Leyda Rimarachín, la bióloga peruana que refugia a un simio en extinción en su jardín

¿Sabrá Leyda cuánto inspira su trabajo, su infatigable tarea en los bosques que cuida al lado de su familia?, ¿será consiente del alcance que tiene su prédica silenciosa en medio del pesimismo nacional y el tirar la toalla rapidito? No lo creo, ella, finalmente, solo es una dulce muchacha que ama la naturaleza y quiere vivir de acuerdo a los mandatos de su corazón y de su estirpe. Leyla Rimarachín, bióloga cajamarquina viviendo desde siempre en las proximidades de Bagua Grande, departamento de Amazonas, un territorio arrasado por la colonización y el olvido de los gobiernos nacionales que sigue siendo una esperanza, es una luz, bien prendida, en medio de las oscuridades propias del amanecer que va llegando.

Conozco su historia por Bruno Monteferri de Conservamos por Naruraleza, otro miliciano de la conservación y como tiene que ser, se la paso a Sadi y a Jaqi, en los bosques de Aguaytía, dos habitantes de esta aldea global dispuestos a reconstruir de a poquitos una tierra arrasada también por la desfachatez humana y sus desvaríos. Estoy seguro que ellos, conociendo la historia de los Rimarachín y las tantas otras que prosperan en el país, sabrán tomar lecciones para avanzar sin desmayos y podrán, ojalá, vincularse con más peruanos y peruanas que han decidido dar batalla por el cambio convencidos de que #otromundoesposible y solo nos queda guerrear, juntos, para lograrlo. Hagan lo propio, compartan la historia de la muchacha decidida a salvar de la extinción al mono choro cola amarilla del Perú, que las noticias que nos hablan del futuro que queremos, de éxitos como el de Leyla , sean más que las que traen el aderezo de las desgracias y la fatalidad. Buen martes para todos, sí se puede…

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Se inaugura en la Estación Biológica Los Amigos un laboratorio de tecnología de la conservación

Me lo había comentado María Elena Gutiérrez con carácter de primicia mientras elaboraba un reportaje sobre las científicas peruanas y extranjeras que seguían dando batalla en Madre de Dios en medio de la pandemia del Covid 19: en la Estación Biológica de Los Amigos, el gabinete de ciencia que Conservación Amazónica –ACCA, la institución que dirige, gestiona en uno de los bosques más prístinos del planeta, se venía implementando un laboratorio de sitio del más alto nivel con el propósito de estar a tono como país con las exigencias de la hora actual en materia científica. La crisis pandémica nos está diciendo que es necesario cuidar con mayor detalle los bosques que conservamos pues la interacción entre la salud de los ecosistemas y especies y la influencia que estos tienen sobre la vida de los humanos resulta de importancia superlativa. Saludo por ello la puesta en marcha de este ambicioso laboratorio que se inaugura en el río Los Amigos dentro del programa de estudios genómicos que la institución fundada por Enrique Ortiz viene desarrollando. He tenido la fortuna de visitar las tres estaciones biológicas de ACCA, ésta de Los Amigos, que es magnífica, la de Wayqecha, en el bosque nuboso, y la de Villa Carmen, muy cerca de las nacientes del río Madre de Dios; en todas encontré, debo decirlo, pude respirar el aroma de la vida natural y el deseo de sus “cuidadores”, científicos y trabajadores provenientes de todo el Perú, de preservar tanta lujuria para la posteridad…y de la mano de la ciencia. Hay que celebrarlo, #otromundoesposible

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Juliane Diller: la bióloga que cayó en la Tierra. Se cumplen 50 años de la muerte de Maria Koepcke

Era un niño cuando un avión de la compañía de aviación Lansa con destino a Pucallpa desapareció en medio del bosque amazónico dejando como única testigo del drama vivido por sus ocupantes a la adolescente Juliane Koepcke, la hija de dos científicos alemanes cuya valía y enorme compromiso con el Perú recién pude valorar años después.

Como tantos peruanos me tocó seguir con angustia el desenlace de la tragedia vivida por la muchachita de 17 años y celebré su milagrosa aparición luego de once días de sucedido el accidente en la navidad de 1971.

Se van a cumplir muy pronto cincuenta años del suceso que acabó con la vida de 92 desafortunados pasajeros, uno de ellos la Dra. María Koepcke, la madre de Juliane, zoóloga por la universidad de Kiel y sin duda la ornitóloga más notable que se ha ocupado del estudio de las aves de nuestro país. El libro que publicó en 1964 “Las Aves del Departamento de Lima”, lo he dicho muchas veces, fue el compañero más preciado que hemos tenido varias generaciones de pajareros peruanos.

Tanto ella como su esposo, el ecólogo Hanz-Wilhelm Koepcke, que laboraba en nuestro país desde 1946, se dedicaron con ahínco al estudio de la biodiversidad del Perú. La obra de la pareja es inmensa y ha servido de cimiento para el trabajo de muchísimos investigadores de la naturaleza del territorio que ambos amaron con inocultable pasión.

En mis apuntes sobre los científicos alemanes que guardo en mis aljabas menciono que la Dra. Koepcke, Maria Emilie Anna von Mikulicz-Radecki su nombre de soltera, a cargo desde principios de la década del cincuenta del departamento de Historia Natural del Museo Javier Prado de Lima, había sufrido un aparatoso accidente de tránsito que estuvo a punto de cegarle la vida a ella y también a Hanz-Wilhelm mientras se movían por las montañas de nuestro país detrás de sus pesquisas científicas.

“Las consecuencias de nuestro accidente ya han sido vencidas por suerte casi por completo y estamos contentos de que no obstante toda la desgracia, todo ha terminado tan bien. Verdad es que yo misma he perdido, debido a la conmoción cerebral (los médicos creen que hasta he tenido una rotura en la base del cráneo) el sentido del olfato, pero por lo demás me va otra vez muy bien”, le cuenta Maria a un condiscípulo suyo en su natal Alemania.

Hacia mediados de la década siguiente los Koepcke instalan su base de operaciones en una de las márgenes del río Yuyapichis, un afluente del río Pachitea . Fue precisamente en una de esas idas y venidas a la estación científica que hoy conocemos como Panguana cuando sucede el fatal acontecimiento que le quitó la vida a la notable científica nacida en Leipzig.

Les dejo este interesantísimo reportaje del experimentado periodista Franz Lidz que acaba de publicar The New York Times con la promesa de seguir contándole más del trabajo de Juliane Diller en la actual Área de Conservación Panguana, sin duda alguna, su lugar en el mundo.

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Madre de Dios: investigación y monitoreo científico durante la pandemia

Pese a los arrebatos de la pandemia mundial que nos sigue golpeando tanto, la investigación y el monitoreo de los proyectos en ciencia y ciencia ciudadana no se detienen en Madre de Dios, el departamento peruano con más áreas naturales protegidas y tal vez el de mayor biodiversidad de la región sudamericana. Para saber un poco más de las iniciativas científicas en la Capital de la Biodiversidad del Perú nos contactamos con científicos peruanos y extranjeros que trabajan en sus bosques. Esta es la historia que acabamos de publicar en la agencia de noticias ambientales Mongabay Latam.

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Guardianas del paraíso en tiempos del Covid-19

¿Qué tienen en común estas tres mujeres, estas tres científicas peruanas? Me queda claro que muchas cosas, pero en este momento quiero mencionar solo una de las tantas: sus inmensas ganas de doblarle el pescuezo a la sinrazón para construir un futuro que tenga a la Amazonía, a sus bosques, sus criaturas, sus hombres y mujeres, como actores fundamentales del buen vivir que nos merecemos. Bien por ellas. Bien por nosotros.

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