Olivia Arévalo: muerte y canto de una Meraya shipiba / José Carlos Vilcapoma

El desconocimiento del mundo mágico y la cultura de los pueblos amazónicos es un lugar común, una obstinada forma de vincularnos con los que habitan los territorios del otro lado de las fronteras imaginarias que se construyeron hace mucho y que no hemos sido capaces de derribar.

Con la desaparición física de la maestra shipiba-conibo Olivia Arévalo Lomas, lideresa de la comunidad de Victoria Gracia, en las cercanías de Pucallpa, Ucayali, se pierde un legado cultural infinito, irrecuperable. Su muerte nos interpela, desnuda nuestra profunda ignorancia sobre un pueblo antiguo y tan cercano a nuestra guarida cultural, qué pena… cuánta pena.

Les dejo este revelador texto de José Carlos Vilcapoma, antropólogo, docente universitario y ex Vice Ministro de Interculturalidad.

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Asesinan a maestra shipibo conibo Olivia Arévalo y amenazan a dirigentes de otras comunidades nativas de Pucallpa

A veces toca escribir con los dientes apretados y a toda prisa. El día de ayer, en Pucallpa, en la comunidad intercultural Victoria Gracia donde vivía, Olivia Arévalo Lomas, la conocida maestra shipibo conibo, fue asesinada a mansalva por un sicario que le disparó cinco tiros a quemarropa antes de huir.

Su muerte ha conmocionado al movimiento indígena de todo el mundo y representa un baldón para nuestro país y nuestros gobernantes, incapaces los últimos de dar con los culpables del crimen de Edwin Chota y sus acompañantes en la comunidad de Saweto, también en Ucayali, hace tres años y medio y del asesinato de José Napoleón Tarrillo, comunero de la comunidad campesina de Santa Catalina de Chongoyape, suceso acaecido en enero de este año.

Todos, hechos vinculados a la ocupación a mansalva de las tierras indígenas y a la defensa del territorio por parte de sus verdaderos dueños.

Mientras preparo estas notas apuradas y tristes, Cecilio Soria, periodista shipibo con residencia en Pucallpa, denuncia en su cuenta de Facebook las amenazas de muerte recibidas hace pocas horas por los dirigentes Magdalena Flórez y Bernardo Murayami, de la comunidad intercultural Nueva Era, también en las proximidades de la capital de Ucayali.

La impunidad y el desamparo total. Es necesario poner fin inmediatamente a tanta barbarie y restablecer el orden y la tranquilidad en los territorios indígenas. No hay mucho más que decir por ahora.

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