Walter Aduviri: “Yo tengo una opinión crítica frente a la gran minería”

Ojo-Publico.com entrevistó a Walter Aduviri, virtual gobernador de la región Puno. El líder aymara y contador de profesión realizó su campaña desde la clandestinidad hasta que la Corte Suprema anuló la condena de siete años por el ‘Aymarazo’ del 2011. Aduviri saluda los resultados y rechaza ser un radical antiminero.

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“Un niño manchado de petróleo”, la crónica de Joseph Zárate ganadora del Premio Gabo 2018

Les dejo por aquí el reportaje de Joseph Zárate que fue galardonado el día de ayer con el Premio Gabo 2018. Su trabajo fue publicado en la revista española 4W y reproducido ampliamente en internet. Lo había leído, es de una contundencia y belleza notables.

Zárate, periodista de las canteras de la escuela de periodismo de San Marcos y subdirector de la revista Etiqueta Negra, es un cronista que se ha especializado en temas ambientales, sus textos sobre Ruth Buendía, Edwin Chota o Máxima Acuña son una muestra palpable de lo que significa hacer investigación periodística sin renunciar a la buena prosa y la literatura.

El Premio Gabo es convocado por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano -FNPI-, con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación y la coherencia ética, con inspiración en los ideales y obra de Gabriel García Márquez.

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“No tiene sentido seguir sacando oro”: Eduardo Gudynas

A veces uno pierde la fe en la llegada de los cambios que necesitamos para detener la destrucción acelerada del planeta, se lo comentaba en dos momentos distintos del día a Zacarías de Ugarte, exitoso tour conductor cusqueño y a Talía Lostaunau, la conductora de 2 en Ruta que estuvo en el Cusco después de visitar Kosñipata, en la selva próxima al Manu.

Las evidencias indican con absoluta nitidez que poco es lo que hemos avanzado en detener, por ejemplo, la deforestación y el cambio de uso de las tierras amazónicas. Dos problemas íntimamente ligados al modelo extractivista vigente en nuestro continente desde hace tanto. Difícil entonces mantener el optimismo y seguir chimbando para no zozobrar en medio de la tempestad en la que nos encontramos.

Aun así, hay que mantener la calma, contar hasta diez –o hasta cien- y seguir confiando, como confía Zacarías, en que las transformaciones que esperamos y que parecen una utopía están a la vuelta de la esquina.

Los que vivieron en los años anteriores a la Revolución Francesa, comenta Eduardo Gudynas, el pensador uruguayo que acaba de estar en Colombia hablando precisamente de extractivismos y posextractivismos, no sabían, no eran conscientes, de los grandes cambios que se darían en 1879 y en los años posteriores. Durante los estertores del Antiguo Régimen, antes de la Declaración de los Derechos Humanos y la fundación de la República Francesa, los hombres y las mujeres en general no se imaginaban que el estallido revolucionario iba a parir un tiempo nuevo, mejor, diferente en todo sentido a la época que les tocó vivir y que creían inmodificable.

Les dejo la entrevista que diera Gudynas a El Espectador, el diario de mayor circulación en Colombia. Sus comentarios señalan derroteros clarísimos para ordenar la casa común en esta parte del globo terráqueo donde vivimos. Les dejo dos: Brasil es el país minero más grande de América Latina y sus exportaciones de soya y petróleo lo convierten en el coloso del extractivismo en la región. No es, para nada, esa potencia de la modernidad y el desarrollo que nos vendieron. Y que casi todo el oro que nos esquilman los que dominan el negocio aurífero en el planeta no tiene casi ningún fin industrial. Solo sirve para incrementar la vanidad y los signos de poder de los de siempre y aumentar las calamidades sociales y ambientales que padecemos. Gudynas habla claro, hay que leerlo.

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Xavier Arbex: “En Puerto Maldonado los mineros no tienen nombre”

Entre las muchas propuestas que dejó Francisco durante su visita a Puerto Maldonado quiero destacar una que lanzó al aire al iniciar su discurso en la explanada del instituto Jorge Basadre y que veo que ha pasado un poco desapercibida. “Amen esta tierra, enamórense de ella, háganla suya”, dijo en alusión al poco afecto que manifiestan por la región los que fueron llegando de todas partes para fundar pueblitos y ciudades a lo largo de la ruta del oro y la madera.

“Esta no es una tierra de nadie”, increpó a la concurrencia para enseguida enfilar su puntería contra la extracción del oro, ese metal “que puede convertirse en un falso dios que exige sacrificios humanos”.

“Los animo a organizarse, no utilicen esta tierra como un objeto descartable”, prosiguió antes de cerrar la idea con una invocación que comparto y que por cierto fue el leit motiv de la campaña #MadredeDiosPuede que tuve el honor de liderar al lado de buenos amigos y mejores socios institucionales: “vivan esta tierra como un tesoro para disfrutar, háganla crecer para transmitírsela a sus hijos”.

Clarísimo admonición para empezar a replantear –repensar voy a decir- la narrativa de la colonización de este territorio duro, infinito en apariencia y de tantas posibilidades. Y hacerlo de una vez para que los que llegaron, ellos pero sobre todo sus hijos, se sientan parte de una historia que los toma en cuenta, que valora su esfuerzo, sus sacrificios por labrarse un mejor porvenir.

Pienso que es menester empezar a elaborar una historia del departamento de Madre de Dios que no estigmatice al colono, a ese poblador tan desprolijo con la naturaleza que se instaló en los bordes de un país aparentemente inagotable después de haber abandonado su terruño y las más de las veces a los suyos. Seguir con la cantaleta que insiste en denigrar su osadía y culparlo de los males contemporáneos, enemista al colono y a sus descendientes con la tierra nueva y su futuro. Y perpetúa su condición de habitante circunstancial y de paso.

La colonización de la Amazonía, pese a quien le pese, fue un acto heroico, una tarea de titanes. Para el caso de Madre de Dios ésta involucró a curas doctrineros, nativos víctimas de las correrás interétnicas, japoneses errantes, caucheros de mala traza, mineros sedientos de oro, mercachifles de toda condición, buscadores de fortuna, madereros astutos y a muchos más. Todos, como en cualquier proceso migratorio, culpables de lo malo y artífices de lo bueno.

Es tarea de la academia y de los historiadores hurgar en esa epopeya. O en ese drama. Lo que deben hacer los formadores de opinión es morigerar la crítica de un proceso migratorio todavía inconcluso, entendiendo las circunstancias históricas que generaron la ocupación tan a la mala de Madre de Dios, que es solo un capítulo del desmadre llamado Perú. Y hacerlo con el convencimiento de que solo así se podrá generar un espacio para los mea culpas y la construcción de una patria chica de verdad grande.

Algo de lo que digo leo entre líneas en las respuestas que da el padre Xavier Arbex en esta entrevista. Buena semana para todos, sigamos discutiendo.

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Maruja Baca, empresaria minera: “Queremos que la Sunat se instale en Huepetuhe”

Por France Cabanillas, del Centro de Innovación Científica Amazónica, me entero que el próximo viernes se inaugurará el Vivero Tecnificado Municipal de Mazuko, en el distrito de Inambari, Madre de Dios, uno de los lugares más impactados por la minería del oro aluvial en ese departamento. Un vivero, hay que decirlo en voz alta, que se enmarca dentro de las acciones del proyecto “Reforestación y Restauración de áreas degradadas por Minería” que dicho centro echó a andar el año pasado gracias al apoyo de instituciones académicas y científicas de nuestro país y del extranjero.

Soplan aires de cambio en Madre de Dios, a pesar de la inercia del estado, tan remolón y miope para plantear soluciones que acaben con el drama que originó el desmadre del oro en Madre de Dios, la población local ha empezado a organizarse para buscar salidas a la crisis. Qué bueno. En Huepethue, uno de los territorios que más ha sufrido el rigor de la “formalización” minera ejecutada por el gobierno anterior, empresarios locales como Maruja Baca están optando por el uso de tecnologías más sanas en sus operaciones.

Es necesario que se conozcan en Lima estas iniciativas. La formalización minera en Madre de Dios debe efectuarse en un escenario de nuevos compromisos mutuos entre el Estado y los implicados en una actividad económica que engloba a miles de familias de ese departamento. La estrategia de los bombazos y la criminalización no ha funcionado. Es urgente retomar el control de la situación desde un enfoque multisectorial, supervisado por las más altas autoridades del gobierno regional y nacional y la atenta mirada de la sociedad. En Madre de Dios se decide la suerte de la Amazonía peruano, lo hemos dicho en todos los tonos.

Les dejo la entrevista que le hicieran hace unos días los responsables del blog Frontera Pirata a Maruja Baca, la hija de dos de los “reyes”, como los llamó la prensa, del negocio minero en Madre de Dios. Léala con atención y saque sus conclusiones.

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