Una nueva oportunidad para el turismo, un artículo publicado en Caretas con comentarios de Lieve Coppin

Mi opinión

Asertiva como siempre Lieve Coppin: al turismo nuestro hace tiempo que le hacía falta un reseteado que obligue a sus gestores a contar hasta mil para empezar de cero. Coincido con los comentarios suyos que ha recogido la nota sobre la crisis del turismo peruano que Caretas incluye en su última edición.
Lieve, al pasar revista a los escenarios para el turismo post COVID-19, insiste en la necesidad que tenemos como país de trabajar propuestas turísticas conectadas con la naturaleza y que estas involucren, en todos los casos, a las comunidades receptoras, a la gente local para decirlo en sencillo, esos eternos convidados de piedra en casi todas las “revoluciones” llevadas a cabo en el sector.

Como lo he mencionado más de una vez, en el Perú nos hemos especializado en hablar de turismo interno solo cuando las cosas se ponen feas en el exterior y los turistas extranjeros dejan de llegar para espanto de los hoteleros y los operadores que viven de una mina de oro que poco ha hecho, salvo honrosas excepciones, por el desarrollo rural y el bien estar de las comunidades, de verdad, receptoras.

Los dejo con Lieve Coppin, una de las consultoras en turismo rural que más respeto. La actual decana de la carrera de turismo de la Universidad Le Cordon Bleu, sabe. Buena semana para todos.

Debido al cierre total de fronteras y a la orden de cuarentena impuesta en la mayoría de países del mundo, uno de los sectores más afectados por la pandemia generada por el Covid-19 es el de viajes y turismo. De acuerdo a Lieve Coppin, Decana de la Facultad de Administración en Negocios Hoteleros y Turísticos de la Universidad Le Cordon Bleu, esta situación ofrece una oportunidad única para el sector pues permite replantear el modelo de desarrollo actual, estableciendo nuevas prioridades que impulsarán al sector. 

Sin embargo, para hacer frente a este nuevo desafío, sin precedentes, primero es necesario que todos los actores involucrados comprendan que no vamos a regresar -ni debemos- a lo que hemos conocido hasta ahora como normalidad.

El segundo punto clave, de acuerdo con Coppin, es entender que se requiere un cambio de paradigma. “Desde hace algunos años se debate sobre el agotamiento del modelo basado en un crecimiento lineal del turismo, es decir, buscar más turistas y más divisas mientras que las necesidades de las comunidades locales permanecen desatendidas. El turismo, tal como está planteado actualmente, está generando mayores problemas ambientales y sociales en los destinos. El turismo de masas se ha convertido ya en la mayor amenaza para la sostenibilidad, el bienestar e incluso la convivencia en las ciudades europeas que acaparan el mayor número de visitantes, como Barcelona y Venecia . Por tanto, es necesario comprender que se requieren cambios”, indicó la Decana.

Lieve Coppin señala que la transformación del sector deberá darse de raíz y a conciencia. Ello implica reconectar con nuestro alrededor y trabajar más en armonía con la naturaleza, involucrando a las comunidades y sus recursos como parte esencial de esa reconstrucción. Lo que ayudará a crear cadenas de valor más resilientes y productos o servicios más diversos e inclusivos.

Para responder a la pregunta sobre cómo hacemos ese cambio, la vocera señala que no existen fórmulas mágicas ni precisas porque no conocemos la duración ni la profundidad de la crisis que estamos viviendo. Sin embargo, identifica tres ejes centrales que pueden servir de guía.

  • Destinos que prioricen la sostenibilidad y la colaboración: Es necesario, primero, empezar a trabajar una visión conjunta del destino que asegure la participación de todos, tanto público, privado, sociedad civil y la academia. Tenemos que entender lo que significa construir un destino y cómo partir de una visión de abajo hacia arriba, que nos dará un norte para planificar dicho destino. Lo segundo es fomentar la calidad de empleos dentro del sector con sueldos justos y condiciones de crecimiento profesional ya que son los trabajadores que están en contacto directo y los que le dan la calidad a la experiencia del turista, eso debe ser tomado en cuenta. Por último, es vital fomentar ecosistemas resilientes y entender que todos estamos enlazados y dependemos los unos de los otros. Por tanto, debemos incorporar herramientas que efectivamente apunten a generar sostenibilidad, como la economía circular, el desarrollo regenerativo y las nuevas tecnologías. 
  • Nuevos modelos de negocio: Para las empresas, uno de los ejes centrales debe ser concebir y fortalecer nuevos modelos y prácticas. Los consumidores y viajeros responderán a perfiles distintos. Serán personas más conscientes y preocupadas por su salud y por el entorno. Las empresas, además de buscar beneficios económicos, tendrán que asegurar impactos positivos y ser transparentes, brindando soluciones concretas a problemas sociales y medioambientales. Igualmente, habra una fuerte apuesta a la automatización de procesos, la inteligencia artificial y el uso intensivo de las tecnologías.
  • Generaciín de experiencias transformadoras: La pandemia traerá consigo nuevas generaciones de viajeros con nuevas expectativas. Más allá de experimentar destinos exóticos el viajero buscará reconectarse con la gente, los lugares y la naturaleza generando un impacto local. Los viajes de proximidad tendrán una relevancia especial, vinculados al mantenimiento de redes de amigos, familiares y laborales y , a largo plazo, hasta podrían convertirse en redes de activismo ciudadano. Surgirán con más fuerza nichos de mercado, como el turismo de bienestar, turismo de salud, turismo de familia. etc. Un ejemplo de ello es el movimiento llamado “Slow Tourism”, se originó en Italia y busca generar un turismo responsable y consciente que se adentra en la tradición y en la comunidad local, conociendo sus productos y consumiendo lo que se produce en la región; muy ligado a la tendencia orgánica. Ya se está trabajando, pero la idea es seguir mejorando y convertirlo en una oportunidad frente a la crisis.

“Los peruanos se caracterizan por su gran capacidad emprendedora, capaz de responder a nuevos retos; no es la primera vez que el sector turismo se enfrenta a una crisis. Por tanto, considero que es una oportunidad única para los jóvenes, estudiantes y profesionales, de ser parte de la reconstrucción de la sociedad tal como la entendíamos hasta hoy y aportar al desarrollo de un nuevo turismo para el Perú”, finaliza Lieve.