Unidos lo logramos: Sierra del Divisor ya es Parque Nacional

Hoy es un día hermoso, de celebraciones y regocijos; después de casi dos lustros de insistencias y papeleos, el gobierno peruano promulgó el decreto supremo que crea el Parque Nacional Sierra del Divisor en una de las áreas más biodiversas de la Amazonía peruana. Se impuso la lógica y la sensatez, el bien común.

En los próximos días analizaremos con más detalle la importancia de esta significativa decisión, que sin duda enaltece a los que la refrendaron, el presidente Humala, el ministro Pulgar Vidal y un grupo corajudo de ministros. Desde esta esquina plural y democrática les expresamos públicamente nuestro agradecimiento y las felicitaciones del caso.

Y el abrazo gigantesco a los que desde el interior de nuestro movimiento no cejaron en la lucha. Entre tantos, un saludo principalísimo al compañero Lelis Rivera, director ejecutivo de CEDIA y desde hace algunos meses líder de una campaña mediática en pro de Sierra del Divisor exitosa que debemos replicar en otras batallas.

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La coca amenaza Sierra del Divisor

¿Qué espera el Ejecutivo para establecer de una vez el Parque Nacional Sierra del Divisor? La creación definitiva del área que venimos exigiendo no solo daría satisfacción a las poblaciones locales que vienen reclamando tal categorización, si no también permitiría un adecuado control sobre algunos de sus territorios severamente amenazados por el narcotráfico que como advierten las imágenes satelitales tomadas por el Proyecto Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) sigue haciendo de las suyas.

Seguimos esperando que el presidente Humala y sus ministros nos sorprenden con una decisión que se ce de madura.

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Receta para salvar Sierra del Divisor

Para mí, la única receta que existe para salvar la magnificencia que esconde este bosque inaudito es convertir la tímida zona reservada que el Estado creó en el 2006 en un vigoroso Parque Nacional. No hay otra receta: los peligros que se ciernen contra este territorio de más de un millón de hectáreas de extensión entre Loreto y Ucayali son tremendos y nos es necesario detallarlos. Digamos que le sucede a Sierra del Divisor lo mismo que le está ocurriendo a las demás porciones de la Amazonía peruana que todavía guardan en sus entrañas riquezas apetecidas por los buscadores de El Dorados que perviven en este planeta despreocupado en proteger sus fuentes de vida.

Una adecuada categorización de la zona reservada le daría al propio Estado las herramientas que necesita para proteger lo que es de todos. Ejemplos de situaciones como ésta existen muchas en nuestro país; la Amazonía que hemos podido salvar de la destrucción organizada es precisamente aquella donde se construyeron los vallados legales que ponen freno a la pretensión de los que todo lo quieren.

¿Qué está deteniendo el proceso de categorización definitiva del área si es que como sabemos el expediente para la creación del Parque Nacional Sierra del Divisor ha sido aprobado por todas las instancias sectoriales?. Como lo afirma Ricardo León en la nota publicada el sábado último en El Comercio de Lima, tal vez sea el temor de los ministerios productivos en el sentido de que el área protegida ponga en salmuera los derechos para la explotación petrolera que les fueron otorgados a dos empresas privadas. Temor infundado cuando se sabe que la propia ley establece mecanismos que favorecen el respeto de los derechos adquiridos por terceros anteriores al establecimiento del área. Así sucedió cuando se creó la Reserva Nacional San Fernando, en Marcona y también al establecerse el Área de Conservación Regional Cordillera Escalera, en San Martín, dos procesos en los que he participado cercanamente.

Confío en la pronta solución de este problema. Vamos a estar muy expectantes a las decisiones que se tomen sobre Sierra del Divisor; como lo han comentado los amigos de CEDIA, la institución ambientalista que desde hace mucho hace tanto por el desarrollo de los indígenas amazónicos, la creación del Parque Nacional Sierra del Divisor “generaría una nueva ola de desarrollo local que garantizaría el mantenimiento de los servicios ecosistémicos que brinda directamente a más de 150,000 habitantes ubicados en las zonas de aledañas, en más 4 millones de ha. de bosques con alto potencial de manejo, lo que se traduce en seguridad hídrica y seguridad alimentaria para las comunidades del entorno. “

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