La ayahuasca y el mar. Augusto Mulanovich sabe lo que dice

Augusto Mulanovich volvió al mar, al territorio de su infancia entre Miraflores y Punta Hermosa, a ese océano Pacífico que parece tan distante de las selvas de Madre de Dios donde ha sembrado raíces y fundado una familia que lo abriga y lo potencia.

Augusto es uno de los científicos peruanos que mejor entiende los procesos migratorios que se han sucedido en el oriente peruano y es uno de nuestros especialistas en ecosistemas amazónicos más renombrados. Fundador del ahora mítico Mariposario Tambopata (el ex The Butterfly House de Puerto Maldonado) , Augusto volvió a sus andanzas marineras para entretejer de otra manera los nuevos tiempos que ha empezado a escribir en su vida de baquiano por la Amazonía y terco defensor de sus potencialidades.

Hace unos días me tropecé con este texto suyo dando vueltas por Internet, con este arreglo de cuentas que debe leerse también como el testimonio de una generación –la suya y de alguna manera la mía- a punto de cumplir treinta años de darle duro a la esperanza amazónica.

Gracias, por tanto, cumpa. La Madre Selva y el Padre Mar se lo agradecen.

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[NOTICIÓN] Rompientes de las playas miraflorinas de la Costa Verde van a estar protegidas para siempre

Anoche en Montevideo me tocó explicarle a un grupo grande de operadores turísticos interesados en “vender” el Perú, las bondades y fortalezas de un destino que no se agota necesariamente con Machu Picchu y “el país de los Incas”. Preparé para tal efecto un PPT que tenía como foto de portada la imagen de un parapentista suspendido sobre el mar de la Costa Verde.

Los tour operadores de Montevideo y Punta del Este presentes en la sala de conferencias del hotel Sheraton no lo podían creer. No concebían un mar tan encrespado y vital como ese que decoraba el paisaje de una Lima colorida y llena de vida.

Una Lima juguetona y moderna que invita a los turistas a quedarse más de la cuenta para gozar de sus encantos, que en muchos casos se encuentran al ladito de ese mosaico de playas que nacieron cuando se concibió la Costa Verde, ese paraíso natural, ese maltratado paisaje de una ciudad cuyos habitantes -en su mayoría- no han aprendido a darle los cuidados que se merece.

La nota que les paso, me la acaban de enviar Jack Lo y Carolina Butrich, militantes de un ecologismo que merece el aplauso ciudadano porque alejado de las chácharas y las confrontaciones innecesarias, sabe ganar batallas que muchos daban por perdidas. Esta última es meritoria: los colectivos que nacieron al compás del movimiento Conservamos x Naturaleza han logrado impulsar la aprobación de una ley que protege las rompientes de las playas más emblemáticas de Miraflores.

La medida se suma a otras similares que se dieron para las olas de Huanchaco y Chicama. Qué buena noticia, muchachos, la estoy celebrando mientras miro La Rambla, el regio malecón sobre el Río de la Plata que tiene tantas lecciones que darnos.

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