Durante décadas hemos tenido una relación casi romántica con el Pacífico que baña nuestro litoral: playas infinitas, malecones frente al océano y caletas cuyos pescadores viven de los recursos que el mar les provee. Esa postal del pasado idílico ya fue. La situación es otra: un mar embravecido y arisco a punto de borrar del...Leer más