Piura: Zona Reservada de Illescas sigue esperando ser declarada reserva nacional

Tomado de La República . Foto: Yuri Hooker

Mi opinión

Se van cumplir dentro de unos días once años del establecimiento de la Zona Reservada de Illescas, en Piura, y aunque parezca mentira el área natural protegida que se creó para proteger una muestra representativa del desierto costero del Perú, sus formaciones vegetales y la diversidad de fauna que alberga aún no adquiere su estatus definitivo.
Nos parece un exceso: las zonas reservadas, lo dice con claridad Pedro Solano en su libro “¿Qué es un Parque Nacional’”, tratado que solemos consultar cuando tocamos este tema, deben ser entendidas como un instrumento transitorio –momentáneo- en el sistema cuya finalidad no es otra que separar –preservar- una zona de alto valor biológico para evitar que sea afectada mientras se complementan los estudios que determinen su clasificación ulterior.
Así se procedió en el caso de Sierra del Divisor, Tambopata, Pantanos de Villa, San Fernando, Cordillera Azul y en el Bosque de Pómac. ¿Por qué se demora tanto el proceso de clasificación de la zona reservada marino-costera de 37,452,58 establecida en diciembre del 2010? No lo sabemos a ciencia cierta: sin embargo, existen motivos suficientes para presumir que el lobby petrolero que sigue poniendo trabas a la creación de la Reserva Nacional Mar de Grau pudiera estar detrás de los obstáculos que detienen lo que con justicia es un anhelo regional. Y racional. El mar peruano, pese al establecimiento en junio pasado de la Reserva Nacional Dorsal de Nasca, sigue estando desprotegido, a la buena de dios, en manos del extractivismo, formal e informal, que opera a su libre albedrío.
Esperamos que se superen de una vez lo escollos que existen y que la magnífica península de Illescas, territorio de cóndores, pelícanos, piqueros, lobos de mar y una fauna propia del encuentro de corrientes marinas de aguas frías (Humboldt) y calientes (Ecuatorial) en conjunción con el desierto peruano se establezca de una vez y para siempre. Es justo y necesario: #otromundoesposible

Once años después de la creación de la Zona Reservada Illescas, en la provincia de Sechura, de la Piura, dicha área natural protegida aún no cuenta con una categoría definitiva que proteja al pingüino de Humboldt, al lobo marino chusco, así como otras 23 especies de aves migratorias, entre ellas el cóndor andino. Ante esta situación, los especialistas esperan que, antes de fin de año, esta zona sea reserva nacional.

“En los casi tres mil kilómetros de costa peruana quedan pocos espacios libres que permitan proteger el ecosistema marino costero. Es por ello que hay una urgencia por concretar la categorización de Illescas y el establecimiento de Mar Tropical de Grau”, explicó Alfredo Gálvez, especialista legal del Programa de Biodiversidad y Pueblos Indígenas de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).

También es hogar de 23 especies de aves que esperan ser protegidas. Foto: Conservamos por Naturaleza / SPDA
Illescas, Piura

A la espera

El expediente técnico, elaborado por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), que sustenta la categorización del área como reserva nacional, india que esta zona es hogar para las especies antes mencionadas. Es considerada “el único lugar conocido donde anida el cóndor andino en la costa. Y por su geología, es el remanente más norteño de la antigua cordillera de la costa”, destacó Enrique Ortiz, reconocido biólogo y director del Andes Amazon Fund.

Asimismo, explicó que el esfuerzo del Sernanp y las organizaciones para completar la categorización de este orgullo nacional en un año tan importante como el bicentenario es vital, puesto que el área reúne particularidades que la hacen altamente importante para la conservación. Por ejemplo, detalló que se encuentra vegetación de lomas, a pesar de que se creía que esta vegetación no se encontraba tan al norte del país.

“La creación de la Reserva Nacional de Illescas es un gran paso. Esa porción del desierto de Sechura ha fascinado desde siempre a propios y ajenos. Es la punta del litoral desde donde se aleja la corriente de Humboldt creando un ambiente natural con muchas especies endémicas, incluso especies propias de las lomas del sur y hasta una de mangle tropical”, enfatizó Ortiz.

Finalmente, todas las autoridades y especialistas involucrados en este tema esperan que, en las próximas semanas, el Consejo de Ministros apruebe esta iniciativa que va a permitir que las especies menciones cuenten con mayor protección. Además, se prevé que al ser declarada como reserva nacional incrementará elturismoen la región.