Gobernadores de la amazonía peruana participan de la Reunión Anual del GCF en España

Ganaríamos mucho si personalidades tan severamente cuestionadas como Luis Otsuka Salazar, gobernador electo de Madre de Dios con el voto del grueso de la población minera, empezarán a cambiar de chip para entender de una vez por todas la importancia que tiene el bosque en pie en el escenario de las grandes inversiones y nuevos paradigmas que se anunciarán en la COP 21 de Paris.

El ecosistema amazónico, a pesar de la deforestación y los desatinos organizados, sigue siendo vital para la continuidad de nuestra especie y la seguridad planetaria. Sus bosques son reservas de oxígeno y servicios ambientales de indudable magnitud y en su conservación van a estar dedicados los esfuerzos de los próximos años, aunque parezca esto que menciono una quimera.

Espero de corazón que los gobernadores amazónicos convocados al evento de Barcelona que esta nota anuncia, tengan los oídos y ojos bien abiertos para terminar de comprender que la verdadera riqueza de la Amazonía son sus bosques en irrestricto respeto y no la minería del oro que todo lo destruye y genera a la postre más pobreza. Y que apunten en sus libretitas de viaje los pasos que hay que dar para que los mecanismos de retribución económica a los países (o en este caso estados subnacionales) que están protegiendo ambientes naturales se viabilicen de una vez.

La mesa está servida para empezar los justos y muy necesarios beneficios económicos que muchas comunidades indígenas y mestizas de la Amazonía peruana deben recibir como compensación por cuidar un patrimonio natural que es le pertenece a la humanidad. Si los gobernadores amazónicos hilan fino y bien podemos convertir el sueño de una Amazonia verde de verdad en realidad.

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