Guacamayos jacintos y nutrias gigantes del Pantanal brasileño

El Pantanal es un sueño, lo he recorrido hace poco. Doy fe de la extraña belleza del río Paraguay, un coloso que nace, como dice Andoni Canela, el fotorreportero navarro que acaba de publica en Altaïr el artículo que les dejo, en el estado de Mato Grosso, se introduce brevemente en Bolivia, cruza todo el Paraguay para desaguar frente a la localidad argentina de Isla del Cerrito.

Doy fe también de la impresionante vida silvestre que se puede apreciar en este humedal inacabable. El fotógrafo español se quedó boquiabierto con la belleza de los guacamayos jacintos y las nutrias de río. Yo también, tuve la suerte de ver a las dos especies durante mi recorrido por el río Abobral. A guacamayos, nutrías de río, jaribús, onça pintadas, caimanes, anhingas, tucanes, garzas, capibaras, armadillos, de todo, extraordinario.

Les dejo este último dato para que sopesen la singularidad de este ecosistema: el pequeñísimo desnivel del río Paraguay (5 a 6 cm/km) y los muchos meandros que se forman, son la causa de la extrema lentitud de su curso, hasta el extremo de que se ha calculado que lleva cerca de 6 meses que el agua que fluye de Corumbá, en el límite de Brasil con Bolivia, llegue al Río de la Plata. Tremendo.

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