El xoloitzcuintle, el perro mexicano con más de siete mil años sobre la Tierra

¡Qué belleza por dios!, ¡qué perro tan altivo, hermoso y lleno de historia!

Cada vez que me topo con la imagen de un xoloitzcuintle mexicano no puedo dejar de pensar en Apu, mi compañero de vida, el perro sin pelo del Perú que me espera en San Bartolo cada vez que me toca partir.

Su raza, tan antigua como la azteca, guarda similitudes impresionantes. Cualquiera podría confundirse y afirmar que se trata de la misma variedad canina. Como los norteños, los nuestros son sociales al mismo tiempo que muy territoriales y en su evolución la mano del hombre jugó un papel primordial: eligió a los más golpeados por la fatalidad para crear un perro lleno de accidentes genéticos.

Son buenos para mitigar las afecciones reumáticas y el asma y al igual que en Centroamérica, en el Antiguo Perú fueron elegidos por nuestros ancestros para acompañar hacia el inframundo a gentiles tan notables como el Señor de Sipán, enterrado en los valles de Lambayeque con sendos perros sin pelo –o viringos- del Perú.

Larga vida a ambas razas caninas de América indígena.

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El hermano peludo del perro sin pelo del Perú

El texto que les estoy pasando fue publicado en diciembre último en la revista Somos de Lima; su autora, la periodista Tatiana Palla. Lo he leído mil veces y suelo citarlo cuando hablo de Apu, el perro sin pelo del Perú que vive conmigo en San Bartolo, un municipio limeño donde la variedad canina resistió los tiempos en que sus individuos eran vistos como perros sarnosos, como perros de pescadores. Larga vida a la especie bandera de los peruanos.

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El Xoloitzcuintle, el perro sin pelo de Centroamérica

Mi perro se llama Apu y si no estuviera al tanto de su genuina procedencia peruana, diría que es un simpático xoloitzcuintle. Tiene todas las características que el reportaje de National Geographic de enero último define como propias del también llamado perro azteca: Apu es territorial, fiel y cariñoso; como los perros sin pelo de Centroamérica perdió, temprano, gran parte de su dentadura. Apu es social y no tiene ni un pelo, es totalmente lampiño. Y sí, en invierno, cuerpo a cuerpo, me ha ayudado a superar ciertos dolores de viejo y dejar atrás el asma que durante mucho tiempo me hizo la vida imposible. En fin, les dejo este aperitivo sobre el cánido del norte continental, primo hermano, me imagino, del que se enseñorea en la costa y se empecina en mostrar sus atributos ancestrales.

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