Viajero de la Semana
Por Yessica Herrada

essica Herrada viaja para perderse en el camino

Paucartambo

Viajera a tiempo completo, Yessica Herrada recorre el Perú -y el mundo- para llenarse de vitalidad y hacer lo que más le gusta. Mujer viajando sola, esa debería ser el nombre de su blog, de su bitácora viajera. De casta le viene al galgo… Buen viaje, compañera…

¿Por qué viajo? Me hacen esa pregunta cada tanto, cada vez con más frecuencia. Parece ya sospechoso que un mujer de base cuatro, pase tanto tiempo con una mochila/maleta en mano.

Como muchos de la “tribu” viajera empecé con las historias de mi padre. Lo suyo eran los viajes por carretera, así que me contaba sus historias por todo el Perú. Conmigo no viajó mucho, me tocaron los ochentas y principios de los noventa así que de niña solo tuve mis salidas al sur de Lima y unas idas y vueltas por la sierra limeña. También recuerdo el brillo en los ojos de mi viejo cuando me decía: “mi sueño es tener una casa rodante y perderme en el camino”.

Sintra

Sintra

Ya en la universidad y a mediados de los noventa, nos dieron carta libre para salir. Empecé con los campamentos de playa y salidas a la sierra. La montaña me atrapó. Así cada que podía buscaba algún destino en nuestros andes queridos para recargar energía.

Luego siguieron los viajes por trabajo en mi época de periodista, pero sin darme cuenta me detuve. Me quedé estacionada en una relación, cuentas por pagar, dejé el periodismo, me pasé a la comunicación corporativa y de pronto sentí que todo andaba mal.  Un cambio de trabajo me llevó al lado social de la comunicación, empecé con las consultorías, los proyectos y la gestión pública. Me olvidé de las oficinas, los horarios y volví a la ruta. Me reencontré conmigo y mis ganas de seguir haciendo y andando.

Volviendo a la pregunta inicial. ¿Por qué viajo? Hay cientos de motivos, convencionales o descabellados. Si quieres viajar, hazlo. Yo por ejemplo, viajo para ir a un concierto, para ver un cuadro, viajo por culpa de un libro, porque encontré un billete en oferta. Como detalle adicional, viajo casi siempre sola.

Marruecos

En cada viaje aprendo de mis miedos, de mi curiosidad y mi capacidad de sorprenderme conmigo y con los otros en la ruta. Sí, mujer viajando sola. Eso da para llenar muchas líneas de blogs y reportajes, pero les digo, no duele, no es raro, y no se arrepentirán.

También viajo para volver. No se trata de hacer un check list y llenar el mapa con los sitios visitados. Cada lugar al que voy se convierte en un pretexto para volver a ese nuevo espacio, esos sonidos, esas personas que se vuelven parte de mi ruta. Cusco y Ayacucho por ejemplo, son un constante retorno, son mi casa y mi familia adoptiva.

Recuerdo el viaje que hice en auto caravana con un ex novio alemán. Salimos de Freiburg hacia Bilbao. Fueron casi tres semanas, pasando por Besançon, Dijon, Cleremont, Cahoirs, y una decena más de pueblos que tengo anotados en algún lado, entrando por San Sebastián, Lekeito, Vitoria Gasteiz, Pamploma y paradero final Bilbao. Los primeros días, en la carretera intercambiaba risas con lágrimas mientras recordaba a mi padre y su sueño de viajar en una casa rodante. Viejo, lo hicimos.

En Madrid con Javier Reverte

En Madrid con Javier Reverte

Ahora sigo en el camino. Tomé distancia de Perú por una breve temporada y volví a lo que sé hacer; trabajar en proyectos con temas de educación, turismo, medio ambiente, cultura. Y mientras estoy en la ruta, yendo de una comunidad a otra, pienso en Nepal, Ruanda, Islandia o volver a New Orleans, Tánger o Cerdeña.

12/12/2017