Jane Goodall: “No voy a dejar que los tipos como Donald Trump y los bolsonaros me golpeen y me hagan callar”

Desde la finca familiar de Bournemouth, donde soporta el confinamiento al que nos ha obligado el Covid-19, Jane Goodall, la primatóloga y ahora activista de 86 años, no deja de darnos lecciones de perseverancia y amor por la naturaleza y sus hijos más desvalidos y peligrosos, nosotros. La Dra. Goodall no tiene pelos en la lengua y suele llamar a las cosas por su nombre, sin cortapisas: para esta abanderada de la lucha por un mundo mejor la esperanza es el único motor que nos queda para salir airosos de los efectos de las pandemias que hemos contribuido a crear.

Les dejo la entrevista que acaba de publicar el diario El País a propósito de La Gran Esperanza, el documental que acaba de filmar para National Geograophic. Tenemos que cambiar de una vez por todas la forma en la que comemos y la manera cómo tratamos a los animales, advierte, porque la voracidad de nuestra especie en convertir la fauna del planeta que habitamos en comida o en algo que se parezca está precipitando cambios dramáticos en los ecosistemas y la profusión de virus y epidemias letales. Y, claro, estamos también en la obligación de llenarnos de toneladas de esperanza, el último antídoto que nos queda para empezar a sanar lo que hemos destruido con tanto afán e indiferencia.

Escuchar a la doctora Goodall, leerla en este caso, es un privilegio: hacerlo con cuidado y siempre asegura una dosis impresionante de optimismo y confianza en el futuro. Es una maestra, cuánto bien nos hace tenerla a nuestro lado. Sí se puede, #otromundoesposible, escúchenlo bien trumps y boslonaros…

Leer más

Bendayán habla con pintor Rember Yahuarcani: “Los abuelos se han internado en la selva para salvarse del coronavirus”

Bendayán le pregunta a Rember Yahuarcani, huitoto y también pintor, por el impacto del Covid-19 en la salud de su pueblo y el artista plástico no duda en afirmar que ha sido y sigue siendo brutal: la pérdida de decenas de abuelos indígenas, los hombres y mujeres que guardan la sabiduría de los pueblos amazónicos, va a ser irreparable para las poblaciones que habitan uno de los ecosistemas más importantes de este planeta al borde del estallido.

Pese a que las noticias que propala la prensa oficial refieren que empieza a atisbarse un retroceso de la pandemia en Iquitos, uno de los focos más virulentos del Covid-19, lo cierto es que el impacto de la desgracia sanitaria se ha trasladado a las comunidades más alejadas de la capital departamental donde la ayuda estatal, si es que existe, demora en llegar y es insuficiente.

Lo comenté por aquí a propósito de un lindo de texto de Carlos Rodríguez, de Fundación Tropenbos Colombia, los ancianos y ancianas de la Amazonía guardan la memoria histórica, el conocimiento médico y los secretos de la selva, son los que conocen mejor la farmacopea que abunda en sus bosques, son los guardianes de la identidad común, garantizan la pervivencia de todos. Resultan, por ello, indispensables: cuidarlos es fundamental en estos tiempos de olvidos y desatenciones tan flagrantes. Les dejo la conversa entre dos iluminados del arte amazónico que acaba de publicar El Comercio. Yahuarcani es uno de los grandes pintores amazónicos que tenemos y habla claro siempre. Lo que propone en esta entrevista lo suscribo de cabo a rabo. A seguir chimbando duro.

Leer más

Hacia una nueva normalidad (ambiental), una reflexión de Kristine McDivitt Tompkins

No quiero dejar pasar la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente sin compartir con ustedes las reflexiones de Kristine McDivitt, la directora de Tompkins Conservation, quien se acaba de pronunciar sobre este acontecimiento planetario en el diario La Nación de Buenos Aires.
Digamos que no son estos tiempos los mejores para celebrar y lanzar fanfarrias: el planeta pasa por una crisis de salud, y de salud ambiental, sin precedentes. Nunca como ahora la espada de Damocles que pende sobre nosotros está tan cerca de hacernos trizas…

Por ello son tan pertinentes las reflexiones de la conservacionista y filántropa que hace tiempo cito con emoción y total respaldo: “Los humanos hemos alterado severamente el 75% de la tierra y el 66% de los océanos, según el informe del IPCC Cambio Climático y Tierra del año pasado. Es escalofriante pensar que solo una cuarta parte de este planeta permanece intacto para las otras especies que lo habitan. Si la Tierra fuera nuestra cuenta de ahorros, estaríamos al borde de la bancarrota”, comenta la viuda del célebre Douglas Tompkins.

Y tiene razón: el Armagedón que hemos creado ha puesto en jaque la existencia de más de un millón de especies y si no hacemos un cambio de timón audaz y certero, la hecatombe nos terminará de devorar. No exagero.

La receta de Kris MacDivitt, la fórmula que ella, su esposo y los equipos de su fundación en Chile y Argentina han desarrollado con éxito, es clara. Los seres humanos debemos aprender a actuar colectivamente y de manera bondadosa entre nosotros, en comunión con la naturaleza y sus criaturas, regenerando lo que hemos destruido y devolviendo a sus hábitats a las especies que desalojamos a mansalva.

Si hacemos lo que la MacDivitt aconseja y viene haciendo en los lugares donde su fundación trabaja, de verdad, de verdad, otro mundo será posible. En este #DíaMundialdelMedioAmbiente pensemos que la tarea es posible y juntémonos para lograrla. Ese es el único camino, buen fin de semana para todos, feliz día, Gaia.

Leer más

Cuando muere un anciano o anciana en las comunidades indígenas, un texto de Carlos Rodríguez, Fundación Tropenbos, Colombia

En el 2014, en Colombia, grabando con los Camino Films un especial sobre infraestructuras viales y minería aurífera en los llanos amazónicos, me reuní con un grupo de sabedores indígenas de las provincias de Putumayo, Amazonas y Caquetá que habían llegado a Bogotá para enhebrar con los funcionarios de Fundación Tropenbos la cartografía indígena necesaria para activar los planes de vida elaborados desde las comunidades indígenas de la floresta colombiana.

Para los pueblos amazónicos el territorio, eso lo entendí después de escuchar al biólogo Carlos Rodríguez, el autor de la nota que les dejo sobre la importancia de los ancianos y ancianas en ese mundo-otro, se llega a conocer a partir de un recorrido mental que solo los conocedores, curtidos en el arte del chamanismo, ancianos por lo general, han heredado de los mayores. En ese momento Tropenbos Colombia trabajaba con sabios indígenas de las provincias de Caquetá, Amazonas y Putumayo un ambicioso programa que buscaba mapear, desde la lógica de los propios pobladores originarios, uno de ellos Uldarico Matapí, el significado tradicional del territorio que ocupaban las comunidades nativas del oriente del país. Cartografiar el territorio resulta trascendental para fortalecer los saberes tradicionales y las maneras de conservarlo para que sus hijos puedan utilizarlos como herramienta de diálogo con occidente.

La comisión periodística de la que les hablo cambió radicalmente la visión que tenía de los pueblos que habitan el bioma amazónico y me volvió militante de la lucha por conservar la cultura que se forjó en sus bosques. Como dice el mismo Rodríguez, facilitador del encuentro que tuve con los sabios colombianos, recuerdo a dos más: Vicente Hernández, mambe del Caquetá y Eduardo Paqui, chamán de la provincia de Amazonas, cuando muere un anciano o anciana se pierde inexorablemente una biblioteca construida durante varias generaciones desde la oralidad y la magia, de allí la importancia, en tiempos del Covid-19 y las otras pandemias que agobian la Amazonía, de protegerlos, de evitar que la muerte se aposente en los territorios indígenas.

Los hombres y mujeres de las comunidades nativas de la cuenca amazónica vuelven a hacer frente a una nueva catástrofe sanitaria y los gobiernos nacionales, expertos en errar cuando se trata de atender emergencias como la que soportamos, han vuelto a darles la espalda. Es terrible, pero es así; a poco de llegar a los cien días de confinamiento obligado el drama amazónico parece no tener fin y pese a las promesas de los altos funcionarios del Ejecutivo la inacción vuelve a ser la constante.

Les dejo este texto que publicó El Espectador de Bogotá hace unos días: tenemos que seguir haciendo esfuerzos para que evitar que la muerte en la cuenca amazónica se lleve tan fácilmente a los ancianos y ancianas que guardan el saber acumulado de un territorio indispensable para sanar el planeta agónico que habitamos.

Leer más

Organizaciones indígenas de la Amazonía peruana exigen al gobierno urgente moratoria forestal en sus territorios

A fines de abril, producida la primera muerte de un poblador nativo en Pucallpa, Ucayali, circulamos en esta plataforma un pronunciamiento firmado por un grupo significativo de dirigentes indígenas de la Amazonía peruana y personalidades ligadas al desarrollo de la región, en el que se exigía al gobierno central audacia y celeridad para enfrentar los problemas derivados de la pandemia que viene afrontando el país y la humanidad en su conjunto. Para entonces, 27 de abril, las organizaciones representativas de los pueblos indígenas ya eran conscientes del incremento de la presencia y actividad de “mineros ilegales, taladores ilegales y narcotraficantes” en sus territorios, situación que por cierto no solo ponía en riesgo los recursos del bosque sino que afectaba directamente la salud de las poblaciones locales.

Los firmantes hacían un llamado al gobierno para que se tomen las decisiones que la emergencia requería y en estrecha coordinación con las propias federaciones indígenas, las organizaciones de base que conocen mejor que nadie la problemática amazónica. Ya el antropólogo Alberto Chirif ha comentado lo errático de las disposiciones emitidas por el Ejecutivo en relación a la pandemia en curso. Hablo del DL 1498 impulsado por el Ministerio de Cultura –la dependencia que ahijó al famoso Richard Swing- que le encarga, entre otras cosas, a la PNP y al ejército el control de las carreteras fluviales y el ingreso a las comunidades, cuando son estas, sus hijas e hijos, las que podrían hacerlo muchísimo mejor si es que el Estado creyera de verdad en las organizaciones populares.

Chirif agrega en el comentario a la norma mencionada, que pueden encontrarlo en la plataforma Servindi, que cuando las leyes (o para el caso, las decisiones) se demoran en convertirse en hechos concretos, no sirven para atender una emergencia tan grave como la del bendito Covid-19: “Imaginemos que pasaría con un retraso semejante, o incluso menor, por parte de los bomberos que deben combatir un incendio. Y vale la comparación del incendio con la pandemia, porque ambos, cuanto más tiempo transcurre, más se fortalecen y son más difíciles de dominar”.

Igual sucede con la pandemia del extractivismo ilegal que se ha hecho fuerte en la Amazonía en estos días de emergencia sanitaria y descontrol estatal. Si no paramos sus efectos de una vez el desborde va a ser fatal. De allí la pertinencia de la moratoria forestal que está exigiendo AIDESEP, la máxima organización indígena de la Amazonía peruana.

En carta que se ha hecho llegar al presidente de la República, los máximos dirigentes de la organización indígena le exigen al gobierno suspender la actividad maderera en el territorio amazónico y combatir la ilegalidad forestal, una actividad criminal que destruye bosques y pone en peligro la salud de los habitantes de la porción de la cuenca que nos corresponde. Para AIDESEP si es que no se actúa con energía y de manera inmediata la destrucción de lo poco que nos queda de naturaleza viva será inminente.

Los firmantes del pronunciamiento que les dejo manifiestan también su preocupación por la utilización que se hace sistemáticamente de los territorios indígenas para acometer obras de infraestructura vial y energética de dudoso provecho así como actividades agrícolas que atentan contra la madre tierra amazónica.

Espero que esta vez el poder Ejecutivo -luego del mea culpa presidencial de ayer en cadena nacional en relación al mal manejo de la crisis en la Amazonía peruana- tome las medidas que corresponden y se decrete una moratoria forestal que cierre los caminos ilegales de una actividad para nada consecuente con la nueva normalidad de la que tanto se habla. Hoy cinco de junio, día triste para los que tenemos clavado en el corazón y en el alma el crimen de Bagua, el presidente Vizcarra tiene una oportunidad para enmendar en algo el consuetudinario olvido de un Estado cómplice de la invisibilidad de los indígenas que viven en sus bosques y poblaciones citadinas de la Amazonía nuestra.

Leer más