Viajero de la Semana
Por Francisco Basili

Francisco Basili, apasionado del turismo y los viajes

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Me volví a encontrar con Francisco Basili, guía de turismo y líder de Perú8MIL, semanas atrás. Yo debía moderar un debate en el que iban a participar los responsables de los planes de turismo de las principales agrupaciones políticas que de disputan la presidencia del Perú; él era el técnico encargado de representar a la plancha de Acción Popular. Del muchacho inquieto que fue mi alumno en la Universidad Ruiz de Montoya, quedaba sin duda la misma pasión por el turismo y las comunidades receptoras que tuve la suerte de advertir. También las ganas suyas de cambiar todo lo que anda mal en el sector y repotenciar sus bondades.

De raza le viene al galgo, hay que decirlo. Pancho, como él mismo lo dice en esta nota, es un viajero desde siempre, un hijo de esas familias que aún en los peores momentos que vivió nuestro país no cejaron en su intento de descubrirlo y gozarlo en exceso. Sus retoños están construyendo un Perú nuevo, reconciliado con su historia y sus riquezas formidables.

Lo primero que debo hacer es agradecer a mis padres por la oportunidad que me dieron de disfrutar de los viajes. Amelia, mi mamá campamentera y aventurera hasta el día de hoy; Francisco, mi padre viajando todo el tiempo por trabajo, ahora por placer, buscando siempre estar cerca de las culturas locales.

De ellos aprendí el placer de viajar y que en un viaje todo importa, todo es interesante: la planeación, el camino, el destino, las anécdotas y los recuerdos. Gracias a ellos no he parado de viajar jamás.

Y debido a su gran influencia, me preparé para ser guía de turismo; es así que empiezo este proyecto de vida con algunas cosas claras desde el inicio y otras que se han ido aclarando en el camino.

Entré al Cenfotur el 1999 después de un corto paso por ingeniería ambiental en la Universidad Villarreal. En Cenfo descubrí, gracias a los buenos amigos, esta maravillosa carrera de guía oficial de turismo a pesar de que al comienzo no me ofrecían las cosas que yo buscaba, que no eran precisamente los city tours que la currícula nos daba.

Sin embargo, gracias a algunos profesores y a mi absoluta terquedad, pude seguir con mi sueño de convertirme en guía de campo, de naturaleza, de aventura. En esa época se impulsó el club de guías, se motivaron los viajes por el Perú. La idea era sencilla: no puedes amar tu país si no lo conoces, si quieres ser guía tienes que amar al Peru y así empecé a viajar sin parar. En el camino descubrí que podía hacer algo más para aportar al turismo y me matricule en el diplomado de la Ruiz de Montoya para estudiar Innovación y Gestión en Turismo.

Empezaron entonces las locuras, los viajes de aventuras, de compartir con amigos, de buscar los retos, de leer a los viajeros, de descubrir que no todo está hecho, que cada viaje es una nueva experiencia que resulta muy útil para descubrir tu propio camino. Desde el 2002 me he dedicado a viajar para unir mis tres pasiones: el Perú, los viajes y la aventura.

Viajar y la aventura me lo han dado todo, viajando conocí a Ernesto Málaga, mi socio en Peru8MIL. Seguro que él ni se acuerda, pero nos encontramos por primera vez en la laguna de Rapagna, en el 2002, en una salida de amigos en la que también participó Jorge Granda, “mi hermano de viajes”.

En un trek similar, pero en el 2007, mientras llevábamos un grupo medico a probar una pastilla para el soroche, conocí a mi esposa, en ese momento la Dra. Flor Calderón, apasionada viajera y desde entonces la médico de Perú8MIL. La primera patada de nuestra hija ítala se dio cruzando Ticlio, camino a Villa Rica, a los cinco meses de embarazo.

He tenido la oportunidad de conocer sitios y personas increíbles en distintos lugares del mundo, he podido ver ballenas, volcanes, montañas, bancos de coral, ríos interminables , selvas , bosques , desiertos ,tiburones, olas, mercados, gentes de todas las razas .

Adónde voy siempre busco qué aventura hay, aunque sea poder hacer algo de trail runnig; qué comida hay y donde está el mercado para conocer un poco más de la cultura local, siempre anoto lo que puedo rescatar de los servicios turísticos para poder traerlo al Perú y ver cómo se puede aplicar. El mundo del turismo está lleno de experiencias enriquecedoras.

Mi último viaje será, estoy seguro, aquel que me reúna con todos los amigos de la vida. Nunca paren de viajar-