La población de lince ibérico se ha multiplicado por diez en España y Portugal

Maravillosa noticia, el felino endémico de la península ibérica, un temible cazador especializado en atrapar conejos silvestres, está de vuelta: sus poblaciones, hasta hace muy pocos años, insignificantes empiezan a recuperarse como consecuencia de los esfuerzos binacionales que se vienen llevando a cabo con el propósito de salvar a la especie de la extinción.

La pérdida de su hábitat, los atropellos carreteros, la caza furtiva, la proliferación de cepos y otras trampas para animales menores causaron la desaparición de este carnívoro solitario y muy territorial, símbolo en nuestros días de la lucha por la conservación de la fauna ibérica.

La Estrategia para la Conservación del Lince Ibérico, un documento consensuado por las autoridades de las jurisdicciones donde habita el felino, advierte que el monte mediterráneo, la geografía donde se distribuye la especie, “está siendo diezmada en beneficio de la agricultura, la ganadería, la explotación minera, el crecimiento urbanístico, el aprovechamiento de madera y el cultivo de coníferas y eucaliptos, cuando no destruido por los incendios forestales”.

Patético: no basta que las voluntades coincidan y los científicos hagan bien su trabajo, para sanar la casa de todos, maltratada vilmente por sus propios habitantes, es necesario modificar el modelo económico que le exige a Gaia más de lo que puede dar.
Hay que entenderlo de una vez antes que sea demasiado tarde. Aun así, terminemos de celebrar este domingo saludando el éxito de la conservación del lince ibérico en el sur de España y en Portugal. Aplausos de pie para los que participaron y participan en esta tarea de verdadera humanidad y apuesta por el futuro: #otromundoesposible.

Leer más

El demonio de Tasmania vuelve a Australia tres mil años después de extinguirse

El demonio de Tasmania, un marsupial ausente en las feraces tierras de Australia continental por lo menos desde hace tres mil años, viene siendo reintroducido con éxito al norte de Sidney gracias a un auspicioso programa de rewilding dirigido por una ONG local. Qué buena noticia: volver a sanar, recuperar los espacios que destruimos como especie tratando de imponer condiciones, es una tarea impostergable que empieza a ganar, felizmente, prosélitos por todas partes. Desde hace algunas semanas venimos subiendo a esta plataforma relatos estimulantes que dan cuenta de las iniciativas en este sentido que vamos conociendo.

El demonio, o diablo, de esta historia, hasta hoy insólito habitante de la isla de Tasmania, un maloliente cazador y carroñero viene sufriendo por lo menos desde 1990 un significativo descenso poblacional debido a un contagioso cáncer facial que ha diezmado al 85 por ciento de su población. El maloliente y agresivo cazador y carroñero tasmano, muy pronto también australiano, es una de las siete especies que Aussie Ark, la institución detrás de este increíble proceso de rewilding, espera reintroducir en el país-continente en los próximos años. Qué maravilla, sí se puede.

Leer más

Pava aliblanca: el regreso de una ave emblemática que se creyó extinta por 100 años

Uno de los proyectos más notables de rewilding –o reintroducción de especies silvestres- en nuestro país es el que se empezó a ejecutar en Chaparrí, la primera área de conservación privada en el Perú, luego de los resonantes éxitos reproductivos de la pava aliblanca en el recordado Zoocriadero Bárbara D’Achille, el centro de investigación que fundó en Olmos, departamento de Lambayeque, el empresario agrario Gustavo del Solar, el mismo que fuera dirigido con éxito por Fernando Angulo, el líder de CORBIDI y amigo de toda la vida.

A ambos, dicho sea de paso, los conocí allí, venciendo obstáculos propios de gesta tan singular y acopiando convicciones que veinte años después, con seguridad en el caso de Fernando, el buen Gustavo nos abandonó pronto, siguen vigentes. En un artículo auroral escrito para la revista Viajeros, Angulo comenta que “la reintroducción de individuos reproductivos en cautiverio al hábitat silvestre es una herramienta común usada para el rescate de especies en peligro de extinción”. Y claro que tenía razón: como lo menciona Talía Lostaunau, otra exalumna como él de la Universidad Nacional Agraria, el proceso de reintroducción de la emblemática pava aliblanca lambayecana ha sido tan exitoso que cuarenta años después de iniciado el esfuerzo por salvarla de la extinción, la especie dejó de ser considerada en Peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y sus individuos en estado natural, 400 según la nota de Talía que publica Mongabay Latam , se desplazan a sus anchas por los bosques secos de Lambayeque y Cajamarca. Fabuloso.

No digo más, la historia del redescubrimiento en 1977 de la hasta entonces enigmática pava y los éxitos de su recuperación poblacional los pueden conocer en la siguiente nota. Alas y buen viento para todos (es especial para las especies de nuestra amenazada avifauna local).

Leer más

 Argentina: turismo rural y rewilding en los Esteros de Iberá

Les dejo por aquí una versión más completa del reportaje que publiqué hace un par de días en la agencia Mongabay Latam y que he reproducido también en la sección que mantengo en la plataforma La Mula. En el Parque Nacional Esteros de Iberá, en la provincia argentina de Corrientes, se viene ejecutando un ambicioso proyecto de reintroducción de especies o rewilding que tiene como protagonistas a una ONG vinculada a Tompkins Conservation y a un pool numeroso de organizaciones públicas y privadas de dicho país.

Conversé largo con los involucrados en una de las experiencias de conservación más ambiciosas que conozco en este rincón de nuestro continente. Gracias a las pesquisas telefónicas que pude hacer en estos tiempos de estrecheces para movilizarse tuve el honor de conocer a un selecto grupo de defensores del planeta a los que agradezco por tanta terquedad en el esfuerzo e inspiración: Carolyn McCarthy, Marisi López, Sebastián Di Martino, Sonia Heinonen, Omar Rojas y el senador provincial Sergio Flinta, entre otros. Saludos y agradecimientos a todos ellos.

Leer más