María Reiche, la guardiana del misterio del desierto de Nazca

Me encanta la sección Peruanistas de esta plataforma. Siento que es un espacio necesario, muy necesario, para repasar el trabajo y la obra de esos seres extraordinarios que dedicaron su vida a estudiar las bellezas y misterios del Perú y darnos más motivos para sentirnos orgullosos de nuestro terruño. Y hacerlo, claro, al margen del chauvinismo ramplón y el culto a los lugares comunes.

Como María Rostworowski, el maestro Brack Egg, Julio C. Tello, Bárbara D’Achille y tantos más.

Esta vez le toca el turno a María Reiche, la indómita científica nacida en Dresden, Alemania, que estudió durante años, casi toda su vida, el desarrollo de las civilizaciones del desierto peruano con el objetivo de entender el sentido de las fabulosas líneas y geoglifos de Nasca (o Nazca como dictan las convenciones) que cuidó con tanta pasión.

Acabo de volver por esa ruta. ¡Cuánto le debemos a esa muchachita, discípula en un primer momento de Paul Kosok que se fue transformado en una mujer valiente y decidida, primero y luego en una venerable anciana que no quiso irse de este mundo material sin dar con los enigmas que nos dejaron los extraordinarios habitantes de Cahuachi y alrededores! Hoy Google la celebra con un simpático doodle en sus redes y El País de España nos la devuelve en una nota que reproduzco para rendirle un homenaje más en su natalicio. Mujeres coraje, por supuesto, y una peruanista que sigue viva entre nosotros.

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Todo va quedando listo para la partida: Marathon des Sables PERÚ

Ayer visité el vivac de inicio de la MDS Perú –o como dice Iván Canturín, montañero, gestor del Inkafest Mountain Film Festival, el campamento base- y lo que vi me sorprendió: una villa deportiva poblada de infinitas carpas al lado de la ciudad de adobe que hace más de mil quinientos años sirvió de morada a los portentosos nazca, los hombres y mujeres que grabaron las enigmáticas figuras que han hecho célebre a esta región del país.

Y que a su vez y sobre todo, dominaron el desierto. Lo hicieron suyo.

El ajetreo, el movimiento de los organizadores, era frenético. Había que dejar todo listo para la llegada de los deportistas. Ningún detalle podía quedar suelto.

A partir de las nueve de la noche fueron arribando los vehículos con los 300 atletas, los miembros de la organización y todos los demás. El ambiente, me cuentan, fue el mejor. Una fiesta para cada uno de los participantes.

Hoy se hicieron los exámenes médicos de reglamento, a las ocho de la noche, pensamos, los maratonistas de los cuarenta países que participan en esta primera edición de la MDS en Sudamérica estarán descansando para levantarse a las seis de la mañana y empezar a correr por el desierto a las siete en punto.

La distancia entre el inicio y el punto de llegada -en Paracas- es de 250 km que se harán en seis etapas. La de mañana, según lo que nos acaba de comentar Iván –síganlo a través de su cuenta en FB- es de desierto puro, de piso duro y en descenso. Como para que los deportistas se vayan adaptando a lo que les va a tocar superar en los días que vienen.

Les vamos a ir contando detalles, mientras tanto celebremos que la fiesta del desierto –ese que dominaron los nazca- se haya trasladado a Perú y que estemos gozando, aunque sea a la distancia, de su potencia. Vamos a hacer fuerza por los nuestros, sobre todo por Remigio Huamán, el chasqui de Huancavelica, la carta fuerte de la delegación peruana.

¡Suerte, campeones!

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