W.H. Hudson, “Allá lejos y tiempo atrás”.

“Siempre que pienso ella (en mi madre), recuerdo con gratitud que nuestros padres raras veces, o más bien nunca, nos castigaron, y nunca, a no ser que hubiéramos ido demasiado lejos en nuestras diferencias y engaños domésticos, nos regañaron siquiera. Estoy convencido de que ese es el proceder más acertado que pueden adoptar los padres: admitir que la naturaleza es más sabia que ellos mismos y dejar que sus hijos sigan, en la medida de lo posible, las inclinaciones de su imaginación, o lo que sea que tengan en lugar de ello”.