“No podemos desanimarnos ante el tamaño monstruoso de los problemas aún no resueltos, vamos a enfrentarlos”, Marc Dourojeanni al recibir Premio Carlos Ponce

Voy a mil, lamentablemente. Debo salir dentro de unos minutos hacia las selvas del Tambopata y no tengo mucho tiempo para comentar en estos momentos el sentido del premio Carlos Ponce del Prado 2018 entregado hace unos días al maestro Dourojeanni y la potencia de las palabras que el ilustre homenajeado dejó para la posteridad. Las suscribo todas: los tiempos no son los mejores pero solo el optimismo y el empecinamiento en un futuro a la medida de nuestros sueños deben primar sobre el derrotismo, la abulia y el desasosiego.

Gracias Marc por tanto…

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Marc Dourojeanni, una mirada a Kosñipata: aprovechamiento sostenible de recursos versus minería ilegal

Tuve la suerte de escuchar al maestro Dourojeanni en el Cusco, primero y luego encontrarme con él en la Estación Biológica de Wayqecha, en el bosque de nubes de Kosñipata. Un honor para este cronista cruzar palabras y estrechar afectos con un estudioso impenitente y muy actualizado de los bosques tropicales del planeta y en especial de la Amazonía.

Dourojeanni visitó el Cusco, entre otras cosas, para llamar la atención de la opinión pública y las autoridades locales de la importancia que tiene para el futuro la protección y adecuada gestión de un bolsón de más de cincuenta mil hectáreas de biodiversidad que permanecen en el limbo ambiental en el Área Clave de Biodiversidad Kosñipata-Carabaya.

El artículo que les presento, tomado del portal de noticias Actualidad Ambienta, Dourojeanni desarrolla los fundamentos de la propuesta que Pro Naturaleza intenta desarrollar en el Cusco sobre este tema tan importante y de urgente abordaje. Acabamos de volver de Kosñipata, he recorrido el área y, por tanto, suscribo todas las afirmaciones y conclusiones de maestro Dourojeanni. Vamos a seguir muy atentos a este tema, abrazos por Fiestas Patrias.

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Flavio Bazán Peralta, fundador del ambientalismo peruano

Seguimos con la serie #Peruanistas, un espacio de esta plataforma cuyo propósito es celebrar el legado de una estirpe de peruanos y también extranjeros que se enamoraron de nuestro país hasta el punto de dedicar sus vidas al estudio y la defensa de sus riquezas más extraordinarias.

La semblanza que les presento esta semana del padre del ambientalismo peruano Flavio Bazán Peralta fue preparada por Marc Dourojeanni, otro peruanista de nota, a propósito del natalicio número cien del homenajeado y acaba de ser publicada en la agencia Actualidad Ambiental.

Lo que sabíamos del ingeniero Bazán lo habíamos leído en “Crónica forestal del Perú”, el libro que Marc dedica al movimiento forestal del Perú y a los protagonistas de la gesta ambiental. Reconocer el trabajo de los que forjaron lo que nos toca defender es de necesidad vital para construir el futuro que queremos. Buena semana para todos.

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¿Las sociedades prehispánicas cuidaron mejor la Amazonía? / Marc Dourojeanni

Les dejo esta lección de ecología y actualidad ambiental a cargo del maestro Marc Dourojeanni. Del tema de las economías bosquecinas y la sostenibilidad amazónica hablamos harto cuando lo entrevisté, hace unos meses, en su departamento del Olivar. Lo había buscado precisamente para despejar las dudas que había ido alimentando durante el tiempo que duró mi recorrido por la Amazonía de Perú, Ecuador y Colombia reportando para la Iniciativa para la Conservación en la Amazonía Andina (ICAA), el interesante programa de asistencia técnica auspiciado por USAID con el propósito de conservar el bioma del que habla Marc en este artículo acabo de recoger del portal de Actualidad Ambiental.

En ese largo periplo amazónico no dejé de intercambiar opiniones con mis jóvenes compañeros de aventura sobre lo que veíamos en cada comunidad, indígena o mestiza, que visitábamos y en casi todas nuestras conversas los dogmas sobre el desarrollo amazónico que traían me hicieron trastabillar varias veces. Llegué a pensar que mis ideas fuerza se habían convertido en reaccionarias, en sonsonetes de viejo, en simple papel para envolver pescado.

Su mirada extremadamente complaciente con los pobladores de la floresta amazónica, definidos como salvadores per se del bosque, fue lo que me llamó más la atención. Traté de explicarles que entre sus opiniones cargadas de idealismo y la construcción del “buen salvaje” pergeñado por Occidente para “entender” a los otros, había poca distancia. Y que precisamente era esa interpretación complaciente, cargada de academicismo, lo que había impedido a muchas de las ONGs dedicadas a trabajar temas amazónicos la construcción de modelos de desarrollo efectivos y eficaces.

No existió en el pasado una sociedad ambientalmente sostenible, les decía, todas se caracterizaron por ser irrespetuosas con el orden natural, todas fueron depredadoras, insensatas en el cuidado del planeta que habitaron; lo que no quiere decir que fueran bárbaras en esencia. Filosóficamente el hombre, el epítome de nuestra especie, ha sido muy bien definido por Hobbes; el Homo sapiens que gobierna el mundo a su antojo ha creído siempre que éste era su reino. Y ha actuado en el trópico de ayer y en el de hoy con la misma vehemencia con que actúan sus congéneres actuales. Para mí, en esos largos debates con mis compañeros de cuitas por los ríos más importantes de la cuenca, el tema del uso adecuado de los recursos y su prolongación/duración en el tiempo tenía que ver con un asunto de escala. No destruíamos como ahora porque éramos menos.

No les quito más tiempo, la explicación científica de lo que digo la van a encontrar con claridad y ejemplos en el artículo que les dejo, que no es otra cosas que una verdadera lección de ecología. Buen fin de semana.

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Llorar por Atalaya

Ay las carreteras. Dourojeanni vuelve a lo mismo; las carreteras en la Amazonía, donde gobierna el caos y la prepotencia, resultan inviables, un despropósito. Ejemplos, todas. El maestro lo vienen diciendo desde hace mucho, antes de la construcción de la Interoceánica del Sur: no existe un solo ejemplo en los trópicos del planeta que nos diga que una carretera pivoteo de verdad el anunciado desarrollo, todas han traído degradación ambiental y más pobreza a los supuestos beneficiarios. Así de sencillo.

Dourojeanni estuvo el mes pasado en Lima tratando de detener los apuros del gobierno regional de Ucayali y los interesados de turno con respecto a la pretendida conexión vial entre Pucallpa y Cruzeiro do Sul. Lo escuché en un hotel de Miraflores y suscribo lo que dice de palmo a palmo. Hay que parar el arrebato carretero de una buena vez, en la Amazonía peruana no hay más ley que la ley de la selva. Esa es una verdad inocultable, ordenemos primero la casa antes de seguir generando infraestructuras que alientan la invasión, el descontrol y mayores dosis de corrupción.

La lista de problemas por solucionar es grande. No le agreguemos más anfo a la bomba social que estamos en la obligación de desactivar.

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El ferrocarril interoceánico chino y nuestra desordenada visión de desarrollo

El artículo que les paso es de junio de este año y fue publicado en Actualidad Ambiental. Lo traigo a colación porque el tema de la pretendida interconexión vial entre Pucallpa y Cruzeiro de Sul ha ido ganando espacio en ciertos escenarios académicos (lo que resulta muy bueno) y el necesario debate sobre el particular empieza a producirse (lo que es más positivo todavía). La opinión de Marc Dourojeanni es crucial en esa intención.

Gran parte de lo que Dourojeanni expresa en el artículo que les propongo antes de darle vuelta a la semana, lo mencionó durante sus intervenciones en el foro “Retos para la interconexión sostenible de la Región Ucayali” organizado en Lima hace unos días. Lo sintetizo muy personalmente en estas tres ideas:

1. El desorden en la planificación de las obras públicas en nuestro país es alarmante y no tiene visos de solución: los gobiernos locales y los regionales suelen definir prioridades que se contradicen a las planificadas a nivel nacional.

2. La confusión en cuanto a planes viales se refiere es tremenda, tanto que a la fecha nadie sabe a ciencia cierta por donde se va a dar la mencionada interconexión vial con Brasil de la que todos hablan en Pucallpa.

3. De seguro, las próximas autoridades regionales y nacionales harán giros de 180 grados con respecto a lo que decidieron las anteriores autoridades.

Ergo, paremos un poco la velocidad, no decidamos a la ligera, pensemos en el futuro de la región y del planeta. Revisemos lo que ha sucedido en la Interoceánica Sur y en las demás vías que se han construido y se vienen haciendo en atención al sueño carretero.

En fin, tratemos de ordenar la cancha de una vez.

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Manuel Glave: “Toda obra en la selva afecta los ecosistemas”

Sobre las carreteras en la Amazonía y su pernicioso efecto sobre los ecosistemas y la vida social de sus pueblos ya hemos hablado mucho en esta revista virtual. Mi posición es archiconocida. En este tema controversial y de suma importancia para la pervivencia de nuestra especie hace tiempo me declaré seguidor a ultranza del pensamiento Marc Dourojeanni. Para el maestro “los balances entre los aspectos positivos y negativos del uso de las carreteras en el trópico húmedo nunca son positivos en términos ambientales, aunque puedan serlo en términos sociales y económicos”.

Y fíjense que en esta nota del libro “Estudio de caso sobre la Carretera Interoceánica en la Amazonia sur del Perú”, trabajo que se presentó en el Centro de Sostenibilidad Ambiental de la Cayetano Heredia en el 2006, Dourojeani mantiene cierta ilusión con respecto a los pretendidos beneficiosos sociales de las mega carreteras que entonces se apuraban en impulsar los tecnócratas del plan IIRSA, la tristemente célebre Iniciativa de Integración de la Infraestructura Sudamericana.

Para entonces el drama de la ocupación/invasión/destrucción/degradación de los bosques de la Reserva Nacional Tambopata y alrededores producto de la estampida humana provocada por la Interoceánica del sur era apenas una posibilidad. “Los que pretenden tranquilizar a la opinión pública, decía Dourojeanni en el 2006, y a los que cuestionan la situación que se avizora en Madre de Dios y en las áreas selváticas de Cusco y Puno, siempre responden que la situación está bajo control porque existe un ordenamiento territorial de facto, determinado por la existencia de áreas protegidas, tierras indígenas y concesiones forestales de diferente tipo”.

¿Bajo control? Increíble. Lo que ha sucedido en La Pampa, solo menciono esta zona donde campea la minería ilegal y el Far West porque acabó de visitarla con los técnicos del Consorcio Madre de Dios de ICAA, es un claro ejemplo de lo que propician las interconexiones carreteras en la Amazonía peruana. Así de sencillo.

A principios de julio participé en el foro “Retos para la interconexión sostenible de la Región Ucayali” que organizaron TNC, Grade e ICAA justamente para presentar el “Análisis económico y socioambiental de los proyectos de interconexión Pucallpa-Cruzeiro do Sul” del cual Manuel Glave fue uno de los autores.

La presentación que hicieron Álvaro Hopkins y Alfonso Mallky del trabajo fue muy solvente y dejó en claro la capacidad del equipo que realizó la valoración económica de la pretendida carretera (en sus dos opciones: la vial y la férrea). Los escuché con extrema atención queriendo encontrar en el diagnóstico la mención de los elevados costos de las externalidades negativas que la malhadada carretera va a generar. Y no solo en deforestación o en accidentalidad, como se dijo, sino en todo lo demás.

La tragedia socio-ambiental de Madre de Dios, esa que Marc Dourojeanni “avizoraba” en el 2006, es de magnitudes insospechadas, infernales y es necesario cuantificarla para incluir sus costos en ejercicios similares.
Les dejo esta entrevista de Pamela Sandoval al economista Manuel Glave publicada el día de hoy en El Comercio. Por cierto me quedo con un comentario suyo el día de la presentación del estudio en mención: “la decisión sobre tal o cual carretera finalmente será política”.

Voy a volver sobre el tema.

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Un paseo por Pampa Galeras y San Fernando [FOTOS]

Hace unos días, creo que se los había comentado, en medio de un merecido descanso después de varias horas de grabación sobre la inclemente pampa de Nazca -cervecitas heladas de reglamento- me encontré con Marc Dourojeanni y su linda familia. Venían de Pampa Galeras y estaban eufóricos, Marc y Maria Tereza, su esposa, me contaron con tremendo entusiasmo que habían tenido la suerte de toparse en plena puna con una tropilla de guanacos en excelente estado.

Dourojeanni y Antonio Brack, es bueno recordarlo, protagonizaron a lo largo de la década de los años setenta una ardua batalla por la adecuada protección de las vicuñas de Pampa Galeras. En esa justa se gestó el movimiento conservacionisita peruano. Los arrebatos de la dupla, el profundo contenido social de sus propuestas, la terca polémica que Brack sostuviera con Felipe Benavides, entonces figura señera del cuidado ambiental, sirvieron para consolidar, entre otras cosas, el modelo de gestión sobre las áreas naturales protegidas que hasta ahora nos caracteriza.

En otras palabras tuve la suerte de encontrarme con el maestro en uno de sus hábitats preferidos.

Solo agregar que San Fernando, en Marcona, el segundo destino de su periplo sureño, fue una de las preocupaciones que compartí en vida con Antonio Brack, quien fue la persona que mejor supo referirme la importancia que guardaba la ensenada y su entorno desértico, cerro Huaricangana incluido. De manera que este encuentro en Nazca tuvo ingredientes personales que lo van a convertir, en mi memoria al menos, en inolvidable.

Marc me agradece en un atento mail que me acaban de pasar por las revistas Viajeros que les dejé y el interés que puse en contactarlo con un buen baquiano en esto de navegar sobre las dunas del desierto que se extiende entre Nazca y San Fernando. Y como buen caballero y hombre de acción me envía, calientitos, sus apuntes sobresu paseo por las incontrastables reservas nacionales del sur peruano. Disfruten las fotos y la precisión del análisis.

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