empresariales y mucho compromiso con el Perú, ha ido naciendo una macroregión turística que empieza a ocupar el sitial que se merece. En los departamentos de La Libertad, Lambayeque, Amazonas, San Martín y Loreto el turismo se renueva y está generando los grandes cambios que los fundadores del Circuito Nor amazónico previeron a inicios de la década de los años ochenta. Esta es la historia de Pepe Landeo y el sueño de una estirpe de exploradores y amantes del país.

Convertir en productos turísticos los infinitos atractivos naturales y culturales que tiene nuestro país ha sido tarea de titanes. De profesionales con mucha capacidad para entender los vaivenes de un negocio altamente competitivo y volátil. De hombres y mujeres comprometidos con el desarrollo de los pueblos del interior.

Desde que el Perú se lanzara a la conquista de los mercados del llamado turismo receptivo o internacional esa misión ha sido exclusividad de visionarios cuyo empeño y competencias para innovar hizo posible la construcción de destinos paradigmáticos, de gran demanda por su belleza y trascendencia cultural.

El más sólido, sin duda, Machu Picchu, la joya de la corona del turismo peruano.

Sin embargo, a pesar de ese esfuerzo colectivo, la relación de los destinos que teníamos para mostrarle al mundo, llegados los años ochenta, no era lo suficientemente larga: apenas los nombres de Puno, Arequipa, Iquitos, resaltaban sobre los demás. Es a partir de entonces cuando el sector se ve precisado a renovarse y proponer paraderos con capacidad para satisfacer las apetencias de un turista más atento a la experiencia de un viaje personalizado, vivencial.

El norte también lo suyo

En esos años aurorales, de cambios a toda prisa, de adecuaciones y desafíos novedosos para la industria,  la ilusión de desarrollar propuestas de turismo alternativas encontró  a las regiones del norte del Perú en primera fila. Para sus empresarios y promotores del desarrollo, las bondades de esa emergente zona del territorio nacional que se extendía desde la costa de Trujillo hasta el mismísimo río Amazonas, pasando por la ciudadela de Kuélap y la Reserva Nacional Pacaya Samiria, entre otras perlas, debían convertirse en en un paquete turístico con capaz de competir con el sólido destino sur, ese gran eje turístico  que desde el descubrimiento de Hirram Bingham en 1911 destacaba en el concierto del turismo mundial.

Entonces para el pasajero que arribaba a nuestro país el destino Perú posiblemente se agotaba en el Cusco y sus periferias. El circuito del Sur Andino peruano incluía a veces a Bolivia –el Alto Perú de antaño- y a cuentagotas, Paracas y las maravillosas líneas de Nazca. Era el país de los Incas, la quintaesencia de nuestro maravilloso pasado histórico.

Para los empresarios del Nor Oriente peruano –La Libertad, Lambayeque, Piura, Tumbes, Cajamarca, Amazonas, San Martín y Loreto- mirar y entender la realidad nacional desde esa “creación” tan limitada suponía un desacierto mayúsculo. Fue entonces cuando empieza a gestarse la construcción  de un nuevo paradigma: el llamado Circuito Turístico Nor Amazónico, una ilusión compartida entre muchos que tenía como propuesta de origen transformar al nororiente peruano en un destino de naturaleza, cultura y aventura de primer orden.

Carlos González Henríquez, propietario de la Corporación Turística Amazónica,  una floreciente cadena hotelera con inversiones en Amazonas, San Martín y Loreto,  fue uno de los abanderados de esa ilusión. Junto a él se fueron agrupando empresarios del sector y entusiastas de todo tipo. Fueron años de mucha concertación, trabajo en equipo y, cuando se hizo necesario, de mucho nervio y levantar la voz para que se entienda lo que estaba en juego. Por fin la cuenca del Amazonas y sus vertientes occidentales podían mostrar al mundo  su incomparable diversidad cultural y biológica, su  magnificencia.

El Perú multidiverso que queremos

José Landeo Luna, Pepe para los amigos, ganadero en el centro del país y hombre de emociones encendidas, fue uno de los primeros en avivar ese fuego. A inicios de los años ochenta, convertido ya en empresario turístico, funda la agencia de viajes y turismo de naturaleza Peruvian Jungle Adventure (que años después se convertiría en Amazon Adventure) con el objetivo de operar las principales rutas del naciente circuito.  En los diarios de la época y en el recuerdo de los memoriosos han quedado consignados sus desvelos y trabajos. “Nuestra tarea, lo ha dicho más de una vez, tenía como objetivo descentralizar el país impulsando corredores turísticos capaces de desarrollar la demanda  que llegaba de los nuevos mercados”.

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Landeo se dedicó a eso. Con el ímpetu que se necesita para llevar a cabo tareas monumentales identificó, diseñó e implementó rutas turísticas por todas partes, encendiendo el interés por  Kuélap, el río Amazonas y la hoy llamada Ruta Moche entre propios y extraños.  Promovió como nunca antes de habpia hecho las bondades del reino de los Chachapoyas, el Gran Pajatén, el Gran Vilaya y el Gran Saposoa incluidos; viajó a Brasil para tomar contacto con sus operadores y potenciar un destino  binacional que incluyera Pucallpa, Purús, Cruzeiro de Sul y Acre; volvió a la selva central para construir una propuesta que involucrara territorios de  yáneshas, amueshas y ashánincas del Cerro de la Sal.

Fue común verlo en Cajamarca, Amazonas y el resto del país participando en conferencias, foros, prerss tours y cuanto evento se hiciera para promover el Circuito Nor Amazónico, el sueño de tantos.

Qué no hizo en esos días por consolidar una propuesta que poco a poco fue haciéndose fuerte hasta convertirse en una política de estado.

Nuevos tiempos

Hoy el Circuito Nor Amazónico (o Nor Oriental si se quiere) existe más allá de los protocolos y planes estratégicos de las dependencias públicas. Es una realidad para cientos de empresarios y pobladores locales que viven la fiesta del turismo a pesar de los olvidos de siempre y los desatinos. Landeo sigue al pie del cañón, desarrollando alternativas de viaje potentes y consolidando lo avanzado.

Este año su agencia –Amazon Adventure- ha logrado coaligar a un grupo de empresas de la región para relanzar el circuito y operarlo con profesionalidad y el  compromiso de siempre. Seis compañías líderes de la región: Corporación Turística Amazónica, Rutas del Perú, Paseos Amazónicos, Prisko Tours, Abiseo Tours y Amazon Adventure han consolidado una alianza estratégica para que los pasajeros que llegan al circuito tengan todas las facilidades que su experiencia turística demanda.

En la parrilla de este novedoso consorcio que aglutina a operadores de overlanding, cruceros, albergues y hoteles de gran prestigio, el Corredor Nor Amazónico se desdobla en rutas para todos los gustos: la Ruta Moche: La Libertad – Lambayeque; la Ruta Chachapoyas: Amazonas – San Martín –Sierra de La Libertad con los Complejos arqueológicos de Kuélap, Gran Vilaya, Gran Saposoa, Gran Pajatén y la Ruta de la Biodiversidad: Tarapoto – Yurimaguas – Reserva Nacional Pacaya Samiria – Iquitos

Landeo y sus socios no paran. Para ellos el Circuito Nor Amazónico merece un esfuerzo como el que están haciendo. Los acompaña la historia y el provenir.

Otros circuitos en la mira:

Corredor Selva Central: Junín – Pasco – Huánuco – Ucayali

  • Ruta Juan Santos Atahualpa: Concepción – Huancayo – Satipo
  • Ruta de los Colonos: Valle Rica – Oxapampa – Pozuzo – Parque Nacional Yanachaga-Chemillén – Pucallpa

Corredor Sur Andino: Ica – Ayacucho – Apurímac – Cusco

  • Ruta Wari – Inka: Pisco – Ayacucho – Cusco – Vilscashuamán – Valle de La Convención – Kiteni – Complejo Arqueológico Vilcabamba
  • Ruta Nazca – Abancay – Cusco

11/10/2017