Díaz de Pinera, el explorador de la Amazonía olvidado por la historia que está siendo rescatado por Chema Formentí

Por supuesto que andaba al tanto de los últimos devaneos (utilizo el término en la segunda acepción de la RAE) y pesquisas históricas de Chema Formentí, el fotógrafo de naturaleza y americanista notable que hace unos días se estrenó como miembro de número del ilustre Real Instituto de Estudios Asturianos.

Él mismo me lo había referido en una de las tantas conversaciones que solemos tener a través de las redes sociales. Su tiempo y sus nervios iban a estar puestos en territorios distintos al Perú actual, me lo dijo, dedicados a escudriñar documentos y seguir las huellas que dejó el tránsito por América de su compatriota Gonzalo Díaz de Pinera, afiebrado conquistador y pionero en la búsqueda del País de la Canela, la ilusión que motivó las primeras expediciones a la exuberante Amazonía.

Chema prepara un libro sobre el conquistador español que estoy seguro volverá a poner en el debate el papel que jugaron estos hombres de hierro en el primer encuentro que tuvo occidente con el fabuloso bioma amazónico, tan venido a menos y sometido al más vil de los extractivismos.

Desde el Cusco, otra de las ciudades desde donde las mesnadas de exploradores quinientistas se lanzaron a la conquista de lo imposible, te mando un abrazo grande José María y muchos éxitos en los últimos trazos en la biografía de aquel otro Díaz que hace casi quinientos años se adentró en la lujuriosa floresta de estos reinos.

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Vestigios del pasado. Hallan restos de trabajadores chinos en Lima Norte

Los llamaron culíes y llegaron al Perú en busca de un mejor destino. En China, su tierra natal, las hambrunas y las guerras solo podían ofrecerles padecimientos o la muerte. Se embarcaron con destino a una patria prometida que mutiló su libertad para convertirlos en esclavos. El relato de su gesta, de su conversión en peruanos, en habitantes silenciosos de estos pagos, ha sido contada con aflicción por algunos de sus descendientes o referida con respeto por historiadores alejados del relato en tono sepia de esas guerras que perdimos por culpa de unos militarotes que siguen ocupando el panteón de los héroes.

Les dejo esta nota de El Comercio, bajo la Lima que crece y crece, milenaria como la ha llamado Javier Lizarzaburu, descansan, se apretujan, unos migrantes que llegaron desde lejos para construir la ciudad y el país que tanto nos duele. Ellos fueron los venezolanos de esa primera República fallida. Honor y gloria a su gesta ciudadana.

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Apaktone, el defensor de los pueblos indígenas de Madre de Dios.

El territorio eclesiástico del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado tiene una extensión de 149.552 km2 y una población estimada de 348.411 habitantes. Aunque se llama Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, incluye, además del departamento de Madre de Dios, a la provincia de La Convención y el distrito de Camanti (departamento del Cusco), la provincia de Purús, el distrito del Sepahua y parte del distrito de Raimondi (departamento de Ucayali).

El padre José Álvarez Fernández, Apaktone, misionero dominico en dicho vicariato -a la sazón un territorio pastoral del tamaño de media España- fue un alma buena al servicio de los más necesitados, un apóstol de Cristo en una Amazonía por entonces manos de los caucheros y el abandono secular. El papa Francisco durante su visita a Puerto Maldonado tiene previsto almorzar con representantes de los pueblos indígena en un centro pastoral que lleva el nombre del recordado misionero asturiano.

Les dejo este retazo de su increíble transitar por el departamento de Madre de Dios.

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Aventureros y navegantes por los ríos de Madre de Dios, Bitácora de Madre de Dios, día 3

Curioso, la historia de Madre de Dios está unida a un apellido celebérrimo: Maldonado. Dicen los estudiosos que el apellido de los primeros exploradores de la extensa floresta madrediosense provenía de Galicia, de un linaje cuyos antepasados se remontan al rey ostrogodo Teodorico, quien gobernó en el siglo VI. En el Perú, el primer español registrado con ese apellido fue Diego de Maldonado, un soldado de Almagro muerto en las guerras civiles que se sucedieron a poco de la conquista del imperio de los incas. En fin, los de esta historia tienen menos prosapia… pero mucho más historias que contarnos.

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¿Las sociedades prehispánicas cuidaron mejor la Amazonía? / Marc Dourojeanni

Les dejo esta lección de ecología y actualidad ambiental a cargo del maestro Marc Dourojeanni. Del tema de las economías bosquecinas y la sostenibilidad amazónica hablamos harto cuando lo entrevisté, hace unos meses, en su departamento del Olivar. Lo había buscado precisamente para despejar las dudas que había ido alimentando durante el tiempo que duró mi recorrido por la Amazonía de Perú, Ecuador y Colombia reportando para la Iniciativa para la Conservación en la Amazonía Andina (ICAA), el interesante programa de asistencia técnica auspiciado por USAID con el propósito de conservar el bioma del que habla Marc en este artículo acabo de recoger del portal de Actualidad Ambiental.

En ese largo periplo amazónico no dejé de intercambiar opiniones con mis jóvenes compañeros de aventura sobre lo que veíamos en cada comunidad, indígena o mestiza, que visitábamos y en casi todas nuestras conversas los dogmas sobre el desarrollo amazónico que traían me hicieron trastabillar varias veces. Llegué a pensar que mis ideas fuerza se habían convertido en reaccionarias, en sonsonetes de viejo, en simple papel para envolver pescado.

Su mirada extremadamente complaciente con los pobladores de la floresta amazónica, definidos como salvadores per se del bosque, fue lo que me llamó más la atención. Traté de explicarles que entre sus opiniones cargadas de idealismo y la construcción del “buen salvaje” pergeñado por Occidente para “entender” a los otros, había poca distancia. Y que precisamente era esa interpretación complaciente, cargada de academicismo, lo que había impedido a muchas de las ONGs dedicadas a trabajar temas amazónicos la construcción de modelos de desarrollo efectivos y eficaces.

No existió en el pasado una sociedad ambientalmente sostenible, les decía, todas se caracterizaron por ser irrespetuosas con el orden natural, todas fueron depredadoras, insensatas en el cuidado del planeta que habitaron; lo que no quiere decir que fueran bárbaras en esencia. Filosóficamente el hombre, el epítome de nuestra especie, ha sido muy bien definido por Hobbes; el Homo sapiens que gobierna el mundo a su antojo ha creído siempre que éste era su reino. Y ha actuado en el trópico de ayer y en el de hoy con la misma vehemencia con que actúan sus congéneres actuales. Para mí, en esos largos debates con mis compañeros de cuitas por los ríos más importantes de la cuenca, el tema del uso adecuado de los recursos y su prolongación/duración en el tiempo tenía que ver con un asunto de escala. No destruíamos como ahora porque éramos menos.

No les quito más tiempo, la explicación científica de lo que digo la van a encontrar con claridad y ejemplos en el artículo que les dejo, que no es otra cosas que una verdadera lección de ecología. Buen fin de semana.

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El guano de las islas del Perú: una historia de guerras y revoluciones

La explotación del guano y los conflictos políticos que originó en la vida de por lo menos tres naciones sudamericanas: Perú, Bolivia y Chile, durante el siglo XIX, han sido temas que me han apasionado desde siempre. Testimonio de aquel interés, un libro publicado hace un montón de tiempo (Los años difíciles: 1865-1919, Ediciones Los Reyes Rojos, 1990) y varios artículos sobre la materia, tal vez el último el que apareció en la revista Ältair, el magazín viajero más importante de habla hispana, que lamentablemente le puso un título poco agraciado: Mundo guano (Ältair, edición 69, 2011).

Por ello es que cada vez que me topo con un artículo bien escrito sobre el particular, como éste que lleva la firma de la periodista Virginia Mendoza, disfruto como un mozalbete y suelo compartirlo con ustedes. En fin, cosas que suelen pasar en estos días de descanso y largas horas para divagar que nos regala el fin de semana largo que celebra el Día de los Trabajadores. Se los dejo, tienen tres largas jornadas para descansar gozando de una buena lectura. Y recuerden, leer no da Alzheimer como ha querido endilgarnos un benemérito de la patria. Buen fin de semana.

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Carmen McEvoy: “Yma Súmac inventó la fusión, fue la vanguardia”

Les dejo esta reconfortante entrevista de Maribel de Paz a la historiadora Carmen McEvoy, una intelectual de valía a quien sigo por lo menos desde mis tiempos de escribidor de temas históricos. Ella, refugiada temporal en La Punta y yo, sambortolino hasta donde se pueda, hemos hecho nuestro el grito de guerra de Schumacher: “lo pequeño es hermoso” y desde esa perspectiva y desde ese convencimiento pleno estamos cincelando nuestras vidas.

Dos ideas me interesan resaltar de la entrevista del día de ayer en El Comercio: los tiempos modernos contienen espacios de esperanza que hay que multiplicar (“o pensamos como comunidad o todos nos vamos al suicidio”). Y la segunda, la autenticidad, sobre todo en el tema de las culturas locales, resulta un concepto manido, estereotipado. Toda manifestación cultural es intrínsecamente una muestra de un universo variable, variopinto, en constante movimiento.

Los dejo con esta linda entrevista y con este párrafo que lo dejo en el aire:

“Le agradezco al Perú una infancia feliz en La Punta, este sonido del mar, los atardeceres, el mar que te hace comprender tu pequeñez como ser humano, y entonces vas poniendo la vida en perspectiva. El Perú te da habilidades para sobrevivir, a lidiar con la adversidad permanente, la cola para la leche Enci, eso va formando una personalidad que todo lo aprecia. Hay un libro precioso que se llama “Lo pequeño es hermoso”, y es justamente eso: el apreciar lo pequeño, la economía en pequeña escala, apreciar al artesano, y no esta cosa fantástica, gigante, en la que te pierdes, y por eso es que siempre termino regresando a este pueblito, porque lo pequeño es hermoso y te ancla…”

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