Una cruzada científica para salvar los flamencos de Bolivia

Bolivia sigue poniendo en valor la riqueza aviar que le corresponde. A la muy buena performance cumplida por sus birdwatchers en el Global Big Day del año pasado, se suman ahora los esfuerzos de promoción que la prensa de ese país viene haciendo para que se conozcan las iniciativas de conservación que se multiplican por todo su territorio.

Felicitaciones, hay que sumar esfuerzos y compartir aprendizajes. Los flamencos de la historia que les dejo, como los suris o los guanacos que habitan el altiplano peruano-boliviano, corren los mismos peligros. De allí la necesidad de atender sus problemáticas transfronterizas. Y en ese contexto involucrar a los investigadores peruanos, bolivianos, chilenos y argentinos. ¿Sería notable, no?

Buena semana para todos.

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[CHILE] El bautizo de los flamencos de San Pedro de Atacama

Nada más hermoso que ver, arremolinados en bandadas de numerosos individuos o en grupo pequeños, a los flamencos andinos, esos acrobáticos habitantes de los humedales más extremos de nuestro continente. Me cuentan que cuatro de ellos andan por estos días en las lagunas del Área de Conservación Regional Humedales de Ventanilla y Denise Pozzi-Escott, directora del museo de sitio de Pachacamac me refirió hace unos días que dos juveniles aterrizaron meses atrás en las orillas de la recuperada laguna Urpiwachac, en el santuario, un espacio sagrado que frecuentaron con seguridad otros flamencos hace más de mil años. Extraordinario.

Les dejo esta nota de Rocío Montes para El País, las fotos son de Sebastián Utreras y expresan de manera claramente lo más sensible de un proyecto de anillamiento de flamencos bebes que se desarrolla en San Pedro de Atacama, Chile, con éxito. Deberíamos sumarnos al esfuerzo, mucha atención SERFOR.

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Colombia: Los flamencos ya no llegan a La Guajira

Lo mismo que ocurre en el Perú sucede en otras latitudes, penoso mencionarlo. Los desvaríos humanos que nos agobian por estos lares –el egoísmo de los nuevos habitantes de las ciudades, su obsesión por las carreteras y el “desarrollo”- han puesto en jaque al Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, el humedal más famoso de La Guajira colombiana.

Colombia, el país que a veces ponemos de modelo en cuanto a reglamentaciones ambientales se refiere, es también un campo de Agramante. No lo digo yo, que acabo de regresar de Bogotá y recorreré en los primeros días de agosto su Amazonía, lo acabo de leer en el reciente libro de uno de los más respetados periodistas de Bogotá, Daniel Samper Pizano, célebre por impedir la destrucción del Parque Tayrona, en el caribe de Santa Marta. Dice Samper: “en lo que hemos avanzado en Colombia es en la destrucción de la naturaleza, Tanto que una columna reciente de Manuel Rodríguez Becerra, un ecologista muy respetado, revela que Colombia bajó del puesto 9 al 85 en la lista de desempeño ambiental entre 2008 y 2014. Esto es una catástrofe, pero nadie se escandalizó por el dato en la clase dirigente”.

En fin, esperamos que el humedal de La Guajira, afectado también por la sequía y el Cambio Climático, se recupere y las bandadas de flamencos retornen. Sería una belleza y un alivio.

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