VIDEO | “Un legado salvaje”: el corto que muestra la vida y obra de Douglas Tompkins

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Acabo de cerrar el libro de Andrea Wulf sobre Alexander von Humboldt y estoy conmovido. El sabio que descubrió científicamente hablando nuestro continente entendió antes que ningún otro científico de su tiempo el desastre ecológico que el hombre, en su extraño afán por dominar los elementos de la naturaleza, estaba consumando. Mucho antes que los profetas del calentamiento global dijeran lo suyo, mucho antes que los arrebatos proteccionistas de George Perkins Marsh y John Muir propiciaran la creación de los primeros parques nacionales de los Estados Unidos, el indomable viajero nacido en Tegel, Prusia, favorito de Goethe y Schiller, amigo de Bolívar y Thomas Jefferson, infirió en las proximidades del lago Valencia, en Venezuela, la hecatombe que estábamos engendrando ciegos como estábamos y estamos por apoderarnos de todo.

Humboldt recorrió, jovencito, durante cinco años estas tierras equinocciales; de allí volvió a Europa para pergeñar una obra monumental que ha trascendido a su tiempo. Fue una cornucopia del saber, un adelantado a su tiempo, una mente abierta a los sonidos de la Gaia, un científico renacentista dispuesto a entender el cosmos para mirar el futuro desde otra perspectiva; sus elucubraciones descubrieron la naturaleza tal como la conocemos ahora, el mundo que dibujó desde su gabinete es el que debemos reconstruir para salvarnos de lo que fuimos capaces de hacer. No queda otro camino que el trazado por este implacable obrero de nuestros mejores sueños como especie.

Como Humboldt otros terrícolas han persistido en ver la naturaleza desde una perspectiva integral, como un todo que necesita de sus partes más imperceptibles para seguir vibrando, para seguir insuflando vida. Esos son los imprescindibles, como en la canción de Silvio Rodríguez, esos son los que nos permiten respirar, seguir de pie en medio de tanta oscuridad.

Douglas Tompkins, millonario, excéntrico en apariencia, amante del vértigo y la vida al aire libre, fue uno de ellos. Hace un año, la muerte lo alcanzó a los 72 años en el sur de Chile, su paraíso natural. Los dejo con parte de su historia. Sigan gozando de estas fiestas.

A un año de su muerte, la figura de Tompkins provoca sentimientos encontrados en Chile: mientras hay quienes valoran su trabajo de conservación de la Patagonia, otros lo acusan de haberse adueñado del sur del país.

Cuando era joven pasó seis meses en la Patagonia. Ese tiempo bastó para que Douglas Tompkins quisiera dedicar su vida a la conservación, razón por la que vendió su prolifera empresa North Face y concentró sus esfuerzos para contribuir al cuidado del medioambiente.

Tompkins Conservation realizó un cortometraje llamado A Wild Legacy en el que retrata la obra del empresario. Imágenes de él esquiando y navegando en kayak, imágenes junto a su pareja Kris Tompkins e imágenes de la inmensidad de la Patagonia son los pilares de la obra audiovisual.

A un año de su muerte, la figura de Tompkins provoca sentimientos encontrados en Chile: mientras hay quienes valoran su trabajo de conservación de la Patagonia, otros lo acusan de haberse adueñado del sur del país.

Hace pocos días, una de sus fundaciones donó más de 400 mil hectáreas para la creación de parques nacionales. Aquí, le video completo del corto.

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26/12/2016