Muere Oliver Sacks, explorador de la mente y la tolerancia

Ha muerto una de las mentes más lucidas del nuestro tiempo, una de las personalidades más influyentes del mundo contemporáneo, el neurocirujano y estudioso de las conductas humanas Oliver Sacks. Sacks fue un superdotado, una luz en medio de tantas tinieblas, una voz fundamental para entender las diferencias y la disidencias. Hoy es un día de luto para el futuro. Buen despertar, maestro.

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María Rostworowski, tempestad y regocijo…

Encontré en el baúl de los textos perdidos esta entrevista que escribí para la revista Rumbos hace más de quince años, justamente cuando María Rostworowski acababa de cumplir 85. Como pasa el tiempo, la mujer coraje que conocí en una austera oficina del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), va a cumplir cien el próximo 8 de agosto. Cien años fecundos, de amor a nuestra especie y a los hombres que domeñaron estas tierras.

Recuerdo nítidamente esa entrevista. María nos esperaba a mí y al fotógrafo Francisco Zeballos, en su cubil del segundo piso de la casona de Jesús María donde sigue funcionando el IEP. La suya era una oficinita sin más muebles que una mesa, una silla y un estante con pocos libros. María aguardaba de pie, vestida como de costumbre con un pantalón plomo y un saco grueso, a cuadros, de esos que sirven tanto para mitigar el frío de esta ciudad gris y sin cielo.

Una abuelita firme, decidida a enfrentarse a ese par de muchachones que venían a perturbar su trabajo, a invadir su espacio reservado y vital. Hablamos de todos los tópicos, sin rodeos, sin cortapisas, a mí me interesaba conocer un poco más la intimidad de esa mujer rebelde que se había enfrentado a las estrecheces de mente de una sociedad pacata y castradora. Me encontré con una mujer sensata, serena, llena de bríos. Sin más pretensiones que acelerar el paso para seguir firme en la vida, con ganas de terminar proyectos inconclusos e iniciar nuevas quimeras.

Mientras hablábamos, Zeballos no hacía otra cosa que disparar el obturador de su cámara y pedirle a la maestra sonrisas para la posteridad. María lo detuvo molesta, molestísima. “Seré una vieja pero soy una mujer que no pretende exhibir sus años…no me gustan las fotos, no quiero una más”. Tenía razón, seguía siendo la mujer decidida a ser, ante todo, respetada.

Retomé como pude el hilo de la conversación, Francisco dio por finiquitado su trabajo y María volvió a lo suyo: “No me gusta parar con viejas, me dijo, todo el día se quejan de achaques y de enfermedades, me gustan los jóvenes, me alimenta su vitalidad y ganas de construir el mundo”. María para entonces todavía andaba por Lima al timón de su Volkswagen escarabajo y se mantenía tan lúcida como en sus mejores tiempos, cuando el amauta Raúl Porras Barrenechea la convirtió en su discípula preferida.

Dulces y felices cien años María Rostworowski, dichosos los que tuvimos la suerte de toparnos con tus obras y tus ingenios. Feliz 8 de agosto, Maestra.

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