Wawa Parraud: hijo del desierto, un artículo de Bruno Monteferri sobre la península de Illescas y su protector

Un día antes de Navidad el gobierno anunció la creación de la Reserva Nacional Illescas, un acariciado y largo anhelo del movimiento conservacionista peruano y las poblaciones de sus entornos próximos: tras once años de pujas y mucho suspenso el Ejecutivo decidió darle a la zona reservada establecida en el 2010 el estatus que se venía reclamando. Bruno Monteferri, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), una de las instituciones que lideró el proceso que seguimos celebrando, posteó en su muro un breve recordatorio de quien fuera el más celoso guardián de la naturaleza de la península sechurana: el recordado Wawa Parraud, un ícono del surf peruano y pionero en la defensa del ecosistema y la lucha por su conversión en un área natural protegida. La crónica de Bruno, publicada tres años después de la muerte de Wawa en la revista Aqua, me ha vuelto a conmover. La lucha y el legado de Fernando “Wawa” Parraud deben perennizarse en el tiempo, ciudadanos como él resultan imprescindibles en estas horas decisivas para la humanidad, su obstinada defensa de Illescas salvó a la península de su destrucción, lo vamos a recordar siempre.

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Piura: Zona Reservada de Illescas sigue esperando ser declarada reserva nacional

Se van cumplir dentro de unos días once años del establecimiento de la Zona Reservada de Illescas, en Piura, y aunque parezca mentira el área natural protegida que se creó para proteger una muestra representativa del desierto costero del Perú, sus formaciones vegetales y la diversidad de fauna que alberga aún no adquiere su estatus definitivo.
Nos parece un exceso: las zonas reservadas, lo dice con claridad Pedro Solano en su libro “¿Qué es un Parque Nacional’”, tratado que solemos consultar cuando tocamos este tema, deben ser entendidas como un instrumento transitorio –momentáneo- en el sistema cuya finalidad no es otra que separar –preservar- una zona de alto valor biológico para evitar que sea afectada mientras se complementan los estudios que determinen su clasificación ulterior.
Así se procedió en el caso de Sierra del Divisor, Tambopata, Pantanos de Villa, San Fernando, Cordillera Azul y en el Bosque de Pómac. ¿Por qué se demora tanto el proceso de clasificación de la zona reservada marino-costera de 37,452,58 establecida en diciembre del 2010? No lo sabemos a ciencia cierta: sin embargo, existen motivos suficientes para presumir que el lobby petrolero que sigue poniendo trabas a la creación de la Reserva Nacional Mar de Grau pudiera estar detrás de los obstáculos que detienen lo que con justicia es un anhelo regional. Y racional. El mar peruano, pese al establecimiento en junio pasado de la Reserva Nacional Dorsal de Nasca, sigue estando desprotegido, a la buena de dios, en manos del extractivismo, formal e informal, que opera a su libre albedrío.
Esperamos que se superen de una vez lo escollos que existen y que la magnífica península de Illescas, territorio de cóndores, pelícanos, piqueros, lobos de mar y una fauna propia del encuentro de corrientes marinas de aguas frías (Humboldt) y calientes (Ecuatorial) en conjunción con el desierto peruano se establezca de una vez y para siempre. Es justo y necesario: #otromundoesposible

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