No voy a negarlo: el proceso de regionalización iniciado en el 2002, durante el gobierno del presidente Toledo, ha sido un fiasco, no logró romper con el centralismo y, todo lo contrario, solo sirvió para enquistar en las regiones (o departamentos, como los llamábamos hasta entonces) a una gavilla de politicastros hábiles, habilísimos, en llenarse...Leer más