Pedro Miguel Schiaffino visita Reserva Nacional Pucacuro en busca de los mejores sabores amazónicos

Interesante. A la luz del desmedido apoyo electoral que acaba de recibir el modelo económico en boga en el Perú, que no pareciera tener muchos reparos en consumir de facto nuestros recursos naturales, se hace imperativo construir una alternativa productiva que beneficie de verdad a las poblaciones locales del interior y genere desarrollo.

Durante mi largo viaje del año pasado por la Amazonía peruana me quedó claro que lo necesario en materia de apoyo a sus comunidades no era el asistencialismo del Estado y las ONGs sino más bien la activación de alianzas con los sectores público y privado que faciliten el arribo de los técnicos que puedan elaborar los planes de negocio y las sinergias que favorezcan la revolución productiva que se promete tanto.

Mientras no demos los pasos que está dando Schiaffino, lo sé porque conozco su trabajo, la Amazonía nuestra de cada día seguirá siendo La Pampa o una sucesión de lotes prestos a ser entregados a la industria energética. O a la de la palma aceitera que tanto escozor produce.

Otrosí digo: Treinta mil soles de ganancias en un año repartidas entre 120 socios generan un ingreso de 250 soles por familia. Pensé que era muy poco dinero y lo iba a mencionar como un error, también de facto, del modelo alternativo. Pero analizando la nota, ¿cuántos ingresos más produce a sus propietaris el bosque de Pucacuro, manejado bajo gestión, en carne, seguridad alimentaria, salud, materiales de construcción, servicios ecosistémicos y, sobre todo, en autoestima y buen vivir? Es bueno sumar estas variables en ejercicios de este tipo.

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